A Clockwork Orange, Accident, Accidents Happen, Amer, Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans, Bronson, Cada Ver Es..., Canino (Kynodontas), Cargo, Cold Souls, Crows II y Deliver Us From Evil.
·
A Clockwork Orange, de Stanley kubrick
Adaptación de una obra maestra de la literatura moderna y, a estas alturas, reconocida e indiscutible obra maestra del cine, la prodigiosamente ácida y cínica visión que tenía Kubrick de sus congéneres se hizo de nuevo visible en esta fábula futurista sobre la violencia endémica del ser humano. El film consta de una desenfrenada primera parte narrada a través de escenas episódicas tan hiperbólicas como magistrales. La segunda parte del film, mucho más clásica, constituye uno de los retratos sociales más crudos y satíricos nunca realizados, rematado con uno de los mejores y más punzantes finales de la historia del cine. Por si pareciera poco sumémosle la maravillosa fotografia de John Alcott, la selección de música clásica que tiene por banda sonora y la icónica actuacion de Malcolm McDowell.
·
Accident, de Soi Cheang
Producción de Johnnie To que promete mucho más de lo que ofrece. En su primera parte no consigue hacer creíbles sus forzadísimas situaciones -los provocados "accidents" acaban resultando irrisorios-, lo que perjudica seriamente la entidad y supuesta profesionalidad de los protagonistas, sumada una falta total de presentación de personajes que no va más allá de lo anecdótico. En su segunda parte, el relato pasa ser una especie de La Conversación (F.F. Coppola) mas
fracasa esta vez en su intento de no desenmascarar si la consparanoia del protagonista
está justificada o no, por lo que asistimos a un conjunto de escenas que no tienen ningún sentido para el espectador ya que dependen de una futura aclaración que, en última instancia, nos da bastante
igual porque a esas alturas la película ya nos ha dejado bastante fríos. Para rematar, la climática
escena final resulta de nuevo demasiado increíble en el peor de los sentidos.
·
Accidents Happen, de Andrew Lancaster
Tragicomedia negrísima que roza constantemente -y a veces traspasa- la frontera del buen gusto a base de tomarse con sorna y pretendida amoralidad las tragedias que acontecen en el entorno de una típica familia de clase media. Su mayor defecto es la desequilibrada mezcla que hace de la comedia negra con la que da comienzo al relato con el drama puro con el que desarrolla gran parte del nudo y desenlace de la historia. Por otra parte, pese a tener ciertos gags graciosos cae rápidamente en la
repetición aburrida y arrítmica del mismo esquema, lo que hace algo tedioso su visionado. Por último, destacar que Geena Davis participa en el film con un papel más bien limitado y que el director remata la historia con una moraleja bastante ingenua e irritante. Mediocre.
·
Amer, de Hélène Cattet y Bruno Forzani
Maravilloso tour de force narrativo y visual que por méritos propios se erigió como
una de las mejores películas del festival, quizás la mejor. De fuerte
estilo "giallo" y música reutlizada de otros clásicos del cine italiano
de los 70, esta ópera prima sorprende por su magistral utilización del
formato scope en su puesta en escena. También por una narración vertiginosa y a la vez
suspendida en el tiempo, a base de "montages", que transmiten de manera emocional y
sensorial la propia sicologia y sensaciones de la protagonista absoluta
del film, recorriendo su cuerpo constantemente a base de detalles y primeros planos -más o menos cercanos según la intensidad del momento- que nos hacen vivir la historia desde una percepción extrañamente voyeur a la par que subjetiva, en una nueva muestra del carácter vanguardista de este film. Otra virtud muy destacable es su preciosa fotografía en 35
milímetros, colorida y saturada al más puro estilo "old fashion", con una paleta de colores inspirada en maestros como Mario Bava. Puro
caviar para cinéfilos.
·
Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans, De Werner Herzoq
En este
supuesto remake del teniente Corrupto protagonizado
por Nicolas Cage, el magistral director alemán construye de nuevo una brutal burla sobre la
sociedad americana, en este caso sobre la propensión que el cine de
autor de ese país tiene hacía la construcción de antihéroes
autodestructivos que buscan la redención de una manera muchas veces
naif y que fundamentan su supervivencia en un ingenuo nihilismo camuflado
de existencialismo religioso. De hecho, en un momento de irónica auto referencia, Herzoq hace bailar a unos cadáveres con la misma canción con la que hacia bailar a un pollo al final de su maravilloso film Strozek, definiendo a Bad Lieutenant como su acercamiento cómico y satírico al mismo tema que trataba de forma dramática en aquel film, como decíamos, un ataque frontal y sin concesiones al sueño americano. Por último, cabe destacar la burlesca utilización de un Nicolas Cage absolutamente pasado de vueltas y secundado por
esquizofrénicas visiones animales, entre las que podríamos incluir a un Val Kilmer que nunca supo que hacía allí. Un film imprescindible en el que nadie debería cometer el error de tomárselo en serio aunque al principio juegue al despiste en ese sentido.
·
Bronson, de Nicolas Winding Refn
Sobrevalorado film a mayor gloria del supuesto mayor delincuente
carcelario de la historia del Reino Unido, repleto de violencia
gratuita y ningún trasfondo social o político, es decir, bagatela
camuflada de "cool" y estéril amoralidad que fracasa en todo aquello en
lo que La Naranja Mecánica acertaba magistralmente. La comparación con Kubrick no es gratuita ya que el director se esfuerza en hacerle homenajes esplícitos tanto en lo temático, como en lo visual e incluso en el uso de la música, aunque siempre desde la imitación y no asimilando el propósito de sus precedentes; por ejemplo, la selección musical incluye temas de óperas que todo neófito conocería de Wagner, Delibes (el Flower Duet de Lakmé) o Puccini (uno de los coros de Madamma Butterfly) y los utiliza arbitrariamente en función de lo bien que quedan y no del contenido y profundidad que puedan aportar a sus respectivas escenas, además de que su utilización nunca esta justificada más allá del exploit del film de Kubrick. Por último, a la citada poca honestidad del film cabe apuntar la poco virtuosa dirección de Winding Refn, de la que solo detacamos la estructura narrativa en dos tiempos, uno en presente alegórico y otro en presente de flashback.
·
Cada Ver Es..., de Ángel García del Val
Película maldita de la cinematografía hispara que solo se ha podido ver hasta ahora en contados festivales pese a estar realizada en el año 1981. Este bizarro documental
"artie" nos aproxima al personaje de Juan Espada del Corso, un hombre
solitario lleno de ideas y comportamientos de los más inquietantes cuyo
trabajo es preparar los cadáveres que sirven de práctica a los
estudiantes de la facultad de medicina de Valencia. Pese a lo que este argumento pueda hacer presagiar, sin negar lo explícito y macabro
de las imágenes mostradas, cabe destacar la voluntad vanguardista del director a la hora de hacernos reflexionar sobre lo mundana que es la muerte, a través del retrato costumbrista de un personaje como el citado y utilizando en el montaje fragmentos de bandas sonoras ajenas e incluso imágenes de Los Pájaros de Alferd Hitchcock, aprovechándose de todo ello para construir en última instancia una reflexión no solo sobre la narrativa del género de terror sinó sobre la búsqueda de nuevas formas más abstractas de cultivarlo, como por ejemplo la escena que abre el film y que nos muestra de una forma absultamente turbadora -camuflada de filmación amateur- a los pacientes de un sanatorio mental que deambulan por las instalaciones sin un destino aparente. Un film a (re)descubrir aunque no sea para todos los públicos.
·
Canino (Kynodontas), de Yorgos Lanthimos
Pocas películas he visto que desde una pretensión tan altiva como la de este film caigan de forma tan estrepitosa en la mediocridad y la falta de interés. Suerte de película dadaísta revestida (y van ya...) de amoralidad insultantemente moral -en la que ni el sexo se nos muestra en detalle-, Kynodontas promete una deconstrucción del lenguaje tanto a nivel narrativo como de composición que acaba siendo moltalmente aburrida -por repetitiva en gags y situaciones- e insulsamente feísta -por volverse esclava de su propio esquema-. A esto hay que añadir unas actuaciones mediocres -no sabemos decir si buscadas o no- y un uso arbitrario de la violencia y del humor que, para más inri, comparten el mal gusto con el que estan incorporados a la trama. Por último, si algo no podía permitirse este film es acabar siendo previsible, cosa que para su desgracia sucede muy pronto y que deviene un error garrafal tratándose de una obra que pretende jugar a descolocar al público.
·
Cargo, de Ivan Engler & Ralph Etter
Interesante película proveniente de una cinematografía tan poco conocida como la suiza, que propone una space opera de trama sencilla y entretenida que mezcla conceptos de intriga espacial a lo 2001: Una odisea del Espacio con determinadas reminiscencias de conspiración cyberpunk a lo Matrix. La puesta en escena esta resuelta con una muy buena economía de medios, trabajando en unos decorados deudores de la estética de films como la citada 2001 o Alien y con unos efectos especiales que estan a la altura y que lucen especialmente en la recta final del film. A nivel narrativo cabe destacar su sobriedad clásica, con un ritmo tranquilo pero sin pausa que avanza la trama suavemente hasta un final que tampoco pretende ser el clásico clímax hollywoodiense. En definitiva, Cargo es un film grande en medios -para tratarse de una producción suiza- pero humílde y sencillo en pretensiones, que deja muy buen sabor de boca después de su visionado si bien corre el peligro de caer pronto en el olvido debido a su condición de simple -aunque cuidado- ejercicio de género.
·
Cold Souls, de Sophie Barthes
Mediocre película que parte de una premisa a priori tan interesante como limitada para construir un
relato repetitivo falto de intenciones. Lo primero que la directora y guionista deja claro es la influencia que el trabajo del también guionista Charlie Kaufman ejerce sobre ella, ya que su propuesta esta plagada de situaciones surrealistamente cómicas y recursos posmodernos al estilo de éste, tales como por ejemplo llamar al protagonista con el nombre del actor que lo encarna, en este caso Paul Giamatti. También destaca la planície de los personajes, algunos de ellos tan sorprendentemente vacuos que cuestionan la necesidad de que esten interpretados por actrices del calibre de Emily Watson. Por su parte, la dirección es muy plana e insulsa y en algunos momentos incluso mala en su elección del encuadre, fomentando con ello un ritmo practicamente inexistente y una atmósfera más gélida que su ya de por sí neutra fotografía en tonos azules y blancos.
·
Crows II, de Takashi Miike
Este film es la continuación
de Crows Zero -con la que comparte su gusto por la violencia y cierta
filosofia nihilista naif- y en ella volvemos a contemplar las violentas
luchas y las frágiles alianzas que ocupan el día a día de diversos
clanes formados por estudiantes, todos ellos con el propósito de ser
los más fuertes de la zona y así quedarse con su gobierno. Si algo
comparten ambos films es su poderío visual y su
magistral dirección, regalándonos de nuevo en esta entrega unos treinta minutos finales desbordantes de emoción y adrenalina, además del habitual humor y sentido del espectáculo con el que trufa el desarrollo del relato. Para esta segunda entrega, Miike prescinde de una trama tan construída como la de la primera parte -de hecho ya no esta obligado a presentar a los personajes e incluso se olvida de contextualizar alguno durante el relato- para dejar paso y sin coartadas a un vibrante relato sobre la amistad, la lealtad y el honor; en definitiva, una total y absoluta apología sobre la masculinidad clásica.
·
Deliver Us From Evil, de Ole Bornedal
Sórdido relato en torno a la violencia y la falta de
tolerancia presentes en ciertas zonas rurales del norte de Europa, en
una historia de ficción de narración
vanguardista que chirría un poco cuando decide pasar del drama
costumbrista al terror violento, mas nunca deja de tener una
calidad más que notable. A destacar su fotografía de textura hiperrealista en la que abunda el contraste y la definición de contornos y una puesta en escena con pretensiones autorales que gusta de mover la cámara al principio para luego transicionar hacía el plano fijo y la angulación expresiva. Como decíamos antes, en su primera mitad de corte costumbrista es en donde más luce el film, apoyando su narración en paralelo de varias líneas argumentales con una música minimalista que acentúa la ironía con la que Bornedal retrata la superficialidad del supuesto paraíso en donde acontece la historia.
Cuando todas las líneas argumentales confluyen y acontece la tragedia es cuando el relato cambia de tercio y en un solo espacio y tiempo pasa a mostrar crudamente la violencia desatada contra los verdaderos protagonistas del film, en una lucha que inicialmente recuerda a "Perros de Paja" de Sam Peckinpah y que enfrenta a la razón contra la irracionalidad. Quizás esta segunda parte es menos redonda y más exagerada que la primera, llegando en algún momento al paroxismo, pero en ningún caso echa a perder una película tan destacable como esta.
Esta edición ha terminado por todo lo alto y en estos últimos días nos ha ofrecido la oportunidad de ver las últimas obras de Gaspar Noé, George A. Romero o Terry Gilliam, además de descubrirnos films como Amer.
En estos cuatro días de festival hemos visto obras de indudable calidad, entre ellas dos obras de Takashi Miike, el estreno de Rec2 o la nueva película de Park Chan-wook.