Un día con Kevin Smith
Associacio Aved 8 April 2008
"I want to make films". Tan simple como eso. Y es ahí donde reside la esencia escasa, eso sí, de las películas de Kevin Smith.
El hecho de
que cualquier persona que esté echándole un vistazo a cualquier
producción no sólo imagine ser quien sale en la gran pantalla, sino que
realmente crea que puede serlo. Tratando temas tabúes en muchas
ocasiones, pero siempre con una naturalidad discordante Kevin Smith ha
llegado a ser un director y guionista aclamado en... Internet. Porque
su celebridad es la del siglo veintiuno, la que se hace prácticamente
en la red de redes, atravesando murallas y fronteras y viajando sin
pasaporte. La de un chico humilde de Nueva Jersey que un día se propuso
hacer cine, y finalmente lo hizo tras encontrar unos cuantos amigos
dispuestos a llenar el vacío que ocasionaba el aburrimiento.
Digamos que ahí comenzó el día de Kevin Smith. Ya desde pequeño este
rubenesco chaval de Red Bank, Nueva Jersey, se mostró interesado en el
mundo del cómic y de las películas. Como aquel novato que descubre en
una tarde falta de ocio que le atraen ciertas cosas, y que se imagina
en un primer momento haciéndolas sin haber tomado lecciones previas,
sin haber pisado jamás una sala de enseñanza y sabiendo únicamente el
resultado, obviando el camino hacia la meta. Así fueron los inicios de
Smith en el cine. Cine siempre independiente. Se podría decir que así
empiezan todos, pero en su caso, así empezó, y así ha seguido siendo...
a duras penas. De su decadencia, o no, hablaremos en este artículo. De
cómo su vida se puede tratar de un día. Comenzó, como decíamos,
interesándose por el mundo del cine desde muy joven. Era algo normal en
todos; fieles a ideales imposibles que se retrataban en grandes
imágenes de una sala oscura. Era algo que llamaba la atención de
cualquier chico. Y que lo debería seguir haciendo. No obstante, para él
era algo diferente: no quería imaginárselo todo, quería filmarlo y ser
parte de ello. Su padre, Donald Smith, un humilde trabajador de
correos, intentó llevar por el buen camino a su primogénito y este
entró a formar parte de la New School for Social Research, estudiando
en el modesto recinto del estado escritura creativa. Sin embargo, el
tedio le llevaba a cometer travesuras que terminaron por desquiciar al
director del centro, que le acabó despidiendo. La esperanza es algo
característico en este hombre, que pidiendo cual vagabundo, logró sacar
dinero suficiente para irse a estudiar a Vancouver, Canadá, a la
ciertamente prestigiosa Vancouver Film School. Sus padres ya dejaban
vía libre a su hijo, al cual consideraban poco menos que un fracasado
en la vida. Allí se plantó, con la ilusión de un niño en la mañana de
Reyes... y de allí se fue, con el ostracismo de un tercer portero en un
equipo de fútbol. Cansado de tanta teoría y tan poca práctica, abandonó
después de unos meses su instrucción, aunque durante ese tiempo le dio
tiempo a conocer al que sería su mejor amigo en el mundo del cine,
Scott Mosier. Con un nuevo trabajo en una tienda de alimentación
llamada Quick Stop, Kevin empezó a idear la que sería su primera
película.
Unos meses más tarde lo tenía todo preparado, con apenas 24 años de
edad, filmaba su primer largometraje, coproducido por su buen amigo
Scott Mosier, que ayudó a Smith a conseguir el dinero necesario para
comprar todo el material, si bien es cierto que tampoco fue muy
despampanante. "Clerks" fue filmada en 16mm gracias a créditos
bancarios y préstamos familiares. En sólo tres semanas con la tienda en
la que trabajaba como único escenario, Kevin lograba realizar su sueño
de hacer cine. O... algo parecido. Como fuese, esa primera producción
fue vitoreada por todos lados del país, ganando incluso el premio más
importante en Sundance y el premio a la juventud de Cannes. La
colección de cómics que había que tenido que vender para conseguir
dinero fue recuperada, y junto a ella, llegó también "Mallrats", su
segundo film, una comedia con algo más de edulcorante. Con un tono
cínico e irreverente, con alusiones al mundo del tebeo americano y con
ese aire buddy movie, esta producción no fue tan bien recibida como su
antecesora. Ben Affleck, Jason Lee, Shannon Doherty o Joey Lauren Adams
eran algunos de los actores principales de esta película caracterizada
por la risa fácil y simple, que encontraba en los actores recurrentes
Jay y Bob el Silencioso su máximo filón. Dos años más tarde, Kevin
Smith volvería a disfrutar del sabor del éxito con "Chasing Amy",
película cuya protagonista, Joey Lauren, en ese momento novia de Smith,
fue nominada al Globo de Oro a la mejor actriz de comedia. Una vez más,
Affleck y Jason Lee tomaban protagonismo en una tragicomedia que
indagaba en aún, por aquel entonces, mundo desconocido de la
homosexualidad. Era el mediodía de Kevin Smith, que acompañado siempre
de Scott Mosier, produjo además la película "Good Will Hunting",
protagonizada y escrita por sus queridos amigos Ben Affleck y Matt
Damon. Ya se había formado un buen cúmulo de seguidores.
En 1999 llegaba a los cines "Dogma", probablemente la película más
reconocida por el público de a pie que n
o sigue la carrera de Kevin Smith. Inclinándose hacia la sátira, con
este film, que le costó varias amenazas de muerte por cómo trataba a la
iglesia católica y a Dios, contentó a sus grandes aficionados y
encandiló a críticos y cineastas en el Festival de Cannes, donde fue
presentado a medio mundo. Con un reparto de lujo -nuevamente Affleck y
Damon, pero también Chris Rock, Alan Rickman o Salma Hayek además de
Jason Mewes- y una trama nada efervescente con el tema de la religión,
"Dogma" cautivó a muchísimos seguidores del cine a la par que cabreaba
a miles y miles de católicos. Cuando, realmente, en esta película Kevin
Smith sólo quería mostrar cuán importante es la religión en la vida, y
lo que ayuda en el quehacer diario. Una indagación en su fe, en su
concepto de fe, y en el concepto general de esa mágica y alarmante
palabra.
Centrándonos en su cine, lejos de tornarse en multitudinario con esas
incorporaciones a su elenco habitual, Smith volvió dos años después a
su frecuente manera de filmar. "The style of Kevin Smith is no-style" .
Con "Jay and Silent Bob Strike Back" el director de Jersey quiso volver
a dejar patente su acidez a la hora de producir diálogos que parecen
inconexos e irracionales pero que finalmente se convierten en una
verdadera lanza a situaciones injustas en su país. Fue la película más
taquillera de su corta carrera filmográfica, haciendo las delicias de
sus fanes, quienes aclamaban una aventura propia de los vendedores de
droga más famosos del primo pobre de Nueva York. El sol empezaba a
ponerse sobre la tierra cineasta de Smith. Porque, no nos olvidemos de
lo multifacético que resulta ser este enorme escritor y mejor orador.
Centrado en sus escribir sus propios cómics, y en leer otros ajenos,
Smith se mantuvo alejado de la pantalla grande durante tres años. Y su
vuelta se vio condicionada totalmente por Affleck, que tras "Chasing
Amy" se había quedado con el regustillo amargo. A aquellos que no la
han visto, lo siento por el posible spoiler. Ben, que ya era toda una
celebridad en Hollywood, intentó convencer a su buen amigo Kevin Smith
para que escribiese un guión romántico pero trágico. Dosis de las
películas de moda en aquella época, y por desgracia, aún hoy en día.
Con "Jersey Girl", el obeso director hacía su primera película lejos de
todo tipo de sátira, ironía, sarcasmo o simple socarronería. Algo que
se convirtió para sus grandes admiradores en pura bazofia para olvidar
y mantener olvidado y marginado lejos de la estantería de las obras de
su idolatrado. Pero como siempre dijo Smith, "I'm a press' bitch. And a
fans' bitch." En 2006 llegaba a las pantallas la secuela de "Clerks
II". Segundas partes no fueron buenas, pero en esta ocasión fue incluso
peor. Sí, ciertamente se mantuvo la holgazanería típica al rodar de
Smith, esa conexión a pie de pista que hace rápidamente con los
espectadores a base de chistes sexuales y de diálogos freaks sobre
cualquier tipo de película estrenada recientemente. Sin embargo, el
tono tontón y de claro amoríos que se llevaba Dante -el protagonista-
consigo, fue suficiente como para que se notase ese gran cambio a la
primera y original. La noche de Kevin Smith. Ya sosegado, cambiado,
cansado quizás y amanerado por una esposa de armas tomar. Aunque esa,
como muchas otras, es otra historia.
Kevin Smith tiene esa facilidad de llegar al interior de toda persona
que dedique unos cuantos minutos de su tiempo a oírle. No hablo de ver
una de sus películas, o de informarse leyendo alguna biografía contando
sus inicios en el cine y cómo alardea incesantemente de haber nacido en
Nueva Jersey. Sólo de ver en cualquier lugar de la red uno de sus
vídeos. Uno de sus momentos estelares hablándole a un montón de gente
sobre historias reales que pasaron en su vida, desternillantes y
cómicas a más no poder. Porque eso es, al fin y al cabo, su cine. Un
cine a ras de suelo, sin pretensiones mayores que el divertirse
haciendo lo que le gusta y filmar lo que por su mente ha pasado tantas
veces. Por ello, llega a ser para mí un gran director y mejor
guionista, que es capaz de convertirse en símbolo de identificación
para un geek, un ejecutivo, o un ama de casa. Kev, como le llaman sus
amigos, es una de esas personas desinteresadas en el mundo del cine que
siempre estará dispuesto a hacerte creer que la realidad que te rodea,
no es tan mala. Acertando siempre en las gracias que realiza, nunca
terminarás ninguno de sus films sin haber reído a carcajada limpia. Y
una buena risa, hoy en día, no es moco de pavo.
"Zack and Miri make a porno" y "Red State" esperan en la recámara de
Smith. Dos películas producidas y escritas por él mismo, como de
costumbre, que tienen como objetivo divertir y entretener. Ahora, sólo
falta saber a quién: a sus fieles seguidores, o a la masa de público.
Por ahora sabemos que la noche es joven.
En definitiva, Kevin Smith fue, es y será un director de culto... a su
manera. Sus chistes sobre penes y clítoris, sus referencias a mundos
tan distintos y complejos como el de las religiones, los súperheroes o
la zoofilia, y sus diálogos desternillantes y ácidos, le hacen,
simplemente, diferente. En lo bueno y en lo malo.
Jesús Morales
Associacio Aved
