Cinefest Brasil - Crónica primeros días
Javier Rueda 14 December 2009
El cinefest Brasil de Barcelona ha arrancado con films de dispar calidad pero dándonos la oportunidad de ver obras de tan indudable interés como la del notable film "Si Nada Más Sale Bien", de José Eduardo Belmonte.
(incluye reseñas de Cristian Planas y Javier Rueda)
El IV Festival de Cine Brasileño de Barcelona abrió sus puertas el
pasado viernes con una programación compuesta por 10 largometrajes, dos
de ellos de género documental.
A día de hoy podemos afirmar que la respuesta del público ha sido
buena, observándose un promedio de asistencia similar o superior al del
año pasado, en gran parte gracias al reclamo que constituye el
excelente nivel de la progamación vista en la anterior edición así como
la variedad genérica de su actual oferta.
Así pues, en estos primeros días hemos visto films de calidad dispar
entre los que se incluyen la vanguardia, el thiller mainstream, la
comedia adulta, el drama social o el musical adolescente, la mayoría de
ellos con el denominador común de tratar directa o indirectamente los
principales problemas de la sociedad brasileña. Es decir, cine a
grandes rasgos comprometido que, más allá de la calidad individual de
cada film, nos ofrece la oportunidad de conformar un mapa bastante
preciso del estado y realidad de la cinematografía de ese país, hecho
que justifica aun más la necesidad de un certamen ya de por sí
interesante en su heterogénea propuesta de films inéditos dentro de
nuestras fronteras.
Lo mejor que hemos visto hasta ahora es, sin género de dudas, el film
"Si Nada Más Sale Bien", de José Eduardo Belmonte, obra que además de
sorprendernos nos reconcilia con el cine contemporáneo ya que, si uno
siente que se pueden contar con los dedos de una mano las obras
maestras estrenadas este año, ahora podemos estar seguros de que es
debido al mal ojo de las distribuidoras: todavía hay mucho talento por
explotar.
"Si nada más sale bien" viene a ser un Banda aparte o un Jules y Jim de
nuestra época, compartiendo sus tres personajes carismáticos, el amor
como auténtico centro de una trama muy dinámica y el afán vanguardista.
El espectador entra en el film algo despistado, teniendo que seguir a
una presentación de personajes formalmente espectacular, con un ritmo
agotador. Pero atravesadas las dificultades iniciales, uno llega a un
auténtico oasis, una obra alegre y hermosa como pocas en esta década.
Poco nos importan ya las aventuras de los personajes, más allá de la
manera en la que estas cambian las relaciones entre ellos; así, podemos
permitirnos perdonar algún giro de guión que en otra situación nos
parecería completamente injustificado. Formalmente, el film estaría
entre el Kar-Wai de Chungking Express o Happy Together, pero mucho
menos coloreado y más centrado en la figura humana, el Godard de Al
final de la escapada y la ya citada Banda aparte y algo de Michael
Mann. Sin embargo, el momento más sorprendente del film difícilmente
puede relacionarse con otro autor: una conversación rodada cámara en
mano, toda en primeros planos y con mucho movimiento. En definitiva,
una película que por sí sola ya justifica todo un festival.
"El Narrador de Historias", de Luiz Villaça, ha sido otra película que
nos ha gustado especialmente. Biografía de Roberto Carlos Ramos, "uno
de los diez mejores contadores de cuentos del mundo", el relato sigue
los pasos de este personaje desde sus humildes inicios -dado en
adopción a un centro estatal de menores- hasta su redención a manos de
una pedagoga europea, pasando por su turbia historia como delincuente
adolescente y sus desencuentros con la que será su citada tutora.
Este film funciona muy bien como drama iniciático de superación
personal de los dos personajs principales, pues tanto la tutora
-encarnada de manera excelente por María de Medeiros- como Roberto
Carlos aprenderán que las cosas no funcionan tal como ellos piensan, es
decir, que el mundo es imperfecto mas tampoco sin salida. Así pues los
dos personajes acabarán consiguiendo lo que se proponían y el
espectador saldrá de la proyección notablemente emocionado, gracias en
gran parte a la buena utilización que hace el director de la narración
clásica en "voz en off" -subjetiva de Ramos, que nos habla desde el
presente- así como a los paralelismas que guarda el hecho real con la
conmovedora novela "Oliver Twist" de Dickens, sin olvidarnos de
destacar el buen trabajo realizado en su puesta en escena conservadora
y visualmente bella.
A lo dicho anteriormente hay que sumar que la historia atañe al ámbito
de lo social y en concreto a la marginación que sufre la clase más
pobre de Brasil, generalmente afroamericanos que no tienen capacidad
para alimentar a toda su descendencia y que, sin pretenderlo, abocan a
estos a la delincuencia y la marginalidad más extrema. Por tanto, a su
valor como drama se le añade un compromiso social que, aunque nos
invita a una reflexión frecuentada muchas otras veces, al menos intenta
aportar su granito de arena a la causa humanista.
También nos gustaría destacar "Diván", de José Alvarenga Jr., una
comedia de suave existencialismo que, aun con menos cinismo del que
cabía esperar, nos hace pasar un buen rato en su retrato de una mujer
madura que intenta sobrevivir a su reciente divorcio.
Nos encontramos ante un film que esta narrado desde el presente de una
consulta sicológica en la que, sentada en el diván del título, la
protagonista cuenta a un especialista sus frustraciones y recorre a
modo de flashback los pasajes que la llevaron a la actual situación.
Por tanto veremos a esta mujer afrontar la infidelidad, la alegria, la
aventura, la tristeza, la amistad, la muerte..., todo ello desde un
prisma un tanto edulcorado por la condición bienintencionada del film
pero sin duda efectivo y entretenido, conformando a la postre una
positivista oda a la vida de la que es dificil no contagiarse.
Habrá quien le eche en falta un poco más de cinismo y mala leche pero,
a mi juicio, eso cambiaría el sentido último de la propuesta y por
tanto habrá que amarla u odiarla tal como es (en un alarde de simbiosis
para con la filosofia de vida defendida en la propia obra).
Sin ser un mal trabajo, mas guardando claras distancias con los films
antes comentados, diríamos que "Fumando Espero", de Adriana L. Dutra,
es un documental del que es difícil hacer una reseña positiva debido a
que trata un tema tan trillado como el tabaquismo y sus efectos. A
pesar de todo, hay que reconocerle cierta frescura, calidad que
proviene de su perspectiva muy personal: la directora mezcla su
vivencia personal al tratar de dejar el tabaco con los datos objetivos.
Así, el espectador cuenta con unos momentos humorísticos, que aunque
banalizan un tanto el efecto del tabaco en la salud, logran que no los
alejemos del relato y así estemos atentos a los grandes males de la
industría del tabaco: cáncer, problemas cardiovasculares y amputaciones
en los consumidores; explotación de los agricultores. El film es un
tanto manipulador cuando aparecen los enfermos, y de una manera muy
poco sútil; pero se le perdona porque en todo momento destila simpatía.
Y además, cualquier film que cuente con fragmentos de Casablanca y
Gilda mejora mucho.
Tampoco destaca (aunque entretiene) el film "Verónica", de Mauricio
Farias, thiller en el que un infiltrado en la mafia regala a su hijo un
colgante que guarda importante información. Poco después la profesora
protagonista tendrá que proteger al niño, ya que los padres de este han
sido asesinados y los autores de ello, un grupo de policias corruptos,
buscan desesperadamente la información que su alumno posee.
Como podéis apreciar la historia no es nada novedosa y además las
situaciones que se van planteando a lo largo del relato tampoco es que
sean muy espectaculares, restando también el hecho de que el espectador
no empatiza en demasía con el duo protagonista, mas el visionado del
film resulta entretenido y acaba pareciéndonos simpática la sencillez
de la que hace gala su puesta en escena y desarrollo de la trama. Del
montón.
La nota negativa se la lleva "Maré. Una Historia de Amor", de Lúcia
Murat, adaptación musical de Romeo y Julieta de casi dos horas en la
que uno acaba preguntándose qué es lo más estúpido de todo: si las
delirantes canciones, las inexistentes coreografías que consisten en
dos o tres chavales haciendo piruetas sin ningún tipo de coordinación,
el gag con el que la trama finaliza o mi favorito: los tres raperos que
a modo de narradores explican mediocremente lo que el espectador acaba
de ver.
El film edulcora la marginación de las favelas, copia sin pudor en las
escenas en las que a priori más debería destacar -el primer encuentro
entre los amantes- y esquematiza los personajes hasta lo inimaginable:
¡qué lejos queda William Shakespeare! ¡qué lejos queda Robert Wise! Por
destacar algo positivo del film, podríamos aplaudir el diseño de
producción, aunque la favela sea pequeña, y el vestuario, aunque a
ratos los bailarines parezcan más hippies que habitantes de una favela.
En definitiva, recomendable para los que vayan a prestar más atención a
las palomitas que a la pantalla.

