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Cryptshow - 4ª sesión

Cryptshow - 4ª sesión

Repaso a la cuarta sesión virtual del Cryptshow 2020

Por Redacción Aved

Diría que la mecánica abierta del suspense ha sido el hilo común más destacable de esta cuarta sesión. Cortometrajes en los que cierta sombra de desconocimiento de causas e intenciones me ha dejado tanto indiferente como, sólo en algunos casos, algo estupefacta. Hasta el momento no es la que más ilusión me ha hecho, pero no por ello ha sido menos entretenida.

“The purple iris” (Arif Khan) cuenta con una interpretación inmaculada e imágenes estéticamente elegantes, pero la eterna incógnita (que se queda irresoluta) me hace sentir esa indiferencia que comenté. Pese a que la trama es intensa y el desarrollo es cautivador, me ha parecido vacía, distante.

“Cuatro espinas”, de Kail Grösser, es más clara, pero su forma de proceder me ha dejado más bien fría. Es un corto directo, refleja temas interesantes como es el bullying; la presión social y cómo afecta a nuestras decisiones; la presión que se puede llegar a sufrir en el colegio; la consciencia de nuestras acciones, de cómo nosotros mismos las tomamos influenciados por esa presión, dejando que nos afecten por un motivo u otro; pero también nos muestra el hecho de tomar consciencia sobre el agresor y la víctima y la mediación para tomar según qué decisiones hacia según quién, basándonos en las circunstancias. De todas formas, es llano y se hace un tanto pesado, incluso insípido.

A continuación nos presentan “Sous la mousse”, un giro que nos aleja de la solemnidad anterior para traernos un respiro más ameno. Tiene su punto desconcertante, aunque está trabajado de forma discreta. En general me ha resultado adorable, pero el final es quizás algo exagerado para el ritmo que tiene.

De “Scenario”, la siguiente obra, me ha gustado ese efecto abstracto que nos propone. Esa toma de consciencia. Es continuamente intrigante, tal vez algo presuntuosa, pero no me ha desagradado.

“Swipe” (Niels Bourgonje) es uno de esos cortometrajes que dejan marca. No porque sea excesivamente especial, ni porque sea demasiado inmaculado, sino porque es real. Llevado a cierto extremo, con toques fantasiosos, pero es algo actual, es un miedo que está ahí, entre nosotros, porque es una situación contingible. Ha sabida encontrar la mesura entre la angustia y lo perturbador y nos ofrece un golpe de consciencia hacia el miedo de que alguien nos siga por la calle.

Por último, “Bitten”, de Sarah K. Reimers, nos permite acabar esta sesión con sosiego. Ha sido una obra entrañable, peculiar, hilarante… La he encontrado maravillosa, incluso en la manera en la que se ha manejado. La presentación de personajes es concisa, pero justa para crear el vínculo adecuado entre el espectador y ellos. La ironía y el cambio de papeles con el que termina ha sido perfecto, creo que no podría haber habido otro final.

Autor: GatoNegro

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