Radha Mitchell, Michael Vartan, Sam Worthington
Film de terror con cocodrilo gigante de muy malas pulgas cuya mayor
virtud es no querer aparentar más de lo que es, en resumidas cuentas,
pura serie B aunque con resultados notables en su apartado técnico.
Al
igual que en Wolfcreek, Mclean agrada con el trato que dispensa a sus
personajes, introduciéndolos pausadamente y con mimo - quizás en aras
de alargar el metraje - acrecentando de paso la sensación costumbrista
del relato. De lo anterior se extrae que quizás a la postre no sea
tanto un film de terror como una tensa aventura de personajes
enfrentados a un gran peligro.
De hecho, en la recta final del relato
el guionista llega a olvidarse de los supervivientes del bodycount para
centrarse en las peripecias de nuestro héroe, una especie de Cocodrilo
Dundee (americano en este caso) de los muchos que parece haber en
Australia por lo visto en la última imagen del film. La fotografía
apoya esta afirmación, pues la luz siempre se impone a las sombras y la
gama cromática explota los colores selváticos (verdosos y marrones) de
forma exaltante y no tenebrosa.
En resumidas cuentas, Rogue es una
buena película de género, honesta y efectiva.