crítica

Sitges'07 - Reseñas J-M

Sitges'07 - Reseñas J-M

Director

Javier Rueda

Intérpretes

Joshua (El Hijo del Mal), Km. 31, La Antena, La Habitación de Fermat, Los Cronocrímenes, Mad Detective, Mister Brooks, Mister Lonely, Mushishi.

País

España

Género

Reseñas

Por Javier Rueda


· JOSHUA (EL HIJO DEL MAL), de George Ratliff
Excelente ejercicio de suspense que recuerda por momentos a la seminal La Semilla del Diablo o a la también mítica El Otro, gracias a la buena labor del director a la hora de construir una atmósfera tensa que acompaña sin altibajos a la cadenciosa narración, sin acelerones climáticos pero también sin pérdidas de ritmo. La labor actoral también esta a un gran nivel, sobre todo la de los personajes masculinos, en donde destaca Sam Rockwell por encima de todos y en donde ellas nos caen bastante mal. Por contra, el resto de apartados no ofrecen nada destacable e incluso el guión tiene algún que otro detalle prescindible, como la algo explícita parte final del relato o la tosca y arbitraria desaparición de los personajes femeninos. De todas formas las bondades pueden a los defectos y en conjunto todas estas nos ofrecen una película muy recomendable y con sabor a clásico, alejada de los actuales estándares comerciales adolescentes.

· KM. 31, de Rigoberto Castañeda
Paupérrima coproducción hispano-mexicana en la que los desaciertos son muchos y variados. Lo peor es su guión, verdadero collage de clichés a cada cual más previsible y pésimamente unidos entre sí, sin más lógica que la de hacer avanzar una trama que no existe y que encima se hace indescifrable cuando en su rocambolesca recta final decide crecer un poco. Las actuaciones son discretas, por no decir malas, aunque viendo el resto de apartados siempre les quedará el beneficio de la duda de saber si la culpa la tiene la dirección de actores o la inverosimilitud del citado guión, que contiene diálogos tan poco creíbles como irrisorios. Para seguir puntuando a peor film de género del año también hay que añadir que la fotografía es más bien justilla, acompaña por una música con gusto a refrito.

· LA ANTENA, de Esteban Sapir
Arriesgada producción argentina que destaca por ser un film mudo de corte expresionista que guarda similitudes argumentales y estilísticas con la clásica Metrópolis (Fritz Lang). Visualmente es apabullante la cantidad de trabajo invertido para conseguir un diseño de producción tan cuidado, en donde todos los planos guardan una significancia concreta, muy similar a tal y como se trabajaba antiguamente la puesta en escena. Los efectos especiales también están muy cuidados e imitan perfectamente el tono retro, encajando perfectamente en el atrevido look de esta película. La historia, una utopía futurista de siniestras maquinaciones corporativas, juega con lo único con lo que no podían trabajar las películas mudas originales, la premeditada ausencia de sonido, por lo que expande las posibilidades de su pretexto inicial para mostrarnos lo que el cine mudo podría dar de sí con las técnicas y sensibilidades actuales, utilizando la inclusión de diálogos solo para reforzar conceptualmente la trama y no para explicarla ni hacerla avanzar. Lástima que este tipo de proyectos no encuentren un público amplio ni una distribución decente, pues se merecen estar en los altares del cine de autor más interesante y arriesgado.

· LA HABITACIÓN DE FERMAT, de Luís Piedrahita y Rodrigo Sopeña
Película de oficio cuya mayor pega es padecer el síndrome del guionista flipado, explíquese también como aquella manía de intentar forzar las situaciones ya de por sí poco verosímiles o retrasar hasta el extremo las reacciones de los personajes, la mayoría de las ocasiones en aras de un clímax que antes de que llegue ya se ha anticipado o, lo que es peor, se ha convertido en algo irrisorio que irrumpe totalmente a destiempo. Las actuaciones tampoco es que mejoren lo anterior, pues ni siquiera Luppi u Homar se creen sus personajes, seguramente por lo mal que los desarrolla el guión. Por contra la realización es honesta respecto a sus posibilidades, sin alardes pero con ganas de entretener al personal, lo que es muy de agradecer en los tiempos que corren, pues lo consigue. Quizás solo sea un entretenimiento vacuo para la tarde de un domingo, pero cosas peores habremos visto.

· LOS CRONOCRÍMENES, de Nacho Vigalondo
Sorprendente ópera prima que tiene en su trabajado guión la principal clave de su éxito, quedando las labores de dirección supeditadas a su milimétrico funcionamiento. Pese a ser académica y humilde, la realización de este joven director consigue la difícil tarea de hacer entendible y absorbente una historia que a priori nos parece bastante enrevesada. Lo mismo pasa con el montaje, demasiado "visible" al principio pero que se acaba acomodando a la sobriedad de la puesta en escena para construir el relato de forma clásica. La fotografía funciona bastante bien aunque a veces peca de ser demasiado oscura. La actuación de Karra Elejalde también está a la altura, así como la excelente música incidental que remarca los mejores pasajes del relato. Con imágenes para el recuerdo y momentos de intenso clímax argumental, encierra en sí misma una metacinéfila reflexión que se apuntala en los compases finales de esta estimulante, eléctrica, inteligente y obsesiva película. Un film creado para ganar.

· MAD DETECTIVE, de Johnnie To y Wai Ka-fai
Superficial película de intriga policial que guarda todo su interés en la consabidas escenas de acción "marca de la casa", bien coreografiadas y llenas de agradables deformaciones temporales. De desarrollo arrítmico y guión algo desestructurado, su mejor acierto resulta ser su corta duración de apenas 90 minutos, si bien la trama acaba por no dar mas de sí y, en un ultimo intento por darle mayores vuelos a la historia, se cierra la película con un climático final en el que acabamos por no entender quién hizo qué ni bajo que pretexto o interés. Buena fotografía aunque habitual de este tipo de relatos. A ratos entretenida y espectacular, a ratos aburrida y dilatada en sus situaciones, constituye un plato difícilmente degustable por aquellos que no sean asiduos al este tipo de cine "made in Hong Kong".

· MISTER BROOKS, de Bruce A. Evans
Entretenida producción hollywoodiense que tiene como principal acierto la incorporación a la trama de diversos hilos argumentales, algunos de ellos quizás producto de la imaginación del sicótico protagonista. Por desgracia, en aras de un metraje no excesivamente largo, alguna de estas subtramas se concluye de forma muy rápida y sin apenas desarrollo. El tono cómico transita ligeramente por todo el relato, con la presencia de algún que otro gag memorable pero sin apoyarse mucho en estos. La labor actoral esta a la altura, en especial un William Hurt en su salsa más histriónica. Como era de esperar pese a tener un psicópata como protagonista, la moral políticamente correcta es la que prevalece en todo el relato, si bien no es hasta la recta final que no se traspasa la línea de los aceptable, pues se acaba convirtiendo al personaje de Costner en una especie de antihéroe que acabará por no pagar el precio de llevar una doble vida como la suya. Entretenida y con impecable factura.

· MISTER LONELY, de Harmony Korine
Conmovedora y personal película de este verdadero creador independiente, estudio sobre la soledad humana y el valor de la reafirmación individual a través de unos personajes que viven de imitar la vida y maneras de sus estrellas favoritas, desde Chaplin a Marilyn, pasando por Michael Jackson, la reina de Inglaterra o Juan Pablo II. Inolvidables algunas de sus imágenes, como por ejemplo la declaración de intenciones que representa la secuencia que abre y cierra el film o el momento de la representación teatral. Película de personajes, con un reparto de secundarios muy bien escogido, es a través del estudio de su microcosmos como el director estudia las reglas sociales del comportamiento humano y los lazos que nos atan y reprimen. El espectador comparte la fascinación que siente el protagonista principal por unos personajes que adivina no tan alejados de su forma de ver el mundo, a la vez íntegros y contradictorios como todo hijo de vecino. Quizás en algún momento se busque el bizarrismo que ofrece semejante elenco de caracteres, pero en general asistimos a una obra de gran calado existencial y memorables momentos tanto crepusculares como de joie de vivre. Una verdadera oda al cine en estado puro.

· MUSHISHI, de Katsuhiro Ôtomo
Contemplativa historia de relación entre el individuo y la naturaleza, de ritmo pausado y muy descriptiva, que nos sumerge en una realidad mágica en la que unos fantásticos efectos especiales digitales nos maravillan una vez tras otra, ya sea gracias a cuidadas coreografías llevadas a cabo por "entes" de la Naturaleza o por los poderes ejercidos por los personajes protagonistas. Gran parte de la película se desarrolla en bellísimos parajes naturales, deliciosamente acompañados por una música que enfatiza la honestidad y lo encantador de la historia. Quizás su trama sea algo difícil de seguir y su recta final se complique demasiado, pero desde luego vale la pena darle una oportunidad aunque solo sea por dejarnos transportar aun tiempo indefinido que nunca viviremos pero del que no querremos salir mientras dure la película.

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