Articulo

Crònica del 5º Cicle de Cinema Alemany Actual

Crònica del 5º Cicle de Cinema Alemany Actual

Se baja el telón de esta quinta edición y hacemos un repaso a lo visto estos días

Por Juanma Linares

A menos que uno sea un estudioso del cine, el conocimiento del cinéfilo medio español respecto del cine alemán actual se limita a directores “internacionales” como Herzog o Wenders, y a aquellos films que han conseguido traspasar nuestras fronteras debido a su éxito internacional, como ‘El Hundimiento’ (‘Der Untergang’, O. Hirschbiegel, 2004), o ‘La Vida de los otros’ (‘Das Leben der Anderen’, F. Henckel von Donnersmark, 2006). Poco más sabemos de la cinematografía de un país que en su día alumbró obras y autores como ‘El Gabinete del Doctor Caligari’ ('Das Kabinet des Dr. Caligari', 1920) de Robert Wiene, ‘Metropolis’ (1927) o ‘M’ (1931), de Fritz Lang, y que fue cuna del Expresionismo cinematográfico, la gran aportación artística germana al Septimo Arte.

Contra ese sangrante desconocimiento que tiene que ver con el idioma y la distancia cultual, pero también con las lógicas capitalistas y capitalizadoras del mercado de la distribución y la exhibición cinematográfica; contra esa ceguera mutua respecto a las manifestaciones cinematográficas comunitarias (lo mismo podríamos decir, por ejemplo, respecto del cine portugués o italiano contemporáneos) que lastra la cultura cinéfila americanizada y americanizante de la Vieja Europa. Contra eso se levantan (o al menos así lo siente un servidor) iniciativas como el ‘Cicle de Cinema Alemany Actual’, que ha tenido lugar entre los días 22 de octubre y 8 de noviembre. No menos importante, y dado lo que le cuesta traspasar sus propias fronteras internas al cine europeo, el Cicle de Cinema Alemany Actual es también una ocasión que se adivina especial para todos aquellos expatriados germanos que viven en Barcelona de poder ver cine de su país y en su lengua materna.

Stefan Zweig Vor der Mörgenrote Maria Schrader 2016

En esta quinta edición, la temática del nazismo, uno de esos grandes temas del cine alemán, solamente estuvo representada por el film que inauguro el Cicle: 'Stefan Zweig. Adiós a Europa' (‘Vor der Morgenröte’, 2016) , un biopic sobre el malogrado autor austríaco de origen judío, obligado a exiliarse tras la llegada del nazismo. La proyección contó con la presencia de la realizadora María Schrader, una de las cinco representantes femeninas (casi la mitad) de este ciclo.

El viernes se estrenó 'Yo y Kaminski', (‘Ich und Kaminski’, 2015), una comedia que reúne de nuevo, tras 'Good Bye, Lenin', al director Wolfgang Becker y a un Daniel Brühl que explota su vis cómica. El hecho de que en el título el ‘yo’ vaya delante no es casual: el protagonista del film de Becker es un periodista ruin, miserable y egocéntrico (Brühl) que intenta aprovecharse de la decrepitud de una vieja estrella de la pintura, Manuel Kaminski (amigo de juventud de artistas como Picasso), para alcanzar su gran éxito, la gran biografía del mito. Para ello viaja a las montañas donde Kaminski vive en retiro, y se introduce sin escrúpulos en su vida.

Bajo su ecléctica y colorida puesta en escena, a veces rayando el falso documental (las diversas fracturas del relato como la división por capítulos, los pensamientos en off del protagonista, la confusión entre sus ensoñaciones y la realidad, el uso de la pintura como recurso visual), ‘Yo y Kaminski’ es una de las propuestas más convencionales del ciclo. Una comedia dramática hasta cierto punto moralizante film sobre la mentira y el egoísmo y la necesidad de ayudar a los demás para resarcirnos, y que en su segunda mitad emprende un viaje que recuerda ligeramente a ese maravilloso film que es ‘Nebraska’.

Ich und Kaminski 2015

Aún con todo, es de agradecer que Becker no elija un final de fanfarrias sino un desenlace ambiguo y más acorde a la realidad agridulce que retrata. A destacar el pequeño y emotivo papel de la incombustible Geraldine Chaplin. Lo peor, su escasa trascendencia artística y la poca verosimilitud de la transformación del personaje de Robert, algo achacable al libreto más que a la correcta actuación de Brühl.

El actor de origen catalán hizo doblete al día siguiente, sábado, cuando se proyectó el film más internacional: 'Colonia' (2015), de Florian Gallenberger, sobre una colonia alemana en la Chile de Pinochet, que coprotagoniza junto a la británica Emma Watson.

Pero una de las líneas más interesantes de este Cicle de Cinema Alemany actual ha sido esa que, lejos de actores o directores más reconocidos por estos lares, se ha adentrado en problemáticas sociales y políticas. Tal fue el caso de ‘Desliz’ (‘Verfehlung’, 2015) que explora con valentía y buen hacer todos los ángulos de un caso de pederastia eclesiástica desde el punto de vista de un sacerdote amigo y colega del supuesto culpable. O de ‘Tour de Force’ (‘Hin und Weg’ 2014), de Christian Zübert, sobre un chico enfermo de ELA que va de vacaciones con sus amigos a Bélgica donde, sin saberlo ellos en un principio, ha quedado con un médico para que le practique la eutanasia.

Hin und weg Christian Zübert 2014

En ‘4 reyes’ (‘4 Könige’, 2015)  son las enfermedades y los problemas mentales los que centran  las vivencias de cuatro adolescente que deben pasar la Nochebuena en un psiquiátrico, junto al implicado Dr. Wolff. Hubo lleno en la sala Chomón para ver el film de Theresa Von Eltz, un retrato sensible, verosímil y amargo de los problemas psicológicos que pueden acuciar a cuatro adolescentes (pero también a los adultos) de hoy en día, y que reflexiona sobre qué significa ser normal y quien necesita realmente estar ingresado.

Y de los problemas personales a las cuestiones políticas y sociales, que son las protagonistas de ‘Democracy’ (‘Democracy. Im rausch der daten’, 2015), de David Bernet, espléndido documental sobre la aprobación de la ley europea de protección de datos, un auténtico viaje del héroe para Jan Philipp Albrecht, europarlamentario alemán encargado de sacarla adelante, y sus aliados.

Algo solitaria, en cuanto a su propuesta más personal y radical, quedó la no menos interesante ‘Salvaje’ (‘Wild’, 2016), de la actriz y directora Nicolette Krebitz. En ella se narra justamente el proceso de “asalvajamiento” de su protagonista, una chica que lleva una vida gris entre la soledad, la incomunicación  y la gelidez emocional hasta que un día, en su rutinario camino al trabajo, se cruza con un lobo, y a partir de entonces empieza a obsesionarse con darle caza.

Wild Nicolette Krabitz

‘Salvaje’ es una obra extraña, a ratos incluso desconcertante y provocadora, a veces rayando lo sexual y lo escatológico (tiene varias imágenes que merecen  pasar a los anales del cine contemporáneo), de colores fríos, narrativa poco convencional y espíritu libre y atormentado. A destacar su banda sonora entre la electrónica, el tecno y el R&B, y la entrega total de su protagonista Lilith Stangenberg (arriesgado papel) así como su “química” con el lobo, que hubiese asombrado al mismísimo Hitchcock, tan contrario a rodar con niños y animales.

Por último, dos films que podrían hacer perfectamente un díptico sobre la movida del Berlín occidental de los 80: por un lado, el documental ‘B-Movie. Lust & Sound in West Berlin (1979-1989)’, de Jörg A. Hoppe, Heiko Lange y Klaus Maeck, que retrata, con gran ritmo y estrategias narrativas entre el collage y el falso documental, aquel escenario de desfase, delirio y contracultura durante la última década de la Guerra Fría. El narrador es Mark Reeder, uno de los epicentros del movimiento como productor de musical de figuras clave como Blixa Bargeld o Nick Cave.

B-Movie. Lust&Sound in West Berlin (1979-1989)

Montado con material en su mayoría inédito, y con la música y Reeder como hilo conductor el film, ‘B-Movie’ es un viaje lisérgico, alucinado, desde los albores del punk hasta los inicios del synth-pop, la música disco y el Love Parade. Un recorrido sembrado de figuras y lugares emblemáticos de aquellos estimulantes años como la discoteca Ku’damm, Christiane F., el éxito de Nena Hagen y sus 99 globos, New Order o David Bowie (ojo también a una joven Tilda Swinton). Impagable el final, con ese David Hasselhoff cantando sobre el muro en los bulliciosos días previos a su caída.

Por otro lado, ‘¡Muerte a los hippies! ¡Que viva el Punk!’ (‘Tod den Hippies. Es lebe der Punk!’, 2015)  es la otra cara de la misma moneda, es decir, la versión ficcionada de ese misma movida ochentera del Berlin Occidental. Oskar Rölher dirige la adaptación de  su propia novela autobiográfica: Robert es un chico de provincias que, harto de su vida universitaria rodeado de hippies, decide trasladarse a ese Berlín Occidental donde espera encontrar un paraíso de música alcohol, sexo y drogas. ¡Y vaya si lo encuentra!

 Tod den hoppies!! Es lebe der Punk!

‘Muerte a los hippies…’ hace gala de una estimulante puesta en escena, exteriores nocturnos en blanco y negro, un ritmo alocado, en línea con el palpitar de aquellos días, y un tono cómico entre la exageración caricaturesca, el desfase y la incorrección política. Pongamos como ejemplo el primer empleo de Robert cuando llega a la ciudad: limpador incansable de eyaculaciones en los cristales del peep-show de su amigo. El film de Rölher pasea por los mismos lugares y figuras que ‘B-Movie’ pero desde la ficción: aquí también encontramos a Blixa y a Cave, el Risiko (bar regentado por el primero, uno de los epicentros de la movida), … e incluso a un irascible R.W. Fassbinder.

Cerrado ya el telón de esta quinta edición, a los cinéfilos sólo nos queda desear larga vida a iniciativas como ésta, esperar a la siguiente edición y animar a aquellos que no se hayan acercado este año a que lo hagan el siguiente. Merece mucho la pena.

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