En esta obra se nos cuenta la vida de la anciana Aïcha Messaoud o,
mejor dicho, se recorre su memoria a través del viaje que la propia
Ennadre emprende en búsqueda de las raíces nómadas de Messaoud, pues
vivió casi toda su vida en el seno de la familia nómada del jeque Mael.
Kilómetro tras kilometro, siempre el desierto como paisaje, las
situaciones que Ennadre vive y sus reflexiones en off se entremezclan
con los recuerdos que nos relata la propia Aicha; historias de pueblos
nómadas de larga tradición que durante todo el siglo XX se vieron
obligados a sedentarizarse; siglos de sabiduría y riqueza cultural que
ahora sobrevivien luchando contra la decadencia y el olvido.
Aunque raro en su filmografía, este trabajo no ansía reivindicar nada
en especial sino más bien acercarnos a una cultura que, pese a vivir
sus horas más bajas, parece que ha recuperado una cierta estabilidad
-después de la crisis que les supuso la creación y posterior cierre de
las fronteras coloniales- y por tanto ha encontrado su lugar dentro de
estos tiempos modernos tan materialistas y acelerados.