L'Alternativa empieza a lo grande
Javier Rueda 17 November 2008
El Festival de Cine Independiente de Barcelona abrió sus puertas el viernes 14 con una selección de obras actuales muy cuidada y diversas e interesantes retrospectivas sobre autores reivindicables.
En los tres días que llevamos de festival hemos podido constatar que se mantiene el alto nivel mostrado en ediciones anteriores, pues a estas alturas ya hemos disfrutado de diversas obras que bien merecen ser descubiertas por el público asistente.
De documentales destacaré el idealista El Sueño de la Tierra de Eva Abad y Pablo García, reivindicación de unos valores sociales y políticos que muchos se han empeñado en dar por muertos y que muchas veces han sido calificados de impracticables; el sensible Chicagoblock Stories from the Elevator" de Ingeborg Jansen, particular aproximación a la vida diaria de los inmigrantes que viven en este cochambroso edificio para desconfianza de sus vecinos belgas; y el pretencioso Des Hommes de Khristine Gillard, a priori poco interesante, ingenua, sesgada y pudorosa penetración en el mundo de la prostitución que afortunadamente escapa a las intenciones de la directora para convertirse, a través de los testimonios de las profesionales que regentan los burdeles, en una interesante reflexión sobre la dicotomía amor-sexo existente en las relaciones de pareja y que la moral judeocristiana niega conocer e integra bajo el concepto de fidelidad.
En cuanto a largometrajes, destacamos la calidad de la retrospectiva sobre Tony Gatlif, un cineasta con un estilo visual y narrativo propios que parece tener un gusto especial por la fantasía y el realismo mágico. Gran exponente de la cultura gitana a través del cine, de momento se han posido ver la magnífica Latcho Drom , su primera y folclórica primera película, además de las fabulosas Mondo , Gadjo Dilo y Transylvania , su última película.
Por último recomiendo redescubrir la filmografía de los hermanos Taviani presente en este festival - ayer se proyectaba La Notte di San Lorenzo - así como admirar la personal mirada documental de Andres Veiel, para algunos el mejor documentalista alemán de la actualidad y para muchos un autor reivindicable, hábil experimentador y temáticamente polémico. De Veiel hemos podido ver Black Box BRD y Der Kick, ambas obras críticas con los personajes que reconstruyen y siempre apuntando a la sociedad como última culpable de todo lo que acontece en su seno. Si bien la primera obra jugaba tímidamente con la narración cinematográfica es en la segunda donde asume más rriesgo, adoptando la postura contraria para representar las entrevistas y escenarios originales mediante actores y básicos juegos de iluminación en un único y aséptico escenario. Estas dos propuestas han resultado realmente interesantes si bien ambas no consiguen sortear ciertas limitaciones autoimpuestas en su planteamiento narrativo y puesta en escena.
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