crítica

Democracy

Democracy

Director

David Bernet

Intérpretes

Jan Philipp Albrecht

Vivian Reding

Ralf Bendrath

John Boswell

Paolo Balboni

Katarzyna Szymielewicz

País

Alemania, Italia, Francia Bélgica

Género

Documental

Por Juanma Linares

Generalmente, solemos echar mano de la idea del Gran Hermano visualizado por George Orwell en su obra '1984' para referirnos a esa sensación tan contemporánea (y quizá algo exagerada por la psicosis) de que vivimos en una especia de “libertad vigilada”, bajo la monitorización de nuestros actos virtuales por parte de múltiples actores invisibles. Pero Orwell no fue el único visionario. En 1780 el filósofo Jeremy Bentham había ideado el Panóptico, un modelo de estructura carcelaria circular cuya principal característica es que permitía al guardia, situado en el centro del patio de celdas, tener una visión de todos los reclusos, sin que a la vez estos pudieran saber si estaban siendo observados. Esto debía tener un efecto autodisciplinario por parte de los presos, ante la continua posibilidad de estar siendo observados. Pues bien, Panoptykon es el nombre de una ONG polaca que aparece en el documental de Bernet y que lucha contra la vigilancia social y por los derechos civiles que están en riesgo con el desarrollo de las nuevas tecnologías. En esta era, el nombre de la organización no parece mal escogido.


El documental de David Bernet habla de la lucha de un grupo de europarlamentarios, durante varios años, por sacar adelante la nueva ley europea de protección de datos personales que entrará en vigor en 2018, y que supuestamente ha de dotar de más control a los usuarios sobre sus información personal.


En el plano temático, Democracy insiste en la importancia de los datos personales en la actual sociedad dominada por la interconexión y los servicios en la nube, y la necesidad de reflexionar sobre su protección: “Si los datos son el nuevo petróleo, la protección de datos es la nueva ecología”, se lee en un momento del film. La importancia para los usuarios, pero también para las propias empresas, que se arriesgan a “quemar” esos recursos como lo vienen haciendo históricamente con tantos otros. El interesante debate que mantienen ante nosotros se abre a interesantes cuestiones como qué son los datos personales (¿nuestro nombre, apellido(s) y documento de identidad, o también nuestros gustos, nuestra rutina, nuestra red de contactos, etc.?); la diferencia entre identificación y el concepto más aséptico propuesto por las empresas de “individualización”; hasta que punto el consentimiento del usuario es un acto consciente (de las consecuencias) y suficiente para recabar dichos datos, etc..

Democracy David Bernet 2015

Aunque intenta dar voz a todos los actores, Democracy se posiciona (he aquí uno de los grandes debates) por el valor intangible de la privacidad frente al valor tangible de los beneficios que comporta el uso (supuestamente ético) de nuestros datos personales. ¿Es aceptable vivir continuamente monitorizados por agentes que, aunque no quieran controlarnos o hacernos daño, se sirven de la información que les proporcionamos para manipularnos a su antojo o lucrarse a nuestra costa? Respóndase ustedes mismos.

Democracy David Bernet 2015

Bernet adopta un enfoque muy narrativo, cercano a la ficción. Podríamos incluso hablar de una ficción de género 'procedural', pues Democracy supone un 'insight' del día a día del trabajo en el Parlamento Europeo, que se esfuerza por narrarnos cronológicamente los pormenores burocráticos del proceso de aprobación del texto. Con mucha fluidez y sin dejar decaer en ningún momento el interés, tomando prestado los esquemas narrativos de la ficción, con buen sentido del ritmo, y una puesta en escena que combina fotografía en blanco y negro digital, grandes planos generales de establecimiento y planos detalle de funciona estética, con pantallas partidas, secuencias de montaje y música jazz. Pero sobre todo, mediante la elección de un protagonista claro: el europarlamentario verde aleman Jan Philipp Albrecht, máximo artífice de la aprobación de la ley, al que sumerge en su particular “viaje del heroe” hasta que consigue regresar con el ansiado cáliz.

Democracy David Bernet 2015

También hay sitio para los secundarios: los aliados (su compañero Ralf Bendrath, la vicepresidenta de la Comisión Europea Viviane Reding, los miembros de Panoptykon) y los “enemigos” (John Boswell, de la empresa de software SAS, la firma de abogados Linklaters, en representación de los intereses de las grandes corporaciones, como Google o Facebook, que aparecen “en off”), los giros de guión (el efecto Snowden) y el clímax final de la votación (con “cameos” de los españoles Raúl Romeva como “compañero de pupitre” de Albrecht, y de José Fernando López Aguilar presidiendo la votación).


Por último, dos detalles del film: su insistencia en mostrarnos a los eurodiputados comiendo bocadillos de pan integral mientras trabajan a destajo y ese plano final del Partenón (metáfora inflamada que no necesita más explicación) nos hablan de la voluntad de Bernet por reconciliarnos con las instituciones europeas y el importante trabajo que desempeñan. Y lo cierto es que, aún a sabiendas del artificio, en parte lo consigue.

 

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