Tsutomu Yamazaki, Teruyuki Kagawa, Tomorowo Taguchi
Esta es una de esas películas con las que sales sonriendo del cine. Y no por tener un final muy feliz, sino por el trato desenfadado que ofrece a ciertos temas incómodos como la vida en la cárcel y la extrema disciplina nipona.
Unos aficionados (o más bien admiradores) de las armas organizan una batalla ficticia con munición de fogueo para grabarla en video. Como la tenencia de armas está prohibida, son encarcelados. A partir de aquí tendrán que convivir en una prisión muy poco ortodoxa, al menos para nuestros ojos occidentales.
Nada de maltratos ni tensiones entre reclusos, sino unas extremadas normas de higiene y pulcritud, con el objetivo de ganar algún privilegio (como unos minutos más de televisión) para los que las cumplan.
Sin ser una comedia al uso, provoca una carcajada al espectador no por un humor fácil, sino por las variopintas e inesperadas situaciones que se crean entre unos cada vez más excéntricos reclusos.
Las reflexiones internas (y con tendencia antisocial) del protagonista y el final indefinido nos dejan con una sensación de intranquilidad, evidenciándonos que no es una comedia tan superficial como pudiera parecer al inicio.