Tetsuo: The Bullet Man, The Children, The Collector, The Countess, The Descent Part 2, The Eclipse, The Hole 3D, The Hills Run Red, The Human Centipede: First Sequence, The Hurt Locker, The Imaginarium of Dr. Parnassus, The Road, Thirst, Vengeance, Visage (Faces), Yatterman, Yeux Sans Visage (Ojos Sin Rastro), Youth Without Youth y Zombieland.
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The Children, de Tom Shankland
Pequeño film británico realizado con
mucho gusto y amor por el cine de género al más puro estilo 80's. The
Children nos propone un relato en el que los niños se rebelan contra
los adultos después de contagiarse con un virus, siendo esto último la
parte más original de una historia ya vista pero resuelta con
sencillez y buenas maneras, apoyándose en una tensa atmósfera y una
gelidez tonal que le viene como anillo al dedo. De este film también
destaca la buena utilización de su escaso gore y violencia, además de
su excelente montaje y puesta en escena.
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The Hills Run Red, de Dave Parker (reseña de Gonzalo López)
Estrenada en video en USA, la nueva película de Dave Parker se sitúa por encima de la media de los estúpidos remakes, secuelas y demás bodrios de terror que se estrenan en las pantallas de cine. A pesar de contar con un cargante (en algunos momentos) estilo videoclipero; Parker se las apaña para mantener el suspense (escaso) y el interés (alto) por la búsqueda de un slasher maldito rodado por un director de culto en los 80. A pesar de lo predecible de los giros de guión, donde realmente despunta la película es en la interesante propuesta metalingüística llena de posibilidades no del todo explotadas pero no por ello menos interesantes, donde los esquemáticos adolescentes y el carismático asesino ejercen un juego de espejos con el espectador y con los propios autores de la película donde se cuestionan los límites de la violencia en el género (tramposa reflexión ya que la película es generosa en tripas y sangre) y la eterna pregunta sobre que es mas importante ¿la vida o el cine?. Es posible que no sean ajenos a esta reflexión la participación de los irregulares pero interesantes David J. Schow y Joel Silver, como guionista el primero y productor, obviamente, el segundo.
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The Hole 3D, de Joe Dante (reseña de Gonzalo López)
Siempre es un placer asistir a las lecciones de cine de Joe Dante. La mínima e inocente historia que cuenta de “The hole” se convierte en manos del director Norteamericano en un tratado de cómo rodar en 3D y algo mas.
Lejos de ser intrusivo o crear secuencias para lucir el efecto tridimensional (con la excepción de un plano), Dante lo integra en la historia de manera natural haciendo que este efecto se convierta en una herramienta narrativa mas como puede serlo el sonido, la luz, etc.
A parte del buen uso de este efecto podemos destacar que la historia contiene varias de las constantes del director al retratar de nuevo la gris vida de un suburbio de clase media, el paso de la niñez a la adolescencia, la entrada de la fantasía y el terror en paralelo al primer amor, la superación de los miedos propios como tránsito a la madurez (clave el personaje del excelente Bruce Dern en este tema) y un interesante apunte sobre la confrontación entre el terror fantástico (el payaso) y el terror real (cierta figura gigantesca). Por supuesto Dante llega a la conclusión de que ante la grisura y dureza de la vida un agujero ínter dimensional lleno de los monstruos del Id de “Planeta prohibido” no puede ser tan malo. Además ¿cuantas películas de hoy en idea incluyen un homenaje a Karl Freund?
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The Human Centipede: First Sequence, de Tom Six (reseña de Gonzalo López)
En su cuarta película, Tom Six, consigue crear una expectación que aun no materializándose de manera gráfica, no defrauda al público que por una u otra razón acaba entregándose a su película. “The human centipide” (First sequence) promete escatología y gore explicito, pero no es especialmente gráfica y ahí reside su mayor acierto. Six establece el tono de la película (una comedia de terror de delirante argumento) desde el mismo inicio a base de hábiles sugerencias y apoyado sobre todo en la magnífica creación de Dieter Laser, un actor que desde ya puede considerarse el digno heredero del gran Howard Vernon.
En la película nunca llegamos a ver todo lo que el doctor Heiter explica, pero gracias a que el director es consciente de estar gastando una broma, un buen uso de la elipsis e insisto de nuevo con la ayuda del gran Laser; el público acaba saliendo del cine pensando que ha visto una de las películas más salvajes de todos los tiempos; y así la recordaran a pesar de que el director por razones presupuestarias o gracias a su talento acaba mostrando muy poca cosa. Con una duración ajustada, sin alargar la historia más de lo necesario, puede considerarse este festival de serie B un entretenimiento de primer orden del cual ya se está preparando la continuación.
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Thirst, de park Chan-wook (reseña de Gonzalo López)
División de opiniones radicales (especialmente negativas) ha encontrado Park Chan-Wook con su nueva película. No es de extrañar, ya que este acercamiento al género vampírico por parte del director coreano esta demasiado repleto de ideas y revela de manera alarmante su principal punto débil como director. Con esto dicho creo que la película es imperfecta pero aun así de lo mejor que se ha visto en todo el año.
El punto débil al que me refiero es su noble insistencia por descubrir nuevos hallazgos visuales en cada película, si estos hallazgos se integran en la historia como ha ocurrido en su películas previas (exceptuando el desastre que supuso “I’m a cyborg, but it’s OK”) no pasa nada, pero cuando se juega tanto como hace él puede acabar perdiéndose. Perdiéndose en un ombliguismo que solo acabará interesándole a él mismo. Por eso espero que en su nueva película se piense más el momento de utilizar el zoom, los travellings circulares, los planos cenitales, los insertos gore, etc., bellos recursos narrativos que el director ha usado magistralmente en trabajos previos y que aquí rozan la auto parodía. Digo rozan porque al final el conjunto acaba pesando mas que los detalles y estos deslices visuales acaban integrándose en la historia. Algo parecido sucede con la inagotable sucesión de temas e ideas que quiere abarcar la película, son tantos que el director tiene que abandonar varios de ellos para continuar con la trama, consiguiendo una película que en su primera parte avanza a base de retales.
Estos mismos aspectos erráticos que describo hacen que esta primera parte sea fascinante, desde su extraño inicio en África empiezan a aparecer los temas de culpa, dudas de fe, cierto comentario social, sexualidad reprimida, suicidio, martirio, lujuria, adulterio y muchos más conflictos morales que pueden resultar apabullantes para una sola película. Por suerte, ya en la segundo aparte de la película, con la introducción de un segundo vampiro, Park parece calmarse y, tras hacer violar al sacerdote -interpretado por Song Kang-ho (muy incomodo e irregular como clérigo, impresionante y magistral como vampiro)- los 10 mandamientos uno por uno, introduce un tema con el que se siente más a gusto, la responsabilidad que conlleva el poder absoluto y como este poder puede usarse para el bien o para el mal y como al mismo tiempo es fuente de renacimiento para un personaje y de desolación para otro.
Como este poder acaba siendo usado para satisfacer venganzas personales y viejos resentimientos en las clases mas desfavorecidas y convirtiéndose en una carga para aquel que es consciente de él. Ya hacia el final, una reflexión muy cínica sobre la fe aparece y Park retoma el tema sobre la diferencia entre suicidio y martirio, creando unos minutos finales que a pesar de ser otra autocita, estremecen al espectador por su deslumbrante belleza y arrebatadora melancolía. Resumiendo, al igual que este comentario caótico y apasionado, se trata una película demasiado rica para analizar y digerir en un solo visionado y que anuncia que lo mejor o lo peor del genial director coreano está por llegar.
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Vengeance, de Johnnie To (reseña de Gonzalo López)
Tras haber realizado varias obras maestras a lo largo de su prolífica carrera, el director hongkones Johnnie To, actualmente parece más interesado en hacer borradores de una futura película perfecta que en hacerla. En ese camino se encuentran obras tan redondas como “Exiled” (2006), experimentos con la forma tan interesantes como “Mad Detective” (2007) o “Sparrow” (2008) y películas fallidas pero no desmerecedoras de atención como su díptico “Election” (2005) y “Election 2” (2006). “Vengeance” no deja de ser otra variante de la estructura, personajes e historia de “The mission” (1999) pero con un toque mágico que la sitúa entre las mejores películas de su filmografía. Ese toque se manifiesta en el mas que acertado casting del mítico Johnny Halliday (en un rol similar al que ya le ofreció el siempre interesante Patrice Leconte en “El hombre del tren” (2002)) como protagonista de una trama donde se condensan las obsesiones de To sobre la lealtad, el compromiso, el honor, el trabajo, los personajes al margen de la sociedad, etc.
Con el motivo de la venganza como eje principal de la trama, To manipula las reglas del género y al espectador narrando a contracorriente (la acción tarda en aparecer, el prodigioso tiroteo a la luz de la luna se convierte en un coitos interruptus ya desde su inicio), al mismo tiempo que exagera hasta el paroxismo las coordenadas del mismo (el histriónico villano interpretado con gran inteligencia por Simon Yam, la estética cool de los personajes, el nada sutil y premonitorio nombre del restaurante del personaje de Halliday) para acabar creando una ambigua historia sobre la inutilidad, y al mismo tiempo, la necesidad de venganza (gran acierto de guión de Wai Ka Fai el introducir la memoria y su ausencia como recurso narrativo) y una reflexión sobre el “heroic bloodshed” donde el director parece preguntarse “¿puedo ir mas allá?”. La respuesta para el público y él mismo es: si.
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Yatterman, de Takashi Miike (reseña de Gonzalo López)
Nueva locura / genialidad del Miike más mercenario que, al igual que en “La gran guerra Yokai”, acepta dirigir una adaptación de un anime clásico de gran presupuesto dirigida principalmente a un público infantil. Miike debe pensar que los niños no están tan lejos de los adolescentes y que estos, como adolescentes, ya sienten picores en la entrepierna, por lo que además de garantizar las dosis de acción, espectacularidad y efectos especiales que los productores le deben exigir -y que el director japonés ofrece como profesional que es- también añade un poco de picante de cosecha propia creando un espectáculo erótico para ¡niños! (y no tan niños).
Así pues la película cuenta con numerosas referencias sexuales nada sutiles que parecen ser casi guiños hechos al público infantil para que, imitando al film, empiecen a jugar con sus bastones, bañarse juntos o a sacar veneno de sus aliados (ver esto último para creerlo). Contando con un cast de bellos adolescentes (especial mención merece la no tan adolescente Kyôko Fukada), los niños y niñas empezarán a preguntarse por qué les late el corazón con más fuerza mientras los padres que les acompañen pensarán ¡por qué no pueden apartar los ojos de esos adolescentes! En resumen, otra bomba donde no faltan respetuosos (sorprendentemente) homenajes al cine de George Lucas y a la faceta mas mercenaria de Steven Speilberg. Y de regalo: un número musical de los que hacen época. ¡Viva Miike!
Esta edición ha terminado por todo lo alto y en estos últimos días nos ha ofrecido la oportunidad de ver las últimas obras de Gaspar Noé, George A. Romero o Terry Gilliam, además de descubrirnos films como Amer.
En estos cuatro días de festival hemos visto obras de indudable calidad, entre ellas dos obras de Takashi Miike, el estreno de Rec2 o la nueva película de Park Chan-wook.