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Cryptshow - 1ª sesión

Cryptshow - 1ª sesión

Repaso a la primera sesión virtual del Cryptshow 2020

Por GatoNegro 

La primera sesión marcada, en la que se incluyen cinco cortometrajes, posee un aura apática. El conjunto general (salvo la última obra, que rompe el ambiente creado por sus antecesoras) se mantiene en una tesitura ligera, indiferente (sensorialmente), con una vibración grave mantenida de fondo de forma constante.

Haciendo un repaso por cada uno de ellos, nos encontramos el primero, un corto de animación en stop-motion: “Malakout”, de Farnoosh Abedi. Sin diálogo, la trama transcurre suelta, sencilla, limpia, pero efectiva a la hora de llegar al espectador. Si bien no explota todo el potencial de sensación onírica que, en mi opinión, podría tener, sí consigue imbuirnos en un ambiente pesadillesco con una característica personal, propia del terror gótico del Romanticismo.

“Allodium”, de Severin Eskeland, es la segunda propuesta. El transcurso comienza sereno, inmutable; una pista de calma que da lugar a frecuentes interrupciones que nos mantienen alerta, bajo una tensión artificial, incómoda, —quizás demasiado artificial para mi gusto— acompañado por una apatía forzada (debido también a que forma parte de la trama en sí, o al menos por lo que he percibido). No tengo más que añadir, la lentitud aplicada y el tipo de evolución que toma la historia no suele entrar en sintonía conmigo.

Al contrario que la anterior, “The reflection” (Avdjin Kutakis) es más natural, más orgánica en su desarrollo. Realiza diversos cambios de ritmo que nos mantienen al pendiente. Uno no sabe por dónde girará el argumento, pero lo hace de manera que no desentona, no genera un desconcierto grave que nos saque del ambiente creado. Aunque el contenido en sí no resulta evocador más allá de lo que presenta, el juego dado nos brinda una obra curiosa y entretenida.

A continuación, “Bos”, de Steffen Geypens, ha sido mi preferido. Es un cortometraje sencillo, pero bien cuidado, de transcurso suave y apacible, con un encanto estético que resulta hasta poético. Si bien “Malakout” ha aportado la pesadilla a esta sesión, “Bos” nos regala una profunda sensación onírica. El silencio extraño, un escenario de bosque “porque sí” y la incomodidad resignada del rechazo son continuados por una satisfacción idílica; los ocres del bosque se pierden y entra en contraste el profundo azul de un entorno acuático, cuyas escenas son llevadas de forma artística, como si danzaran, acompañando el movimiento con una música que refuerza el onirismo… Para finalizar, sutilmente, con la angustia tan característica de un sueño.

Por último, nos presentan “Moment” de Geoffrey Uloth. Un broche final que, como comenté al principio, rompe con la línea sumisa que se había presentado hasta ahora. “Moment” busca generar reacción, causar empatía, crear respuesta ante las circunstancias que nos exponen. Aun con el trasfondo de peso que recoge, se las arregla para formar un contraste con la seriedad de los asuntos y termina resultando amena y relajada. Sin duda, una última propuesta necesaria, que nos permite respirar y nos otorga un descanso esperanzador con el que terminar con buen sabor esta serie de cortometrajes.

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