Gela Chitava, Ruslan Grebyonkin, Lyubov Firsova
Esta película rusa, dirigida por el debutante Bakur Bakuradze, no colmó ni mucho menos nuestras
espectativas. Retrato de un carterista que se gana la vida en los
suburbios de Moscú y que apadrina -nunca sabemos si por interés o por
compasión- a un infante ratero, su indefinición en cuanto a sus
intenciones le acaba pasando factura debido principalmente a que
tampoco nos entretiene en demasía su falta de nervio narrativo.
Si algo debería salvar nuestro interés en este film es el misterio que
rodea al personaje principal, cuya costumbre de anotar cosas en una
libreta y su dificultad para recordar ciertas personas se nos rebelará
en última instancia de una forma ligeramente sorpresiva pero en ningún
caso suficientemente impactante como para justificar la necesidad de
gran parte del metraje anteriormente visto.
Que la historia no va hacia ninguna parte esta tan claro que hasta el
director se acaba dando cuenta de que no tiene nada con lo que acabar
la historia; es por ello que para rematar se inventa una paradoja en
forma de "deja vu" que no solamente es insuficiente -como el resto del
relato- sino que también fracasa en su pretensión de dejar al
espectador suspendido en una climática incertidumbre, ya que lo único
que consigue es desconcertar y dejar aun más mal sabor de boca.