Presentando el festival
Lejos queda ya el parón que este festival sufrió en la década de los
noventa. La salud de la que goza esta fiesta del cine de terror ha sido
posible gracias a trabajo realizado por una organización que ha creído
firmemente en este certamen y que ha apostado por consolidarlo en
términos de calidad y relevancia de la programación, siempre teniendo
en cuenta sus orígenes y pretensiones cinéfilas y sin olvidar el
especial mimo con el que siempre ha tratado a su público.
Así pues el "Terrormolins", como se le conoce coloquialmente, ofrece
una de las propuestas más interesantes del panorama cinematográfico
catalán, programando películas de rabiosa actualidad (estrenos y
premieres incluídas) junto a obras clásicas de indudable valor
artístico e importantísimas de redescubrir y reivindicar, además de
ofrecer un conjunto de actividades paralelas muy interesantes entre las
que se incluye un concurso de cortometrajes que cada vez va a más. A
todo esto hay que añadir el gran esfuerzo por convertir sus espacios y
actividades en experiencias interactivas para el público, siendo uno de
sus rasgos más característicos las puestas en escena y performances con
que deleitan al espectador año tras año, aprovechando los descansos
entre películas para escenificar situaciones terroríficas llenas de
humor macabro y ganas de asustar al más respetable.
Por último, me gustaría acabar esta introducción del festival alabando
la valentía que demuestra la organización en la mayoría de sus
decisiones, entre las que se encuentra no cortarse un pelo a la hora de
hacer redescubrir al público interesantísimas obras que sería difícil
que emitiesen por televisión, ya sea por políticamente incorrectas y/o
por presuntamente desfasadas, además de la muy remarcable intención de
dar cabida (y premios) en el citado concurso de cortometrajes a obras
que hoy en día no sería admitidas en ningún otro certamen por no tener
una factura visual digna de escuela de cine (en realidad solo habría
que decir que es uno de los pocos concursos de cortos que realmente
tienen vocación de festival, dos conceptos que desgraciadamente suelen
malinterpretar como uno los organizadores de los primeros).
Crónica de esta edición 2008
Centrándonos en la edición de este año 2008, todo un éxito a tenor de
la masiva afluencia de público apreciada durante los tres días, el
festival volvió a contar con sus (con)sagradas "12 Horas de Terror",
así como con el concurso de cortometrajes, además de otras actividades
paralelas tales como el II Concurso de Microrelatos de Terror i Gore y
una mesa redonda en torno a los psicópatas en el cine en donde además
se presentaba un ameno libro titulado Psicópatas en Serie
(Rafael Dalmau & Jordi Batet, Edicions Raima). También en paralelo
se pudo disfrutar de dos exposiciones, una sobre las maquetas
utilizadas en el rodaje de Violeta, la Pescadora del Mar Negro
y otra sobre el oscarizado trabajo de DDT, la célebre empresa catalana
de efectos especiales. Cabe destacar que el director artístico del
festival, Alber Galera, es también el comisario de esta exitosa
exposición que ha recibido más de 10.000 visitas.
En las "12 Horas de Terror" se ha vuelto a apostar por una
programación variada y rica en nuevas y viejas joyas a (re)descubrir.
Así pues, una de las proyecciones más esperadas ha sido la premiere de
la notable aunque también discutible Déjame Entrar (Låt den rätte komma in)
, de Thomas Alfredson, film premiado en diversos festivales
internacionales de prestigio. Esta película, que se distribuirá en
España el año que viene, solo se ha podido ver en Donosti, Sitges y
Molins de Rei, lo que demuestra el poderío del festival, un verdadero
as en la manga que ha hecho las delicias del público asistente. Esta
obra de vampirismo pre-adolescente trata con sensibilidad la relación
que se establece entre un niño y su vecina no-muerta, aderezando la
historia con las habituales muestras norteeuropeas de pedofilia naif
y justificación filofascista de la violencia, todo desde un prisma de
género que no rehuye del gore (aunque suave) ni de una presentación
formal impecable.
Igual sabor de boca dejó la reposición de La Niebla
(The Mist)
, de Frank Darabont, proyección que responde al interés de la dirección
del festival en mostrar en cada edición la que para ellos es la mejor
aproximación al género de ese año. Objetivo cumplido, pues La Niebla
es una maravilla de película, un demoledor tratado apocalíptico sobre
la condición humana, cimentado en la también magistral novela homónima
de Stephen King, de la que este film es adaptación oficial. Frank
Darabont es un gran director y guionista de cine y esta película es una
muestra contundente de ello.
Otra película a (re)descubrir fue El Diario de los Muertos (Diary of the Dead)
, de George. A. Romero, quinta entrega de su célebre saga de zombies
que cronológicamente se situa de manera anacrónica en el comienzo de la
hecatombre zombie, pues esta ambientada en el tiempo actual. Romero
utiliza este "cambio de fechas" para construir una divertida y gore
sátira sobre los medios de comunicación y el poder revolucionario que
internet ofrece a los nuevos creadores audiovisuales. Larga vida al
maestro.
El clásico
sorpresa de este año fue la magistral y terrorífica Shock
, de Mario Bava, genuina muestra del talento que atesoraba este maestro
italiano del género de terror. De atmosfera insana, inquietante banda
sonora y excelentes efectos especiales de la época, esta proyección
pone de manifiesto la facilidad con la que esta clase de artistas
podían ponernos los pelos de punta, sin abusar de aparatosos efectos
especiales ni situaciones límite irresolubles. Cine de terror en estado
puro y motivo de sorpresa
más que suficiente como para acudir al festival edición tras edición en busca de nuevos incentivos de igual índole.
Otra película que se proyectó fue la divertida Atrapados
(Feast)
, de John Gulager, gamberrada gore al mejor estilo de Abierto Hasta el
Amanecer que cambia vampiros por monstruos informes. Aquí se estrenó
directa a DVD aunque visto el panorama actual hubiera merecido mejor
suerte. Peor sabor de boca dejó la sexta película en discordia, The
Cemetery, presentada por su director James J. Wilson, ambiciosa explotation trash
de fantasmas ambientada en un futuro no muy lejano. Su deslavazado
guión y ritmo narrativo confundieron al público e hicieron
incomprensible la trama de este largometraje de apenas una hora de
duración. Una pena, ya que la intención del festival era dar la
oportunidad a una producción local y esta acabó siendo, de lejos, lo
peor de la noche. De todas formas son de remarcar las intenciones
autorales de este director que, no en vano, se ha hecho un nombre en el
mundo del cortometraje.
En cuanto a las habituales performances en directo, este año se
centraron en el homenaje que el festival rendía a las películas de
posesiones diabólicas, representando varios pasajes libres en torno al
film El Exorcista (The Exorcist)
, de William Friedkin. Si bien las penurias económicas de este año
fueron las culpables de la sencillez de su puesta en escena, no es
menos cierto que estuvieron tan afortunadas como de costumbre, haciendo
las
delicias de los asistentes y demostrando que la imaginación y las ganas
de hacérnoslo pasar bien estan en plena forma y por encima de cualquier
"crisis".
Por último, la única pena de estas "12 Horas de Terror" fue que no
pudiera venir ningún director o actor célebre a presentar su
correspondiente película, sobre todo teniendo en cuenta los nombres que
se habían estado barajando en los últimos meses. En fin, una pequeña
pega respecto a años anteriores, olvidable teniendo en cuenta el
espléndido nivel de la muestra.
El cuanto al concurso de cortometrajes, como de costumbre, su final se
disputó el viernes y pudimos volver a disfrutar de sus mejores obras en
la noche del sábado.
Las ganadoras de esta edición fueron la técnicamente impecable Las horas muertas
, de Haritz Zubillaga (primer premio & mejores FX y maquillaje), la ingeniosa Tras los Visillos
, de Gregorio Muro y Raúl López (segundo premio) y la arriesgada Plano Contraplano
, de Paco Ruiz y Guillermo Ruiz (premio del público "Angoixa").
Recordemos que este año la dotación global de los premios era mayor y
que el jurado estuvo compuesto por Quim Cruselles (director del
Festival Julius), Toni Benages (director y programador del Festival
Filmets de Badalona), Marc Riba i Anna Solanas (autores del corto
Violeta, la pescadora del Mar Negro; ganadores del Primer Premio del VI
Concurso de Terror y Gore de Molins de Rei), Joan Domènech (presidente
del Cine club Hal 2002 de Molins de Rei), Cristina Piaget (actriz y
modelo) i Paco Plaza (director de películas como Romasanta o Rec).
La ganadora del concurso de microrelatos fue Megapixel Glasses
, escrito por Patricia Muñiz. Hubo un accésit otorgado a Los Osos de
Mamá, escrito por Antoni Galceran Gallifa. El jurado estaba compuesto
por Jaume Benedito (revista Miasma), Glòria Massana (Biblioteca Pau
Vila de Molins de Rei), Laura Marin (Festival de cine de Terror de
Molins de Rei) y Aina Ibáñez (ganadora de la pasada edición de este
concurso).
En resumidas cuentas, nos encontramos probablemente ante el festival
cinematográfico de Cataluña con más solera y tradición (con permiso del
Sitges Film Festival). Un absoluto placer que, con 27 ediciones a sus
espaldas, aún sigue traspirando su característico amor por el cine de
terror, un amor que posibilita que cada año aumente el número de
seguidores fieles a esta cita. Valga como ejemplo y declaración de
principios que un servidor lleve sin perdérselo desde hace años...
Imprescindible seguirlo de cerca.