Poliédrico documental sobre una revuelta campesina reprimida de
forma sangrienta por la Guardia Civil en tiempos de la II República. La
reconstrucción se hace posible a través de varios materiales, antre
ellos la recuperada filmación de un equipo de cineastas
soviéticos (censurada luego por las autoridades comunistas) y las
imágenes de un operador británico (miembro de la escuela documentalista
inglesa), ambas falsas y filmadas por el propio Patino, quien tambien
filma "sus propias" reconstrucciones y entrevista a falsos testigos y
supervivientes reales.
La sensación de verismo es total y salva por completo el preámbulo
inicial de la realización de este film, que no es otro que la ausencia
total de documentos y testimonios gráficos reales de esa bárbara
masacre. Lo más interesante de este trabajo es que no solo consigue
reconstruirnos con pelos y señales los acontecimientos historicos,
teniendo pues un estimable valor didáctico desde el punto de vista
histórico, sino que su elección de alternar su propia "recreación" con
otra ficción igualmente creada por él, pero puesta ante nosotros como
"real", tiene como propósito hacernos reflexionar sobre la propia
veracidad de la realidad que conocemos y el papel del audiovisual en la
construcción de nuestra actual hiperrealidad.
Por tanto no es casual que las dos falsas grabaciones recreen sendos
estilos antagónicos de entender la transmisión de la realidad a través
del formato cinematográfico; la ficción elaborada e hiperbolizada (la
película de montaje al
modo soviético) y el cine documental sin artificios -aunque igualmente
militante- fomentado por Grierson y la escuela documentalista
británica. Esta mezcla de estilo de representación, sumada la asumida
como propia de Patino, propone un nuevo juego dialéctico de
perspectivas y de formas estéticas que hacen que la distancia entre
ficción creativa y objetividad histórica sea casi imperceptible.
En cualquier caso, Patino se toma muy en serio los hechos que narra,
situaciones que además plantean muchos temas afines a su ideología
personal y por tanto recurrentes en el resto de su filmografía; el
hambre, el reparto de la tierra, el anarquismo, la
represión sangrienta, la agitación social, el fracaso de la II
República como objeto de análisis para entender el movimiento y la
etapa franquistas), todo ello orquestrado junto al discurso
metacinematográfico sin que la coherencia o la legibilidad de la obra
sufran resquicio alguno. Pura genialidad.