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Crónica de L’Alternativa 2015

Crónica de L’Alternativa 2015

Repaso a todo lo que pudimos ver en la pasada edición del Festival de Cine Independiente de Barcelona

Por Laura Comellas

El pasado domingo 22 de noviembre se dio fin al XXII Festival de Cine Independiente de Barcelona, que nos trajo durante toda una semana el mejor cine de autor, complementado con talleres, mesas redondas y performances. Para no perder las buenas costumbres, nosotros estuvimos allí para detallar todo lo acontecido, por ello os ofrecemos esta crónica en la que repasamos algunos de los títulos que se proyectaron en esta edición.

Ha sido un festival de nuevas y viejas caras. De entre las segundas destacó Jem Cohen, quien tras su paso por la Berlinale y el Festival de Cine de San Sebastián volvió a l’Alternativa para presentar su último trabajo. "Counting" (Contando) es la otra cara de la moneda de su antecesora "The Museum Hours" (mención especial en l'Alternativa 2013), pues ambas comparten la misma base: hacer un retrato de la vida de la clase trabajadora elevando lo cotidiano a la categoría de alta cultura, a través de la creación de imágenes de gran carga poética.

Para Jem Cohen no hay diferencia entre el espacio museístico y las paredes de un pub, pero en ambas obras lo plasma de diferente manera. Si en "The Museum Hours" coge como referencia al artista holandés Brueghel, recreando una especie de matrioska en la que cada plano enmarca una imagen que podría estar colgada en un museo, en "Counting" alude al trabajo documentalista de Chris Marker, en concreto a obras como "A Grin Without A Cat" (El Rojo está en el Aire) y "Sans Soleil". Con ello elude el preciosismo de su anterior trabajo, para fijar la cámara en lo grotesco, extrayendo del feísmo unas buenas dosis de lirismo.

De hecho, Marker esta muy presente a lo largo del metraje, en especial el texto de "Sans Soleil" que dice: "después de viajar por el mundo solo me interesa la banalidad; durante este viaje la he acorralado con la perseverancia de un cazarrecompensas", ya que Jem Cohen no hace otra cosa que eso, sublimar los "pequeños fragmentos de guerra contenidos en la vida cotidiana". Pero mientras que el primero lo hacía mediante un collage de imágenes acompañadas de una voz en off, el segundo se sirve únicamente de las imágenes desnudas, dejando como único "hilo de Ariadna" la composición de los planos y el título que encabeza cada uno de los quince capítulos de la película.

En cuanto a su estructura narrativa, "Counting" es un viaje por diferentes ciudades como Nueva York, Moscú, San Petersburgo, Estambul u Oporto, cuya digestión exige paciencia por parte del espectador, cuya ambiciosa propuesta rompe con la narración convencional para experimentar con fines tanto artísticos como críticos. El resultado es un efecto Kuleshov de capítulos contemplativos, que invitan al espectador a que éste los relacione libremente. Con tamaña propuesta, tan sugerente como alejada del canon, no es de extrañar que se contasen por decenas las deserciones en la sala.

En ese sentido de complejidad formal, o mejor dicho de compleja sencillez, hay ocasiones en las que esa unión es menos críptica que en otras. Prueba de ello es la secuencia que enlaza el título "Three-Letter Words" con la imagen de una obra callejera en donde aparecen dos cámaras grabándose mutuamente: a través de un juego de poliédricos reflejos de escaparates aparecen personas hablando con sus teléfonos móviles, mientras se escucha un debate sobre la vigilancia gubernamental de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA). Así pues, el experimento voyeurístico de Jem Cohen nos retrata y nos convierte en cómplices y espías, siempre desde una visión crítica, llena de guiños cómicos.

En definitiva, una recopilación de imágenes que van desde lo intimo a lo extrictamente urbano, en donde abundan edificios en construcción, ruinas, paisaje y animales, con las ventanas como grandes dominadores del conjunto, ya que ese es su leitmotiv: una mirada furtiva a través de la ventanilla de un tren, una especie de instagram antagónico que hace tesis de la acumulación de imágenes desechables.

Pasamos a la estadounidense "El ministerio del hierro" de John Paul Sniadecki, que acabó alzándose con el Gran Premio de l’Alternativa 2015 por su "capacidad para hacernos recorrer, a través de un viaje sensorial y sin salir de un tren, el inabarcable territorio chino". Nos encontramos ante un documental de creación grabado a lo largo de tres años, cuya pretende dar testimonio de la sociedad china a través de grabaciones en el interior de varios trenes de distintas categorías, exponiendo temas sociales, políticos, económicos y culturales.

Esta obra arranca con un primerísimo primer plano que, como quien observa una pieza de un puzle, es pura abstracción. A medida que el plano abre su escala, lo que va mostrando nos pone cada vez más en contexto, avanzándonos la posterior yuxtaposición de pequeñas piezas con las que el realizador nos creará una imagen mucho más amplia del todo. En ese sentido, "The Iron Ministry" es un enjambre de planos cerrados y descarados que, tal como ya hiciera la película "Leviatán" (Lucien Castaign-Taylor y Véréna Paravel; 2012), hace del espectador un espía invisible. No obstante, a diferencia de lo que sucedía en esta, Sniadecki rompe el silencio con diálogos entre los pasajeros e incluso entre éstos y el propio director, algo que no solo hace más digerible el conjunto sino que además ofrece ciertos trazos de humor, ofreciendo un tono es más amable aun sin perder su carácter crítico.

También estuvimos presentes en la proyección de "The sky trembles and the earth is afraid and the two eyes are not brothers" (El cielo tiembla y la tierra tiene miedo y los dos ojos no son hermanos) del director británico Ben Rivers, una obra críptica que ofrece múltiples interpretaciones. Inspirada en un cuento de Paul Bowles ("A Distant Episode") en el que se expone la división cultural entre Europa y el norte de África, en ella acompañamos a un profesor de lingüística que viaja a Marruecos para realizar un estudio, pero que acaba secuestrado por unos nómadas que le cortan la lengua y le obligan a hacer de bufón. Aunque Ben Rivers cambia la profesión del lingüista por la de realizador, añadiendo así otras lecturas como por ejemplo la colonización cinematográfica que busca mundos exóticos para la visión occidental.

Este ejercicio metacinematográfico, en el que se fusiona el documental y la ficción, se divide en dos partes. La primera es una especie de making of de "Las Mimosas", el próximo trabajo de Oliver Laxe que transcurre en las montañas del Atlas. La aridez del escenario marroquí se plasma a través de una narración lenta y seca, puramente documentativa. Pero la película rompe su línea argumental cuando la cámara cede el papel protagonista al propio Oliver Laxe, en una segunda parte en donde el director se convierte en el cazador cazado, pasando de ser el encargado de capturar imágenes a estar al servicio del entretenimiento.

En conclusión, este filme es un lento road trip hecho a pie, cuyo mensaje se deja ver tímidamente y a cuentagotas, ofreciendo un visionado que resulta altamente farragoso e inabarcable debido a su falta de referencias. Es por ello que el espectador que desconozca el cuento en el que se basa Ben Rivers se verá torturado al desconcierto, algo a lo que tampoco ayuda la actitud altiva y tacaña de un director que parece el trasunto británico de nuestro Albert Serra, recordándonos en muchos pasajes a su película "El cant dels ocells" (2008).

Mucho más redonda nos pareció "Ingen ko på isen" (No hay vacas en el hielo) del realizador gallego Eloy Domínguez Serén, quien parte de unos pequeños vídeo-diarios de carácter epistolar para retratar su vida como emigrante en Suecia. Grabados con un móvil y una pequeña cámara, estos vídeos se van sofisticando poco a poco, perdiendo tosquedad y cogiendo conciencia de si mismos como artefacto artístico, haciendo que algo que en principio es puramente testimonial se convierta en una producción cinematográfica con marcado acento artístico.

En ella, el director refleja la progresiva adaptación cultural y lingüística que ha de asumir con tal de escapar de la crisis económica española, viéndose forzado a emigrar a un país que le ofrece frío y unas condiciones laborales muy por debajo de su cualificación. Por tanto, esta película es el retrato de aquel que marcha por obligación y que, pese a ello, huye del tono amargo y pesimista en pos de una reconciliación con el país que le dio acogida. En consecuencia, el film es un viaje de ida y vuelta dedicado al aprendizaje, tanto de la lengua -la propia narración de la voz en off así lo certifica- como de su propia labor como cineasta -a medida que avanza el metraje la película va creciendo y adquiriendo forma-. En conclusión, pese a algunas imperfecciones, el filme, es un valioso testimonio de la situación de muchos jóvenes en el extranjero, lo que le hizo valedor del Premio GAC Honorífico al Mejor Guión de Largometraje de la Sección Panorama.

Tras su paso por festivales como la Berlinane, Jean-Gabriel Périot asistió al l’Alternativa para presentar su soberbio documental "Une jeunesse allemande" (Una juventud alemana), un arduo trabajo documentalista que retrata la formación a finales de los años 60 de la Facción del Ejército Rojo (RAF), un grupo armado revolucionario alemán al que pertenecían intelectuales de la talla delabogado Andreas Baader, la periodista Ulrike Meinhof o los cineastas Holger Meins y Gudrun Ensslin.

El ella, el realizador describe el proceso de radicalización de estos estandartes de la resistencia intelectual, también su toma de las armas y la llegada de su ocaso. Y lo hace acercando a la actualidad esos incendiarios días, a través de una exhaustiva selección de videos de archivo compuesta por programas de televisión, filmes como "Zabriskie Point" (Antonioni) o "Vladimir y la rosa" (Jean-Luc Godard) e incluso películas de denuncia realizadas por los propios revolucionarios. En resumen, un valiente retrato de una juventud desengañada e insatisfecha y de la repuesta que obtuvieron por parte del Gobierno de la República Federal Alemana de aquella época, que deja para el espectador la responsabilidad de decidir si existen o no analogías con el presente. No es de extrañar pues que Jean-Gabriel Périot se llevará el Premio de la Crítica al Mejor Largometraje de l'Alternativa Oficiales.

En cuanto a la sección de cortometrajes, en ella pudimos ver "Sites" (Lugares) del alemán Volker Schreiner, cineasta y profesor que ya había presentado en otras ediciones trabajos como "Cycle" (2010) y "Scope" (2008). En esta nueva obra nos propone un breve cortometraje rodado en blanco y negro, en donde realiza un estudio de diferentes texturas sobre el agua en diferentes estados y espacios. Un tríptico sin ninguna línea de diálogo que se enmarca dentro del videoarte abstracto.

Por su parte, el director Xacio Baño repitió en L’Alternativa tras ser premiado en la pasada edición con una mención especial por el cortometraje "Ser e Voltar". Y de nuevo se llevó un premio, en esta ocasión el Premio del Público por "Eco", en donde revisita el mito de la metamorfosis de la ninfa Eco, condenada a repetir lo que decían los demás y consumida en voz tras sufrir el desamor del joven Narciso. Pero el mito griego se deslocaliza y se lleva al presente en forma de crónica epistolar unidireccional entre un hijo y su difunta madre. Al igual que una caja en una mudanza, los diarios de la madre encierran todo un enjambre de trozos de vida condenada al silencio.

Otro que también repitió fue el pintor, realizador, guionista y fotógrafo Jochen Kuhn, que en ediciones anteriores había presentado "Prediger" (2009) y "Sonntag 3" (2013), y que en esta ocasión nos trajo el cortometraje "Immer müder" (Siempre Cansado). Verdadero hombre orquestra, Kuhn se ocupa tanto del guión como de la fotografía, animación y música de esta obra, una poderosa animación que a través de una voz en off nos presenta el cansancio existencial que va desde el individuo hacia lo colectivo.

También pudimos ver "They Call Us the Enemy" (Nos Llaman el Enemigo) de Pim Zwier, una colmena de imágenes de archivo en las que se hace una mirada a la imagen maquilladamente apolínea de los militares, en contraste con el caos que genera su trabajo, en un collage de pomposas tradiciones que resultan antitéticas si se comparan con la realidad; "Faim” (Hambre) de Tommaso Donati, un silencioso cortometraje que muestra preferencia por los planos largos y una imagen fría y desconsolada, en donde se propone una alegoría sobre el hambre a través de dos personajes, en ocasiones evidente y en otras rozando sinsentido; "Vole, vole tristesse" (Vuela, vuela,tristeza) de Miryam Charles, un breve pieza en donde una narradora nos cuenta el viaje de una finlandesa a una isla en donde una explosión nuclear ha provocado que sus habitantes hablen con una sola voz, siendo un pequeño puzzle de imágenes y sonidos que, a través de la alegoría, acompañan tímidamente al espectador hacia lo trascendental; y "Falling" (Caer) del realizador y artista visual y sonoro Robert Todd, un esquizofrénico viaje en caída libre de imágenes otoñales que van sucediéndose veloces, una tras otra y sin piedad, generando una sensación de viaje sin paracaídas infinito hacia el interior de la tierra.

Por último, vimos también el ganador del Premio al Mejor Cortometraje de la Sección Oficial de esta edición. Se trata de "Sieben Mal am Tag beklagen wir unser Los und nachts stehen wir auf, um nicht zu träumen" (Siete veces al día nos lamentamos de nuestra suerte y por la noche los levantamos para evitar soñar), de la diseñadora, actriz y directora Susann Maria Hempel. La película es toda una joya visual y sonora generada mediante la animación de pequeños artilugios mecánicos que dan voz a las pesadillas y los tormentos del narrador. Para ello, la directora saca toda su artillería en un juego puramente sensorial que recorre desde la angustia hasta la hilaridad. Hempel se encarga tanto del guión, como de la animación, el montaje y la música.

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