Jordan Ladd, Samantha Ferris, Gabrielle Rose
Muchas cosas se pueden decir sobre este film y todas ellas confirman la
poca entidad y rigor de esta propuesta de género (supuestamente) de
terror.
Lo primero a destacar es que su historia es mínima y da la
sensación de que bien podría haberse contado en un cortometraje,
sentimiento fundado principalmente en lo eterno que resulta el
planteamiento de la historia y lo poco variado -y estirado- que resulta
su nudo, por no hablar de un desenlace que no funciona como tal y que
prácticamente es un chiste.
Su plana fotografía, sin ser un desastre,
tampoco es que ayude mucho a luchar contra el tedio que provoca en el
espectador esta película de escasos 85 minutos de duración.
Otro punto
en contra es que sus escenas de terror no funcionan como tales, ya que
el relato siempre esta de parte de la madre protagonista, personaje que
ejerce el terror en aras de protege a su hijo con quien a priori
también empatiza el espectador.
Además el gore es mínimo e inocuo,
tanto como la tensión de esas escenas, por lo que ni siquiera existen
esos grandes momentos de clímax que podrían justificar la propuesta.
Por último, la mayor incógnita de todas es la gratuidad con la que el
guión hace referencias a un discurso vegano disperso, innecesario e
ininteligible, además de una clara indefinición de intenciones en su
inclusión bien remarcada del elemento lésbico en la mayoria de
personajes femeninos del film.