Título original: LIO LANG SHEN GO REN
La trilogía, que el mismo título indica, se constituye a partir de tres historias que se entrelazan de manera singular. Una pareja de clase alta pierde a su primera hija de muerte súbita y la madre, que además intentaba superar una depresión post-parto, se convierte al catolicismo sobrepasada por su pesar. Una familia autóctona y humilde, cuyo padre es alcohólico, la madre una compulsiva participante en sorteos y una hija boxeadora (practica el Dan she). Y un showman dotado de un camión repleto de budas -al tiempo que “capilla” ambulante-, al cual le falta una pierna y un joven vagabundo que se le une en sus itinerantes viajes. La aparición reiterativa de perros cierra el cuadro cíclico del film.
En concreto, las historias se unen significativamente en un accidente de tráfico. Este es un momento crucial para los protagonistas pues en diferentes grados marca un antes y un después, entremezclando creencias religiosas con casualidades trascendentes.
En general, se intuye una gran influencia del medio publicitario por el uso de localizaciones espectaculares, encuadres arriesgados y colores determinados. Entre otros lugares, aparecen vistas naturales impresionantes de montañas y ríos, en contraposición con planos como el de un grupo de personas disfrazadas de dioses bailando en un edificio en obras. Abundan encuadres desiguales y poco corrientes, aunque en concordancia con la situación, por ejemplo, situando la cámara con el horizonte en diagonal, o colocando a los actores delante de mensajes en la pared (ex. Cartel de women secret para insinuar el lesbianismo de las protagonistas). Asimismo, la calidad de la fotografía se ve complementada con una elección del color de vestuario y attrezzo en harmonía.
Sin duda, para la directora novel, es un comienzo de una carrera lleno de ambición y con buenas perspectivas.