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Crónica Terrormolins II: largometrajes (parte 01)

Crónica Terrormolins II: largometrajes (parte 01)

Repasamos los largometrajes que hemos visto estos días. Quedan excentos los filmes de la noche del viernes y el sábado.

Por Laura Comellas

En esta segunda crónica nos dedicaremos a analizar los largometrajes que hemos ver hasta hoy en el Festival de Terror de Molins de Rei. En próxiams crónicas iremos a por los filmes de esta noche y de la maratón de mañana.

Empezamos por una de las películas que más nos ha gustado, la mexicana "Tigers Are not Afraid" (Vuelven) de la escritora, productora y directora de cine Issa López. Una mirada a través de los delicados ojos de la infancia para hablar de la monstruosa realidad que se vive en las calles de México, dominadas por organizaciones criminales mafiosas, políticos corruptos y policías en los que no se puede confiar.

En el centro de la película está Estrella, una niña de 10 años cuya madre ha sido secuestrada y asesinada por los Huascas, una banda criminal. Por cosas del destino, la niña puede pedir tres deseos y, tras pedir que su madre regrese, su espíritu le sigue a todas partes con el fin de protegerla. A partir de ahí, Estrella tendrá que escapar de las manos de los asesinos de su madre y hallar cobijo dentro de una banda de niños huérfanos como ella. Pero la muerte les persigue y no dejará apenas espacio para la imaginación.

La película trata la violencia desde un prisma muy parecido a como lo hiciera Guillermo del Toro en "El Espinazo del Diablo" y "El Laberinto de Fauno", o incluso Babak Anvari en Under the Shadow. Así es como Issa López utiliza la imaginación infantil, aprovechándose de elementos fantásticos y jugando con el género de terror como metáfora de un terror mucho más brutal y real, el del crimen y la mafia en las calles mexicanas de provincias. Con ello consigue una obra delicadísima y dura a partes iguales, plagada de poesía, que logra llegar al corazón del espectador mediante un cuento de fantasía. Una especie de "Cuenta Conmigo" (Rob Reiner) oscuro y terrorífico, ya no solo en formato, sino por la naturaleza real del propio argumento.

En conclusión, la película cuenta con nuestra total recomendación tanto por el realismo de las interpretaciones de los niños, como por los efectos especiales, maquillaje y escenografía. Una apuesta por el realismo mágico donde se hallan obras como "Pedro Páramo", del mexicano Juan Rulfo, donde la línea entre los vivos y los muertos se difumina por la violencia.

Destacamos también la película "The Night Eats The World", de Dominique Rocher. Un filme de terror independiente que se encuentra dentro del subgénero zombie. El realizador francés centra la historia en la figura del Sam, un joven que al despertarse descubre que sin saberlo ha sobrevivido a un holocausto zombie. Con ello, más que contar una historia de muertos vivientes al uso, se dedica a analizar en profundidad a su protagonista, en una lucha contra la soledad, acercándose mucho al estilo de Jeremy Gardner den "The Battery" (2013), película que nos encanta.

Muchos son los valores de este film: una muy buena fotografía, situaciones sugestivas, buenas actuaciones... destacando la figura del excelente Denis Lavant y de la actriz iraní Golshifteh Farahani, dos secundarios de lujo, sin duda. No obstante, pese a una primera parte interesante, la película se vuelve repetitiva, e incluso tediosa, cuando no algo tramposa, y eso favorece una pérdida de interés en la obra, lo cual es una pena. Porque tal vez hubiera sido mejor desarrollar más los pocos personajes que aparecen, en lugar de recrearse en exceso en lo cotidiano sin que todo ello lleve a una resolución concreta.

Pasamos ahora a analizar la película de Colin Minihan "What Keeps You Alive". En ella, lo que en un principio parecen unas vacaciones tranquilas en pareja se convierte en un maniaco juego persecutorio, ya que una de las dos no está dispuesta a que la otra salga de allí con vida.

El director canadiense pone el peso de su trabajo en la imagen especular del bosque, que no solo será el marco de la historia sinó su auténtico protagonista. Es por eso que no podemos hacer otra cosa que empezar mencionando el buen trabajo de David Schuurma, encargado del la fotografía de la película. También el trabajo de las excelentes protagonistas (Hannah Emily Anderson y Brittany Allen), pues ambas convencen y tienen buena química entre ellas, a pesar de lo estereotipado del típico papel de femme fatale pérfida y carente de empatía.

El filme es rápido y logra que el espectador esté inmerso en la pantalla. No obstante, no todo son azucarillos. Y es que si bien algunos personajes resultan poco aprovechados, lo que más chirría son ciertas situaciones forzadas e incoherentes que a ojos del espectador más crítico pueden resultar totalmente fuera de lugar. Cosas típicas como mantener con vida a la presa más tiempo del necesario, o algunos hechos que, si nos ponemos tiquismiquis, sabemos que claramente habrían de contribuir a que el asesino no se saliera con la suya. También tiene algunos fallos de ritmo en su continuo mortis interruptus, así como un doble final algo desacertado, por poco creíble e incluso buenista. 

Aun así, "What Keeps You Alive" es una película que resulta entretenida y por eso se le pueden perdonar muchos de sus fallos, ya que entre sus méritos se cuenta además su acertado trato a las dos protagonistas, alejado del morbo lésbico y machista al que nos tiene acostumbrados el género.

Toca hablar de la estadounidense "The witch in the window" de Andy Mitton, una película de corte independiente de apenas ochenta minutos, cuyo leitmotiv es el de las casas encantadas. Pero más que una película de terror al uso, estamos hablando de un drama familiar en el que Simon, un padre recién separado, decide llevar a su hijo a Vermont para restaurar una casa rural que ha comprado, en un intento de recuperar a su familia. Allí descubrirán que la casa contiene el espíritu de una mujer que se irá volviendo más fuerte a medida que sus ocupantes vayan restaurando el hogar.

La película está sobriamente interpretada, a la par que la dirección y la fotografía, así que no esperéis grandes sustos porque no los hay. Y así consigue diferenciarse de otras del mismo género, al centrase más en la construcción de los personajes y en apuntar qué tipo de relación existe entre ellos. Y si, de fondo se encuentra la maldición de una casa, pero trabajada de una manera poco convencional, con un ritmo lento e introspectivo, subvirtiendo los códigos del género, algo interesante de por sí.

En definitiva, una película sencilla y ligera, a la que quizás se le echa en falta algo más de implicación en alguno de los dos géneros con los que juega. También un mejor desarrollo del personaje principal en la segunda mitad de la historia, ya que su decisión final surge precipitada e inesperada.

La cosa decae un poco con "After The Lethargy" de Marc Carreté y "Blood Paradise" de Patrick von Barkenberg.

La primera es una nueva muestra de la obsesión del realizador barcelonés por realizar películas que creen cierto malestar y perplejidad en el espectador. Como en su anterior trabajo "Asmodexia" (2014), una película de actuaciones, guión y diálogos al límite de la serie B. "After the Lethargy" es un filme que se mueve entre el terror y la comedia y que pone de manifiesto las inclinaciones del director por ese tipo de cine desprejuiciado y festivo. El resultado es un amalgama de tópicos de películas de bajo presupuesto tales como dementes, extraterrestres, monstruos y sanatorios, entre otros. Un delirio de trama que, más que una película, parece una recopilación de las filias y fobias personales de este director catalán. A esa percepción contribuyen unos aspectos técnicos poco trabajados y que refuerzan ese aire de serie B, así como la a mi juicio desafortunada decisión -muy de peli explotation setentera, quizás es la intención- de hacer actuar a sus protagonistas Andrea Guasch y Joe Manjón en inglés, a fin de americanizar una película rodada en Montserrat.

En cuanto a la segunda, tampoco me gustó su fusión de terror y comedia a la hora de versar sobre la figura de Robin Richards, una escritora de best-sellers que está en pleno bloqueo artístico. Ante las malas críticas de su último libro, su agente la envía a inspirarse a una casa de campo en un aislado pueblecito de suecia. Allí conoce a una serie de personajes bizarros que parecen esconder algún extraño secreto y que la envuelven en una atmosfera llena de misterio, obsesión y crimen. O eso es lo que el realizador sueco pretende, porque lo que puede prometer al principio, con un inicio que nos recuerda a "In the Mouth of Madness" (John Carpenter, 1994), "Las casas del fantasma del pasado" (Pete Walker, 1983), "Images" (Robert Altman) o incluso "El Resplandor" (Stanley Kubrick, 1980), pronto decae hasta la decepción, en una sucesión repetitiva de escenas en la que se hace una mezcla de humor chabacano y terror de bajo presupuesto.

Así pues, lo que llega al espectador no es otra cosa que una producción arrítmica con un guión más bien flojillo, unos efectos especiales algo caseros y unas actuaciones desacertadas. Algo que ni asusta ni te saca una carcajada. Y huelga decir que en ocasiones hay escenas totalmente gratuítas; póngase de ejemplo su inverosímil inicio, más parecido a una mala parodia de "50 sombras de Grey". En definitiva, una película repetitiva nada creíble que no logra conseguir ni sacar al espectador una triste sonrisa.

Finalizo nuestra crónica quitando con un caramelito el mal sabor de boca de antes, gracias a "Los hijos de Satán" de Joko Anwar, que se pudo ver dentro de las sesiones Movistar Plus del TerrorMolins. Una película que no en vano ha sido la más taquillera de la historia del cine indonesio, siendo además un remake de "Satan's Slave" dirigido por Sisworo Gautama Putra en 1981, una obra que a su vez ya partía líbremente del filme Phantasma (Don Coscarelli, 1979).

Este momento en el que la serie "La Maldición de Hill House" está conquistando los hogares, y en el que películas como las de la saga "The Conjuring" están arrasando en taquilla, parece que es el más adecuado para el subgénero de las casas encantadas. Por ese motivo, no es de sorprender el éxito de este remake indonesio, pues sin duda supera a su predecesora, mucho más casera. Ambientada en los años setenta y pareciendo más bien una precuela de su antecesora, a pesar de que argumentalmente van por distintos caminos, la película narra la historia de una familia que tiene que lidiar con una madre moribunda y los problemas económicos que acarrean sus cuidados. Tras su extraña muerte, la familia se verá asediada por unos malvados seres que querrán acabar con la vida del más pequeño de la casa.

Se podría decir que en ella se saborean notas de diferentes películas míticas como "La Semilla del Diablo", "La Profecía", "La Noche de los Muertes Vivientes" o "El Exorcista", entre otras, y a pesar de no estar a la altura de sus referentes, lo cierto es que es una película que engancha de principio a fin. Lo consigue a base de crear una atmósfera que, si bien en ocasiones se hace algo repetitiva, consigue pegarnos buenos sustos, sobre todo gracias a la tensión que logra al situar las escenas de terror muchas veces fuera de plano, así como con una fotografía sucia y elegante al mismo tiempo. Por contra, le sobran ciertas repeticiones y cambios de ritmo que, en ocasiones, expulsan al espectador de la historia, haciéndola parecer un poco más larga de lo necesario.

Hasta aquí fue nuestro repaso a los largometrajes que hemos visto estos días. Pero no queremos acabarlo sin comentar que hubo otras proyecciones, entre las que destaca una retrospectiva dedicada a Brian de Palma en la que se pudieron redescubrir títulos como "La Furia" y "El Fantasma del Paraíso", así como otros clásicos del cine de terror como "El incinerador de cadáveres" (Juraj Herz), "El Ladrón de cadáveres" (Robert Wise), "La Noche del Demonio" (Jacques Tourneur), "Images" (Robert Altman), "Terror Ciego" (Richard Fleischer) y "Demencia 13" (Francis Ford Coppola). También hubo otras actividades paralelas, tales como mesas redondas e incluso un divertido duelo de festivales entre Fantosfreak y Fant Bilbao.

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