Ommi Fama
Desde el comienzo, "Fama, une Heroïne Sans Gloire" nos llega al corazón con su retrato de
una gran mujer que, en tiempo de colonialismo francés, dedicó su vida a
la lucha por un Marruecos libre y democrático.
Más allá del valor histórico de documentar esta etapa, reconstruyendo
situaciones narradas por su protagonista desde los mismos sitios donde
acaecieron años atrás, lo realmente grandioso de este documental es
encontrarnos ante un gran espíritu lleno de amor, comprensión y
sabiduría, una gran pensadora humanista que puede que nunca escribiese
un libro teórico pero que, con su ejemplo de toda una vida dedicada a
poner en práctica acciones -primero revolucionarias, luego
reivindicativas- que pretendían ayudar a mejorar la situación social de
sus congéneres, nos recuerda que todavía necesitamos de gente como
ella, apelando sin decirlo -ni mucho menos exigirlo- a nuestra bondad
reprimida para que decidamos seguir sus pasos. Nuestra actualidad la
necesita, nos necesita, gente capaz de dedicar su vida a solucionar los
problemas y conflictos que existen en este mundo, que son muchos y se
arrastran desde hace décadas sino siglos.
Por otra parte, su desarmante y emocionante humildad nos demuestra
que todavía podemos creer en la existencia de gente cuya bondad es pura
e inmaculada, incluso después de toda una vida de lucha y desilusiones.
Mas también nos llena de tristeza y melancolía cuando en su testimonio
se recoge el fracaso de la mayoría de sus luchas y las de sus
congéneres, recordándonos el mundo en el que vivímos y lo que pudo haber
sido si la gente como ella hubiera conseguido implantar sus ideales de
humanismo y solidaridad. Un mundo que ha acabado transformando a las
generaciones posteriores e incluso a aquellos que en aquél lejano mayo
pudieran sentir a Fama como un ejemplo a seguir, en definitiva unas
generaciones a las que ahora Fama echa mucho de menos. Es por ello que
en los últimos lances del documental responde a Ennadre que "no puedo
retirarme a descansar porque todavía no se han conseguido la mayoría de
cosas por las que he luchado, así que no pararé de luchar y reivindicar
hasta que me muera".
Mas la historia da fé de que Fama nunca cesó en su empeño y, pocos años
después de salir en este documental, murió de vejez con dignidad y
orgullo, con el puño bien alto, como siempre quiso que fuera y así fue.
Su tesoro fue ser siempre dueña de sus ideas y su destino y eso es algo
que nunca nadie podrá decir que le quitó. Descanse en paz, se la merece.