Presentando el festival
Después del paréntesis que sufrió este festival en la década de los
noventa nada hacía preveer la salud de la que goza actualmente esta
gran fiesta del cine de terror, pues no solo consigue llenar de
espectadores su patio de butacas sino que nos ofrece, cada vez más,
actividades paralelas tan variopintas como interesantes. Si se ha
obrado este milagro ha sido gracias al trabajo realizado por una
organización que, creyendo
firmemente en este certamen, ha apostado por consolidarlo en
términos de calidad y relevancia de la programación, siempre teniendo
en cuenta sus orígenes y pretensiones cinéfilas y sin olvidar el
especial mimo con el que siempre ha tratado a su público.
Así pues el "Terrormolins", como se le conoce coloquialmente, ofrece
una de las propuestas más interesantes del panorama cinematográfico
catalán, programando películas de rabiosa actualidad (estrenos y
premieres incluídas) junto a obras clásicas de indudable valor
artístico e importantísimas de redescubrir y reivindicar, además de
ofrecer un conjunto de actividades paralelas muy interesantes entre las
que se incluye un concurso de cortometrajes que cada vez va a más. A
todo esto hay que añadir el gran esfuerzo por convertir sus espacios y
actividades en experiencias interactivas para el público, siendo uno de
sus rasgos más característicos las puestas en escena y performances con
que deleitan al espectador año tras año, aprovechando los descansos
entre películas para escenificar situaciones terroríficas llenas de
humor macabro y ganas de asustar al más respetable.
Por último, me gustaría acabar esta introducción del festival alabando
la valentía que demuestra la organización en la mayoría de sus
decisiones, entre las que se encuentra no cortarse un pelo a la hora de
hacer redescubrir al público interesantísimas obras que sería difícil
que emitiesen por televisión, ya sea por políticamente incorrectas y/o
por presuntamente desfasadas, además de la muy remarcable intención de
dar cabida (y premios) en el citado concurso de cortometrajes a obras
que hoy en día no sería admitidas en ningún otro certamen por no tener
una factura visual digna de escuela de cine (en realidad solo habría
que decir que es uno de los pocos concursos de cortos que realmente
tienen vocación de festival, dos conceptos que desgraciadamente suelen
malinterpretar como uno los organizadores de los primeros).
Crónica de esta edición 200
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Centrándonos en la edición de este año 2009, todo un éxito en cuanto a
afluencia de público apreciada durante los tres días, el
festival volvió a contar con sus (con)sagradas "12 Horas de Terror",
así como con el concurso de cortometrajes, además de otras actividades
paralelas tales como el III Concurso de Microrelatos de Terror i Gore,
el concierto del grupo First Jason -liderado por Ari Lehman, quien
interpretó a Jason Vorhees en la primera entrega de Viernes 13-, el I
Concurso de Carteles del Festival -del que saldría el cartel de la
presente edición, obra de Carles Gonzalez- y las proyecciones de
cortometrajes para alumnos de ESO y Bachillerato de Molins de Rei.
También en paralelo
se pudo disfrutar de una exposición gráfica dedicada a DKILLERPANDA y
del visionado de la novel e interesante "La Ciudad en el Cine",
videocreación sobre la evolución de las urbes vista a través de la
historia del cine, proyectada con música en directo, que se enmaca
dentro de las producciones catalanas independientes que el festival
quiere descubrir a su público en cada edición.
En las "12 Horas de Terror" se ha vuelto a apostar por una
programación variada y rica en nuevas y viejas joyas a (re)descubrir,
prescindiendo en esta edición de títulos tan sonados como lo fueran el
año pasado "The Mist", "Déjame Entrar" o "El Diario de los Muertos" en
favor de pequeñas producciones de gran calidad que difícilmente se
podrán ver en nuestras pantallas y que por tanto justifican aun más la
condición de festival de este certamen.
Así pues, una de las mejores proyecciones de esta noche ha sido la
premiere de
The Children, de Tom Shankland, un pequeño film británico realizado con
mucho gusto y amor por el cine de género al más puro estilo 80's. The
Children nos propone un relato en el que los niños se rebelan contra
los adultos después de contagiarse con un virus, siendo esto último la
parte más original de una historia ya vista pero resuelta con
sencillez y buenas maneras, apoyándose en una tensa atmósfera y una
gelidez tonal que le viene como anillo al dedo. De este film también
destaca la buena utilización de su escaso gore y violencia, además de
su excelente montaje y puesta en escena.
Otro film destacable fue Eden Lake, de James Watkins, espléndido y
atmosférico slasher que bajo el típico esquema de
"pareja de domingueros son acechados en un bosque por depravados
violentos" consigue elevar la tensión del espectador hasta cotas
realmente notables, gracias en gran parte a la impotencia con la que
los personajes protagonistas reciben -y sufren- las situaciones
propuestas por su inteligente guión; impotencia que sufrirá el
espectador hasta el final y que le hará abandonar la proyección
impactado. Al igual que The Children, este film todavía está sin
estrenar en
nuestro país.
La Huérfanade Jaume Collet-Serra, fue el tercer film moderno a
destacar. Espléndido relato de terror del
esquema de "niña
adoptada con problemas sicopáticos" y dirigida con tino por un catalán
que ya nos deslumbró con su primer trabajo La Casa de Cera, destaca por
lo espeluznante
que resulta el personaje de la niña, la originalidad del giro final de
unna historia por lo demás ya vista miles de veces y la calidad de la
puesta en
escena y producción. La única pega es que su condicion de producto
mainstream no permite a Collet-Serra aprovechar el sugerente argumento
del film de una forma más atrevida y políticamente incorrecta.
El clásico sorpresa de este año fue la magistral Cromosoma 3, de
David Cronenberg, genuina muestra del talento de este maestro
canadiense en otra de sus incursiones en la Nueva Carne
cinamatográfica. De atmosfera perturbadora, inquietante banda
sonora y excelentes interpretaciones de la mano de actores como Oliver
Reed o Samantha Eggar, esta proyección sorprendió a todos los que no la
conocían y regocigó a los innumerables fans que había en la sala. Cine
de terror fantástico de altísima calidad que demuestra un año más la
idoneidad de ofrecer este tipo de proyecciones en las que (re)descubrir
obras seminales del género.
Menos interesantes resultaron ser Arrástrame al Infierno, de Sam
Raimi -que abrió la velada- y Grace, de Paul Solet. En la primera, el
taquillero director de la saga de Spider-man vuelve al género
desenfadado y terrorífico con el que se diera a conocer en su ya lejana
trilogía Evil Dead, ofreciéndonos una película de inicio prometedor que
poco a poco se va desinflando y que acaba resultando repetitiva y
aburrida. Eso si, tiene momentos de diversión conseguidos y situaciones
realmente chistosas, por lo que en terminos generales no convence pero
tampoco fracasa. En cuanto al film de Solet, decir que su historia es
mínima y da la sensación de que bien podría haberse contado en un
cortometraje, pues mientras su desarrollo ofrece poca variedad de
situaciones -muchas de ellas gratuitas- el desenlace prácticamente es
un chiste. Otra incógnita es la gratuidad con la que el guión hace
referencias a un discurso vegano disperso, innecesario e ininteligible,
además de una clara indefinición de intenciones en su inclusión bien
remarcada del elemento lésbico en la mayoria de personajes femeninos
del film. En cualquier caso es un film pequeño y con una atmósfera
propia que sorprenderá y gustará a más de uno.
La terrorífica velada acabó con el film Jack Brooks. Cazador de
Monstruos, de Jon Knautz, proyecto apadrinado por un actor tan
querido y afín al género como Robert Englund. Esta producción
canadiense de 2007 ha sido de lejos lo peor que se ha visto en el
festival, en gran parte por intentar ser una serie B mala (mala de
verdad) en la que ni los chistes ni el terror cutre-familiar divierten,
amén de un argumento insulso y un ritmo demasiado bajo. Lo peor es que
haya sido el film de clausura, ya que a esas horas "lo malo sabe peor"
y encima te deja un cierto regusto amargo que te acompaña en los
clásicos churros con chocolate postreros al festival.
En cuanto a las habituales performances en directo, este año se
centraron en el homenaje que el festival rendía a los niños peligrosos,
representando varias situaciones entre las que había la de una
embarazada que sufría el acoso de unos energúmenos liderados por un
amante de las sierras mecánicas -esta se puso a parir después de que el
público visionara los primeros minutos de Holocausto Caníbal-. También
asaltaron al público dos niñas malditas y un joven que, mirándonos de
manera amenazante, apareció y desapareció del escenario mientras se
balanceaba en un columpio. En cualquier caso este año se volvieron a
notar las actuales penurias económicas en la sencillez de la puesta en
escena de estas actuaciones, si bien no es
menos cierto que estuvieron tan afortunadas y bien buscadas como de
costumbre, haciendo
las
delicias de los asistentes y demostrando que la imaginación y las ganas
de hacérnoslo pasar bien estan en plena forma y por encima de cualquier
"crisis". Mención especial merece el video que el festival encargó a
Paco Ruíz como homenaje al género y en concreto a Quien Puede Matar a
un Niño, del gran Chicho Ibáñez Serrador.
Por último, en estas "12 Horas de Terror" contó con la presencia entre
bambalinas del ya citado Ari Lehman, que estuvo encantado de poder
hacerse fotos con el público asistente.
El cuanto al concurso de cortometrajes, como de costumbre, su final
se
disputó el viernes y las ganadoras de esta edición fueron Mamá, d'Andy
Muschetti -Primer premi del Jurat; 1.300€-, La boya, de Mariano
Salvador -Segon premi del Jurat; 700€-, La casa Brown, d'Isaac Berrocal
-Premi als millors FX; 300€ y de nuevo Mamá, d'Andy Muschetti -Premi
Angoixa del públic, 700€-.
Recordemos que este año el jurado del anterior concurso estuvo
compuesto por la directora de casting Cristina Campos, la actriz Lucina
Gil (El Viaje de
Carol, Incautos, Noche de Reyes...), el actor y músico Jimmy Barnatán
(El Día de la Bestia, Torrente, El Corazón del Guerrero...), Xavier
Rubí (director de marketing estratégico de Vértice Cine) y Haritz
Zubilaga, ganador de la VII edición del
Concurso de cortometrajes de Terror y Gore. También formaba parte del
jurado el invitado Ari Lehman.
Las ganadoras del III Concurso de Microrelatos fueron: Mejor Relato
en catalán para Addicció, de Jordi Masó Rahola; Mejor Relato en
castellano para Tras la pared, de Óscar Sipán Sanz; accésit en catalán
para La taula llarga, de Miguel Ángel Izquierdo; y accésit en
castellano para Del latín "in" -en, y "vocare", llamar, de Javier
Fernández Bilbao.
En resumidas cuentas, un año más hemos podido disfrutar del festival
cinematográfico con más solera y tradición de Cataluña (con permiso del
Sitges Film Festival), un absoluto placer que, con 28 ediciones a sus
espaldas, aún sigue traspirando su característico amor por el cine de
terror y su capacidad para captar nuevos fieles afines al terror... ¡larga vida al Terrormolins!