El Cine Negro (I)
Juanma Linares 3 May 2010
En esta serie de artículos, hacemos un recorrido por el noir, género de capital importancia en la Historia del cine.
El Cine Negro nació en Estados Unidos, en la década de los 40, y es comunmente aceptado que el film que inauguró el género fue "El Halcón Maltés" (The Maltese Falcon, John Huston, 1941). Sin embargo, el film noir (como se le llama en EUA, tomando la denominación que nació en Europa para referirse a aquellos films americanos) es un género muy heterogeneo, y existe bastante controversia en cuanto a sus características principales y la clasificación de filmes pertenecientes al género. Puesto que autores y críticos no se ponen de acuerdo al respecto, no seré yo quien intente establecer ningún criterio sobre la materia. Simplemente me limitaré a apuntar las lineas maestras de lo es para mí el cine negro, poniendo algún ejemplo de algunas de mis películas favoritas.
Elementos principales del Cine Negro
En primer lugar, podríamos hablar de una temática casi siempre en torno
al delito y/o al crímen de sangre. Sin embargo, aunque se suele
identificar el cine negro con el cine policiaco, hay varios factores que
los diferencian:
Mientras que en los filmes policiacos, el papel del criminal está
reservado para el antagonista, y es el protagonista (normalmente un
policía o detective) el encargado de perseguir el crimen, el film noir
opone a esta óptica maniquea del bien y el mal un mayor grado de
profundidad psicológica y de ambieguedad moral. En efecto, en la mayoria
de films negros, el criminal suele ser el propio protagonista
("Perdición" / Double Indemnity, Billy Wilder, 1944; "Perversidad" / Scarlet Street, Fritz Lang, 1945), o al menos, las fronteras del
crímen, la linea entre el bien y el mal, se difuminan ("Detour", Edgar
G. Ulmer, 1945).

Así, mientras que el cine policiaco suele hablar de corrupción social
(delincuencia, crimen organizado, psicópatas sistemáticos, etc.) o
política (tramas políticas, gubernamentales, institucionales, etc.), el
cine negro habla de otro tipo de corrupción: la del alma humana, la del propio
protagonista.
Por otro lado, mientras que en el cine policiaco, como hemos dicho, el
protagonista suele ser el policía (y en el de gangsters el propio
gangster, como en "El Padrino", "Scarface", etc.), otra diferencia del
cine negro es que el protagonista suele ser un tipo corriente. En este
sentido, son bastante comunes los detectives privados ("Chinatown",
Roman Polansky, 1974; "El Halcón Maltés"), más cercanos a la órbita
policial, pero tambien podemos hallar personajes más "grises" como un
gestor ("Con las horas contadas" / D.O.A., Rudolph Maté, 1950), un
abogado ("Fuego en el cuerpo" / Body Heat, Lawrence Kasdan, 1981) o un
agente de seguros ("Perdición") o un pianista ("Detour"). En cualquier
caso, aunque anónimos, suelen ser tipos duros, con el encanto de venir
de vuelta de todo (Jack Gittes en "Chinatown", Sam Spade en "El Halcón
Maltés", Walter Neff en "Perdición"), muchas veces al margen del
sistema, y finalmente abocados al universo del delito (cometido o no por
ellos), por un cúmulo de factores.
Y así entramos de lleno en los factores, las causas y motivaciones que llevan a estos personajes a su particular descenso a los infiernos, que comentaré en próximos posts.
Juanma Linares
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