Articulo

Crónica de la MCIB 2016

Crónica de la MCIB 2016

Un repaso a lo visto en la cita con el cine italiano de cada diciembre

Por Juanma Linares

En palabras de Roberta Ferrazza, Directora del Institut Italià de Cultura de Barcelona, “nuestro cine (por el italiano) representa un instrumento imprescindible para conocer la realidad italiana en todos sus aspectos”. En efecto, entre las muchas funciones del Séptimo Arte se encuentra la de actuar como embajador cultural, reflejando  (como si de aquellos corresponsales de los Lumiere se tratase) costumbres y modos de vida, lugares y hechos históricos que nos ayudan a entender otros lugares y sus gentes.

Lamentablemente, cuando el cine se entiende sola y exclusivamente como una (agresiva) industria y no como manifestación cultural, pueden pasar tres cosas: la primera es que nuestras pantallas siempre nos muestren las mismas costumbres y modos de vida, los mismos lugares y hechos históricos. Concretamente los estadounidenses, o mejor dicho los de ese “paisaje imaginario” (que diría David Bordwell) que es Hollywood. O que incluso cuando nos muestran hechos de nuestra historia lo hagan pasados por el filtro hollywoodiense (‘Troya’, ‘300’). Son los efectos (o la causa) de la globalización unidireccional.

Por último, otro efecto del trinomio cine-industria-entretenimiento es que las pocas obras europeas que encuentren cierta difusión en salas comerciales del viejo continente sean aquellas que cumplen con todos los tópicos más rancios de su lugar de origen, a fin de sean bien reconocibles en cualquier otro lugar.   

Así, y pasando al caso concreto del cine italiano, habitualmente sólo nos llegan sus manifestaciones culturales más arquetípicas, como 'Gomorra', 'ienvenidos al Sur' o 'La Gran Belleza'. Pero rara vez encuentran asilo en nuestras pantallas obras como las que cada invierno nos trae la MCIB. Films que reflejan una Italia alejada de los tópicos.

Es cierto que en ‘Pericle il Nero’, que inauguró esta edición de la MCIB, encontramos a la camorra napolitana. Sin embargo el film de Stefano Mordini (productor que se estrena en la dirección) representa una visión diferente alejada geográfica y espiritualmente del sur de Italia. ‘Pericle il Nero’ nos habla de Pericle (Riccardo Scamarcio), un matón cuyo modus operandi consiste en sodomizar a sus víctimas (sí, sí, habéis leído bien) por encargo de Don Luigi, el capo de una organización mafiosa establecida en Lieja (Bélgica). 

Durante uno de sus “trabajos”, Pericle comete un error que podría costarle la vida, así que decide huir tan lejos como puede, cruzando la frontera francesa. Allí conoce a una mujer divorciada y con dos hijos con la que vive su sueño incumplido de tener una familia.

Pericle il Nero 2016

‘Pericle il Nero’ es un film frío y seco, de pocos diálogos, con un cierto toque Dardenne (no en vano, son copordutores). Una visión diferente de una camorra expatriada, desnaturalizada y algo alejada de los clásicos arquetipos cinematográficos. Una historia de emancipación y madurez, donde Scamarcio aguanta prácticamente todo el peso, transmutado en un personaje emocionalmente tullido y físicamente desgarbado y extraño. 

Antes de la proyección tuvo lugar la entrega del premio CSCI de Honor 2016, que este año recayó precisamente en Riccardo Scamarcio, actor de sólo 37 años pero con una larga trayectoria, nacional e internacional en cine (ha trabajado con Woody Allen, Costa-Gavras, Paul Haggis o Abel Ferrara), televisión y teatro y que desde hace seis años ejerce también de productor.

Precisamente el film de Mordini es un magnífico ejemplo de esa descentralización ya clásica, si no de la producción italiana, sí al menos de la selección de la Mostra realizada de nuevo por Maurizio di Rienzo. Bélgica y Francia (en ‘Pericle il Nero’ donde Scamarcio interpreta medio film en francés), Alemania (en ‘Le Confessioni’, donde intervienen Daniel Auteuil o Connie Nielsen imagen inferior) o Belgrado (destino de las protagonistas en ‘Questi giorni’) son algunos de los lugares por donde se mueven los films que hemos podido ver.

Le Confessioni 2016

Otra de las constantes de esta edición de la MCIB ha sido la juventud de muchos de sus directores, pero sobre todo de muchos de los protagonistas (y por tanto también de los actores) de sus films. El sábado, por ejemplo se proyectaron tres films de jóvenes realizadores formados en el Centro Sperimentale di Cinematografia y cuyos protagonistas son parejas (novios, enamorados o hermanas) en la flor de la vida. ‘Piuma’ de Roan Johnson (imágen inferior), estrenada en Venecia, es la crónica en clave de comedia sobre los nueve meses más extraños de una jovencísima pareja romana cuyo mundo se vuelve del revés cuando ella se queda embarazada.

Piuma 2016

El film de Johnson abunda en un discurso muy habitual en estos tiempos: el de los padres (futuros abuelos) más perdidos que sus hijos. ‘Fiore’, de Claudio Giovanesi, es un drama realista y crudo sobre otra pareja de jóvenes que se enamora a través de las rejas de un reformatorio. Cerró la jornada ‘Indivisibili’, de Edoardo de Angelis, original propuesta sobre dos hermanas siamesas que sustentan a su familia cantando en ‘bolos’ y exhibiendo su condición cuales bestias de circo, hasta que descubren que se pueden separar y todo empieza a cambiar. 

También es un joven el protagonista de ‘Orecchie’, segundo film de Alessandro Aronadio, una comedia surrealista que tiene lugar durante un disparatado día, definida por Maurizio di Rienzo como “un ‘After Hours’ a la italiana”. Por último, ‘Questi Giorni’, del veterano Giuseppe Piccioni (imagen inferior), nos habla del efímero tesoro de la juventud mediante el viaje iniciático de cuatro amigas a Belgrado, donde a una de ellas le espera una oferta de trabajo y la posibilidad de una nueva vida.

Questi giorni 2016

Junto con ‘Pericle il Nero’ (donde incluso el protagonista es una especie de niño mayor, un adulto que arrastra traumas infantiles) los únicos films que no versaban sobre asuntos juveniles fueron ‘Le Confessioni’, del veterano Roberto Andò, y ‘Vangelo’, de Pippo Delbono. La primera es un thriller de amplio reparto internacional sobre un grupo de políticos y ministros de economía europeos que se reúnen en un retiro de lujo en la costa alemana junto a un misterioso monje italiano (interpretado por Toni Servillo), para acordar unas oscuras maniobras, y que se ven atrapados en una telaraña de secretos cuando uno de ellos aparece muerto. ‘Le Confessioni’ es el único film que por ahora tiene distribución en España aunque sin fecha confirmada.

Vangelo 2016

En cuanto a ‘Vangelo’, de Pippo Delbono (imagen superior), también director teatral y actor, se trata del único documental visto en la MCIB. Con su mezcla de texturas (cine, video, móvil en formato vertical), ‘Vangelo’ es una denuncia política, humanitaria y religiosa tremendamente personal y experimental que dibuja un emotivo arco desde la desconfianza mutua hasta la amistad y la lealtad que nace cuando personas que ni siquiera pueden comunicarse verbalmente comparten algo más profundo que las palabras: la humanidad, el silencio y la necesidad. 

Otra de las constantes de la MCIB fue el buen talante de sus invitados, que hizo honor al carácter alegre y mediterráneo de un pueblo como el italiano. Un ejemplo fue el coloquio con Riccardo Scamarcio tras la proyección inaugural (imagen inferior, de MCIB), en el cual el actor de Trani acabó conquistando con su naturalidad, su espontaneidad y sus bromas a un público seguramente sorprendido porque acababa de verle interpretar a un personaje peligroso y taciturno.

Riccardo Scamarcio @ MCIB16

Además de las proyecciones de largometrajes de 2016, el domingo 18 también tuvo lugar la proyección de los cortometrajes seleccionados para el premio CSCI al mejor cortometraje que se entregó a continuación. Y para cerrar la MCIB 2016, el miércoles 21 se proyectaron dos clásicos navideños: la primera fue ‘Risate di Gioia’ (1960), de Mario Monicelli (imágen inferior), una divertidísima y entrañable comedia muy italiana que sucede en la noche romana de Fin de Año, y que tiene algo de neorrealismo tardío por cuanto retrata los ambientes (en gran parte exteriores) por donde se mueven ese submundo de desheredados de la fortuna, pícaros y muertos de hambre. En este caso, se trata de una figurante de Cinecittà con aires de Diva (una genial Anna Magnani) y dos carteristas de poca monta interpretados por el gran Totò y un joven Ben Gazzara, en uno de sus pocos papeles italianos. El segundo clásico fue ‘Regalo di Natale’ (Pupi Avati, 1986).

Risate di Gioia 1960

Un título, el de este último film, que define a la perfección lo que representa la MCIB: un auténtico regalo para los cinéfilos que llega cada año en fechas navideñas para traernos lo mejor de la enorme cultura cinematográfica italiana: largometrajes, cortometrajes, cosecha actual y clásicos, e interesantes coloquios con sus protagonistas. Ciao MCIB! Ci vediamo l’anno prossimo!  

Críticas y reseñas

  • Vangelo

    dir: Pippo Delbono

    reseña
  • Questi giorni

    dir: Giuseppe Piccioni

    crítica