crítica

Cigarrette Burns (El Fin del Mundo en 35mm)

Cigarrette Burns (El Fin del Mundo en 35mm)

Director

John Carpenter

Intérpretes

Norman Reedus, Udo Kier, Gary Hetherington

País

USA

Género

Terror

Por  

“Una película es mágica, y en unas buenas manos, un arma”. Con esta frase (quizá algo pretenciosa, sí, pero efectiva) empieza “Cigarette Burns”, posiblemente una de las mejores películas que se pudieron ver en el pasado festival de Sitges, donde obtuvo una más que merecida Mención Especial. Y lo cierto es que la sentencia inicial no podría ser más apropiada, pues constituye un perfecto resumen de lo que veremos a continuación.

Una película maldita. La fin absolue du monde. El fin absoluto del mundo. Tan sólo proyectada una vez (qué gran detalle el lugar de la proyección), repudiada, desterrada, destruida (o eso parece). Los mayores expertos apenas se atreven a murmurar su nombre, que evoca todo tipo de fantasías, pobladas de degradación y de muerte. Se dice que en su primera y única proyección los asistentes enloquecieron al acto, atacándose los unos a los otros. El poder de la película es inmenso. Y peligroso.

De la mano del maestro John Carpenter (Halloween, The Thing…), seguimos al protagonista, un amargado y endeudado cinéfilo, dueño de un desastroso cine que apenas le produce beneficios, a través de un tortuoso viaje en pos de la película. Al principio tentado por el dinero, luego cada vez más obsesionado con ella, poco a poco se va acercando a La fin absolue du monde. Para ello deberá enfrentarse a la parte más oscura y terrible de su pasado. ¿Conseguirá hallar la única copia que todavía existe? ¿Se atreverá a verla? ¿Puede una película ser tan horrible como para provocar la locura?

La historia, en realidad, no es demasiado novedosa. The Ring ya explora una temática parecida, y con resultados más que aceptables. Sin embargo, la cinta que nos ocupa es completamente distinta. Con una ambientación de serie B, unos personajes decadentes (resulta divertido ver al niño de E.T. tantos años después) y una dirección sobria (que no excelente), la película consigue algo difícil en los tiempos que corren: que el espectador termine su visionado emocionado, con una renacida fe en el género de terror. Y es que, a pesar de contener alguna escena con claras influencias de películas como Saw o Hostel, éstas quedan enmarcadas dentro de un contexto bastante estilizado, muy cuidado, y que recuerda a grandes películas injustamente olvidadas.

Una cosa más. Cigarette Burns jamás se pudo (ni se podrá) ver en las salas de cine. Inútil será, pues, consultar la cartelera. De hecho, dura menos de una hora y ni siquiera es una película. Se trata de un capítulo de la interesantísima serie estadounidense “Masters of Horror”, en la que han reunido a los “mejores” directores de terror de los últimos años para que cada uno haga su contribución en forma de pequeñas películas. John Carpenter, sin lugar a dudas, ha sido uno de los principales artífices del éxito de esta serie, doblemente premiada en el festival de Sitges, al llevarse también la película Homecoming el premio al Mejor Guión y el Especial del Jurado. Sin embargo, esa película ya será convenientemente tratada en otro artículo.

Uno de los principales problemas de “Masters of Horror” es la falta de tiempo para desarrollar las historias que cuentan. De hecho, Cigarette Burns podría haber funcionado sin ningún problema como película. Pero nos tendremos que conformar con esta pequeña muestra de gran cine. Al fin y al cabo, parece una norma en este principio de siglo que las series le vayan ganando terreno, cada vez más, al séptimo arte.


Jordi de la Torre Lara

Críticas y reseñas

  • Cigarrette Burns (El Fin del Mundo en 35mm)

    dir: John Carpenter

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