Noticia

Crónica del primer fin de semana

Javier Rueda

Crónica del primer fin de semana

La Alternativa ya ha abierto sus puertas y, como era de esperar, el aluvión de su oferta es desbordante en cuanto a variedad y calidad.

Muchas son las obras que hemos podido ver en estos tres primeros días, aunque han destacado por encima del resto las proyecciones enmarcados dentro de la retrospectiva a Alain Cavalier y la muestra de documental independiente turco. De ambas secciones paralelas tendréis pronto sendos artículos escritos por mis compañeros Julio Moreno y Claudia Mateus.


De Alain Cavalier vimos en primer lugar "La reencontre" (El Encuentro), una sensible, elegante y vitalista oda al amor plasmada por un director que se descubre totalmente enamorado de la vida, de esos pequeños detalles de la cotidianidad que parecen fáciles de percibir pero que a la postre solo él parece capaz de capturar para su plasmación cinematográfica. Cavalier nos muestra aquí la constatación del paso del tiempo, pero desde un prisma contemplativo en el que todo lo que acontece guarda una armonía interna absolutamente coherente con el resto de situaciones mostradas y que, en última instancia, nos permiten adentarnos casi sin darnos cuenta en la más absoluta intimidad de su relación con su mujer Françoise, de la que apenas veremos fugaces apariciones durante todo el metraje.

El director capta el alma de la mujer, o más bien su percepción íntima de ello, y lo comparte con el espectador sin tapujos y con una precisión tal que sólo nos muestra lo más importante, aquéllo que es definitorio, prescindiendo de elementos superfluos a través de una fragmentación narrativa que acaba convirtiendose en el sello de su puesta en escena.

Siguiendo con la fagmentación narrativa y la captura de momentos "precisos" de realidad, pudimos ver también de cavalier la obra "Huit récits express" (Ocho relatos exprés), que tal y cómo reza su título nos propone visitar ocho pequeñas setpieces en las que el director, volviendo a hacer gala de su hábil percepción y su muy presente sentido del humor, va alternando sus reflexiones sobre el eros y el tánatos, de nuevo sobre la vida y lo que acontece en su cotidianidad, según se va  tomando unas en serio y otras con absoluta ironía, cuando no directamente con alevosa frivolidad. Cavalier roba estos momentos de la realidad, convirtiendo en eterno lo efímero y dándole una oportunidad a todas esas pequeñas situaciones que todos vivimos días a día, en las que no solemos reparar. A todo ello se suma la profundidad que aporta su sugestiva voz en off en primera persona, que es otro de los sellos de identidad de este "Filmeur".

De la muestra de cine documental turco hemos podido ver "Oyun" (La obra de teatro), un largometraje de Pelin Esmer absolutamente encantador. En él, asistimos a los preparativos de una obra de teatro que será interpretada por varias aldeanas de un pequeño y humilde pueblo, tuteladas por el profesor de la villa. Esmer sigue este proceso a través de la grabación de los ensayos así como las mesas redondas de debate que se forman entre las futuras intérpretes, alternando entrevistas a ellas y sus maridos con el retrato de las costumbres del lugar. Así es como poco a poco iremos conociendo la idiosincracia de cada una y las duras condiciones de su vida en un entorno eminentemente machista en el que la mujer tiene que llevar el peso del hogar y los hijos, así como del marido.

Por fortuna, los tiempos cambian poco a poco y, aunque alguna de las mujeres ya goza de una vida menos problemática de lo enunciado, es cierto que aun quedan muchos pasos que dar y es por ello que la obra pretende tratar esos problemas con humor mas enfatizando su valor didáctico. Sin duda, la expresión artística puede cambiar el mundo y Oyun nos muestra un claro ejemplo de ello, con una obra de teatro que en el fondo no deja de ser una catarsis colectiva en la que unas denuncian con candidez las injusticias que sufren y ellos, o al menos eso se pretende, hacen las paces con su educación clásica para poder trascenderla y aprender la nueva lección.

Cambiamos de continente y nos vamos a la Argentina, pues de allí pudimos ver un par de documentales de dispar resultado mas ambos cargados de gran interés.

El primero que vimos fue "Pulqui, un instante en la patria de la felicidad", de Alejandro Fernández Mouján, un documento que sigue los pasos del pintor Daniel Santoro en su intento de hacer un acto de justicia histórica a través del arte. Tal y como se nos explica, el Pulqui fue el primer avión a reacción diseñado y construido totalmente en Argentina durante el gobierno de Perón en 1951. Tras el golpe militar de 1955, este proyecto murió junto con la esperanza de un país diferente. Es por ello que Santoro se propone en 2005 realizar un avión Pulqui, siendo la mitad de grande que el original y construido totalmente en aluminio, con tal de poder hacerlo volar.

Si bien en un principio asistimos a lo que será el proceso creativo de diseñar y finalmente hacer volar el ingenio, en lo que es una actuación artística simplemente brillante y muy evocadora, conforme avanza el relato descubrimos que hay mucho más subtexto del que se anunciaba y que en realidad vamos a asistir al retrato de Argentina y sus gentes, y de una penosa coyuntura social y económica que se vislumbra en determinados momentos y muy especialmente en sus últimos minutos.

Sin duda, uno de los puntos fuertes de esta obra son las confrontaciones entre idealismo y pragmatismo, entre capacidad creadora y artesanía, yuxtapuesta a través de los dos personajes principales, el propio Santoro y el carpintero que se encargará de construir el Pulqui, en una suerte de binomio Quijote - Sancho Panza que no solo resultará desternillante y surrealista sinó que alcanzará unas cotas de humanismo ciertamente nada desdeñables.

Por su parte, "La Palabra Empeñada", de Martín Masetti y Juan Pablo Ruiz, nos acerca a un apasionante testimonio sobre los últimos años de vida del periodista internacionalista Jorge Ricardo Masetti. Así pues, basándose en material de archivo y abundantes testimonios, hilvana una posible biografía de un hombre que vivió varias vidas antes de desaparecer en la selva de Salta en 1964, honrando hasta el último momento su palabra empeñada con el Che, que no era otra que hacer la revolución. Aquí las formas se supeditan completamente al contenido, por lo que la estructura narrativa es simplona y reiterativa, construyendo la trama a base de retales al más puro estilo reportaje. Por contra, la emotividad que desprenden las entrevistas y la vigencia de la entrega que, luchando por un mundo mejor, llevó a los máximos protagonistas de esta historia a dar su vida por la causa, hacen el visionado tremendamente interesante desde un punto de vista didáctico e incluso idealista, cuando no también un poco enciclopédico. En definitiva, un documental de agradable visionado para los interesados en este tema. 

Otros documentales menos satisfactorios fueron "Une Escroc Très Discrète" (Una estafadora muy discreta), de Delphine Hallis; y "Territoire Perdu" (Territorio Perdido), de Pierre-Yves Vandeweerd. En el primero, la realizadora suiza compone un retrato de una supuesta estafadora a través de los espacios por los que ésta ha pasado y las gentes a las que ha timado. Si bien la idea es interesante, esta propuesta acaba siendo lastrada por la vacuidad e ingenuidad de su discurso y su continua repetición del mismo esquema narrativo, con una voz en off que pretende añadir trascendencia pero que acaba divagando sin mucho sentido. Quizás el problema es que los espacios no dicen gran cosa o que las gentes entrevistadas -excepto la modista- guardan poco interés, pero en cualquier caso bien poco nos importan unos u otros por más que hayan tenido contacto con esa señora de la que en realidad no sabemos ni sabremos nada.

En cuanto a "Territoire Perdu", Vandeweerd retrata la vida a ambos lados del muro que divide el Sahara Occidental, siendo principalmente un testimonio del pueblo saharaui, de su tierra y de su lucha contra el exilio, muchas veces plasmada a través de su pacífica cotidianidad. Acostumbrado a trabajar en África, el director belga obtiene unas imágenes en blanco y negro de gran belleza, retratando el costumbrismo con un estilismo que en algunos momentos se enfrenta con la dureza, trascendencia y/o veracidad de lo que nos pretende mostrar, ocasionando en muchos momentos que el espectador se quede únicamente en esa primera capa visual. Por último, en cuanto a su inmersión en el tema, este documental no enseña nada que no conozcamos, ni aporta mucha información como para servir de introducción al conflicto ni proporciona más emoción que la de admirar la fotografía de la obra, por lo que aun siendo disfrutable de visionar no guarda un interés demasiado alto para el que se acercque con ganas de profundizar en el tema Saharaui. Una lástima, porque la urgencia del tema y el notable esfuerzo técnico bien merecian una fusión mejor.


En cuanto a largometrajes de ficción, nos estrenamos con "Gravity was Everywhere Back Then" (La gravedad estaba en todas partes), de Brent Green, un muy estimulante ejercicio visual y sonoro que a cambio de una sobrecargada pedanteria nos ofrece un apasionante universo audiovisual que conjuga múltiples colores, texturas y tonos, además de resultones efectos especiales de stop-motion . Por tanto, su mayor acierto reside en la contrucción de una muy lograda atmósfera de irrealidad en la que se confronta la tragedia y el cuento de hadas, surgiendo de ello unas emociones cuya plasmación plástica es algo digno de ver, por más que la trama en sí importe bien poco. Seguramente será una de las candidatas para el palmarés del festival.

En cambio, "La Vida Útil", de Federico Veiroj, tira de cinefilia -a veces demasiado explícita- para contarnos una extraña y atípica historia de amor que en ciertos momentos parece tener cierta entidad propia pero que, por lo general, más bien parece un continuo ejercicio de estilo sin más propósito que ese. Y que conste que tiene momentos bien conseguidos y que, pese a que al principio le cuesta conectar con el espectador, le depara a éste una trama que mantiene el interés y una recta final que entretiene mucho gracias a su a veces hilarante falta de complejos.

La fotografía y el uso de la música no se quedan atrás en este sentido y también juegan con los referentes cinematográficos, más aún si hablamos de su puesta en escena proto-clásica y unos decorados que pretendidamente parecen precisamente eso, además de componer un curioso personaje protagonista que de patético acaba convirtiéndose en alguien con quien empatizamos aunque no queramos. En definitiva, una obra extraña que engancha por su rareza y su vitalismo cinéfilo pero que no es ni mucho menos redonda.

Por último, nos queda comentar que este lunes se ha celebrado la "Jornada profesional: Canales de distribución del documental independiente", un evento para profesionales en el que se han tratado las claves de la actualidad de ese género y, a la postre, se ha teorizado sobre su devenir en una industria y un mercado cada vez más desbordados por las nuevas tecnologías y los bajos presupuestos. Aved ha estado allí grabando la jornada con realización multicámara, así que en unas semanas podréis verla online en el canal del festival.

Críticas y reseñas

  • Aíta

    dir: José María de Orbe

    crítica
  • Aíta. Carta al hijo

    dir: José María de Orbe

    crítica
  • El lugar más pequeño

    dir: Tatiana Huezo

    crítica
  • El premio

    dir: Paula Markovitch

    crítica
  • Mercado de futuros

    dir: Mercedes Álvarez

    crítica
  • Oyun

    dir: Pelin Esmer

    crítica