Título original: SHARASOJYU
Contextualizada en Japón, en un barrio de estilo tradicional rodeado de gigantes de hormigón, Shara crea un microcosmos, una representación del paraíso particular de la directora en el que viven sus personajes.
Para crear un ambiente natural y ciertamente espontáneo, se usan planos fijos y cámara al hombro para las escenas en movimiento. Se han de destacar, en este sentido, los metafóricos planos secuencia que abren y cierran la película cual yang y ying. Para empezar, la muerte, con el objetivo siguiendo a los dos hermanos mientras juegan entre las sinuosas y estrechas calles del barrio, culminando la escena con la desaparición casi mágica de uno de ellos. Y en contraposición, llegando al final de la película otro plano secuencia en el que se sigue la carrera que protagonizan aquel hermano-ahora adolescente- y una amiga para llegar lo antes posible a su casa en dónde su madre está a punto de dar a luz, la vida.
En Shara rezuma un gusto artístico mezclado con un sentimiento de pertenencia muy personal. Una fotografía muy natural ayuda a consolidar esta idea. Desde la escena del ritual de oscuridad-luz que hace el padre de familia, pasando por las pinturas del hijo, el vergel que cultiva la madre en el jardín y culminando con la gran escena del baile que es sorprendido por un torrente de lluvia, cual baño espiritual. Los sentimientos que muestra son tan universales como simples: la superación de la pérdida, la aceptación de la existencia y la fortaleza vital.