Oberhausen. La Meca del cortometraje
Julio Moreno 28 November 2006
Introduciendo al más antiguo de los festivales de cortometrajes que existen en el mundo, el Oberhausen.
Con el mismo nombre que la ciudad que lo alberga desde hace más de
cinco décadas -una pequeña ciudad industrial de la región alemana del
Rhur- el Oberhausen es sin duda uno de los más importantes referentes
mediáticos en la historia del cine. Nacido a partir de la recuperación
económica lograda tras la catastrófica Segunda Guerra Mundial, durante
su meteórica historia ha ido acumulando una reputación ciertamente
incuestionable para cineastas, público y crítica, pues pocos festivales
surgidos con posterioridad al Oberhausen fueron capaces de equiparar el
entusiasmo generado por este durante los años de la Guerra Fría. Su
historia estuvo desde el principio marcada por el lema 'el camino hacia
el prójimo', esto es, una práctica de compromiso que buscaba construir
un puente entre Este y Oeste en un momento de gran sensibilidad en la
historia contemporánea Europea. De este modo, el Oberhausen se
convirtió con el tiempo y en palabras del crítico británico Derek Hill
en 'La Meca del Cortometraje'.
El Oberhausen se anticipó a la llegada de nuevas tendencias y así lo
prueba su testamento, el cual estableció las guías del presente y del
futuro. Su todavía manifiesta relevancia por encima de otros festivales
de cortometrajes se debe a una interpretación del arte desde el ángulo
de las implicaciones sociopolíticas del cine. Durante años su liderazgo
dentro del género documental, animación y ficción no documental, ha
sido demostrada una y otra vez por el creciente número de cineastas y
profesionales que vuelven fielmente a presentar y comentar obras de
todo tipo.
El Oberhausen ha sido y es el lugar donde una obra y su autor pueden
ser evaluados por el resto. Para muchos el sitio donde ser descubierto.
Diferentes cineastas y en particular documentalistas e innovadores de
la animación viajaron hasta el Oberhausen durante la época dorada. Por
allí pasó Grierson del Reino Unido, Haastra de Holanda, Mitra de
Francia, Trnka de la actual Republica Checa, Borowczyk y Lenica de
Polonia y Vukotic de la antigua Yugoslavia. Otros artistas quizás mas
popularmente conocidos como Roman Polanski, Martin Scorsese, Alexander
Kluge, Werner Herzog, y más recientemente Ulrike Ottinger, Rowwald
Karmakar, Pipilotti Rist, Jean Pierre Jeunet, y Francois Ozon han
presentado sus primeras cintas en el Oberhausen.
La destacada importancia del Oberhausen radica en una mirada poco
convencional del cortometraje. Para entender esto solo hace falta
conocer que el más importante documento de la historia del cine alemán
fue precisamente el 'Manifiesto Oberhausen', firmado en el año 1962 por
un nutrido grupo de cinéfilos de toda índole.
En la actualidad y dentro de esta tradición el festival continúa
alentando el desarrollo político-ascético de las obras a concurso. El
Oberhausen basa su atractivo en una cuidada programación consecuencia
de la utilización de un pionero sistema de elección de obras nacionales
e internacionales basada en los bloques temáticos, sistema este que
permite establecer conexiones e interrelaciones entre los diferentes
metrajes.
Títulos temáticos entre los que cabe destacar: la caída del Muro; el
cine publicitario; la confrontación de culturas; la fascinación por el
cine corporativo; hyper media; ciudades y territorios; sexo, rock y
roll e historia, han sido abordados por el festival. Esto demuestra
claramente la coherencia de curso que ha tenido el Oberhausen y
especialmente en las ultimas dos décadas
En el presente, el festival Oberhausen cuenta con la relevante
presencia mediática de socios tales como Arte, 3Sat, Ki.Ka -el canal
infantil perteneciente al grupo ARD y ZDF- e Intro.
En el año 2006 se presentaron los siguientes programas: apartado
internacional, apartado nacional dedicado al cine alemán, premios Muvi
2004-2006, artes audio-visual alemanes, pop y políticos, y un apartado
dedicado a obras de Europa del este. De nuevo hubo la oportunidad de
ver obras de Jan Svankmajer, Matthias Muller, Zbigniev Rybzynski,
Walerian Borowczyk o Christoph Girardot.
Algunos de los cortometrajes del Oberhausen en tour, que tuve la
oportunidad de ver en el conjunto de aquellos que se proyectaron
durante el festival de cine independiente de Barcelona 2006, me parecen
muy destacables y merecedores de una breve reseña, si bien solo
mencionaré los que más me interesaron. En primer lugar WASP, de Andrea
Arnold (Reino Unido). Su autora, que conseguiría el Oscar en el 2005,
está actualmente trabajando a las órdenes del famoso cineasta danés
Lars Von Trier en calidad de ayudante de dirección. Algo para nada
sorprendente una vez que comprendemos la capacidad de Andrea Arnold
para inmiscuirse y describir con ojo crítico un día en la vida de una
mujer soltera y sus hijos, situados estos en el umbral de la pobreza en
una comunidad casi marginal en la periferia de alguna ciudad del norte
de Inglaterra. Zoe (Natalie Press), vuelve a encontrarse con su amigo
de la infancia Dave (Danny Dyer de Human Traffic) al que intenta
ocultarle su condición de madre, generando con esta actitud una
situación irresponsable que pone en peligro el bienestar de sus hijos.
El resultado es una cinta que sobrecoge por una puesta de escena de
extremado realismo, donde la directora muestra influencias de Loach o
de su admirado Trier.
Love me or Leave me Alone de Duane Hopkins (Reino Unido) película
seleccionada por numerosos festivales de todo el mundo, ha cosechado
premios bien merecidos como los conseguidos al mejor corto
internacional a concurso en los festivales de Benicassin (España) y
Kerry (Irlanda). Esta cinta situada en la Inglaterra rural nos cuenta,
a través de un guión minimalista, la historia de una pareja de jóvenes
adolescentes y su lucha por entender sus propios sentimientos derivados
de su primer amor. Un tema universal mostrado de una forma fresca, muy
bien dirigido, hace de este corto un cuadro donde se recogen
perfectamente las contradicciones de la adolescencia.
Estos son solo dos ejemplos de las magnificas muestras de talento que
el Oberhausen, a través del festival de cine independiente de
Barcelona, nos pudo ofrecer a todos este año que ya acaba. Esperemos
que el año que viene el Oberhausen vuelva a Barcelona con su elegante
elenco de obras cinematográficas de todo el mundo y nos pueda deleitar
una vez más.

