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Recta final en Sitges

Javier Rueda

Recta final en Sitges

Quedan algo más de 24 horas para que festival de Sitges cierre sus puertas, dejando atrás una edición de notable calidad en cuanto a programación, si bien ha bajado su intensidad en estos últimos días, y en donde las celebridades presentes han brillado como nunca. Y ojo al final de fiesta que se avecina, porque a la presencia de M. Night Shyamalan, que presentará un avance de su esperada película "Cristal", se sumará John Carpenter como gran maestro de ceremonias, pues traerá a Sitges su gira Anthology Tour para desatar la locura en el Auditori. Un concierto que sin duda será uno de los grandes eventos de esta edición, y que vendrá precedido de la proyección de "La noche de Halloween", una de sus varias obras maestras como director.

De todo lo vivido fuera de las proyecciones, destacamos tres momentos que nos han parecido inolvidables: el coloquio con Peter Weir y Ed Harris posterior a la proyección de "El show de Truman" (1998), donde hicieron gala de una amabilidad, empatía y presencia realmente impactantes; el video de Gaspar Noé agradeciendo el premio Méliès d'Or a "Climax", que ha dedicado a Chicho Ibáñez Serrador y a Luis Buñuel al mismo tiempo que ha asegurado estar sorprendido de haberlo ganado en detrimento de Lars Von Trier y su magnífica "The house that Jack built", un emocionante y divertido video que ha terminado con el director argentino imitando el plano final de su película; y el coloquio con Pam Grier posterior a la proyección de "Jackie Brown" (Quentin Tarantino, 1997), realment emocionante, en donde ha defendido 
la importancia del genero blaxplotation como una de las primeras veces en la historia del cine yanki en donde las mujeres demostraban que podian ser autosuficientes, algo que según ella aprendió de su abuela, el primer feminista que conocio en su vida. Fue precisamente gracias a sus enseñanzas que pudo defenderse en el ataque sexual que sufrió a los 20 años, precedido de otros dos sufridos a los 6 y 14 años. De toda esta dolorosa experiencia dijo haber mucho trasfondo en la creación y preparacion de la película de Tarantino.

Empezamos el repaso a lo visto estos últimos días precisamente con "HALLOWEEN" de DAVID GORDON GREEN, la nueva entrega de la saga que cuenta además con el maestro Carpenter a los mandos de su banda sonora. Una película concebida como continuación directa de la original y que se desarrolla exactamente cuarenta años después de lo sucedido en la noche de Halloween de 1978, obviando pues todo lo visto en el resto de entregas. Una obra cruda en su violencia y sin apenas concesiones a la audiencia, muy fiel por tanto al tono serio que tenía el terror -y en concreto los slasher- de los setenta y primeros de los ochenta. Con ello, establece sin ninguna ínfula intelectual una pequeña y agradable reflexion en torno a los códigos del género, poniendo de relieve que lo que antes era terrorífico ahora impresiona bien poco, viviéndose incluso como una fiesta cuando no con tedio (la división de opiniones que ha creado ha ido en ese sentido). Esa interesante mirada queda reforzadao en la recta final del relato, pues consigue generar interés -más allá del gore- al subvertir sus propios códigos en cuanto a la dualidad asesino-víctima, un último tercio que culmina además con una sencilla alegoria feminista que nos invita a mirar desde el presente las incursiones cinematográficas previas de este ya no tan moderno hombre del saco.

Nos pasamos al género Giallo para seguir hablando de un asesino en serie, en este caso el artífice de las estilizadas muertes de "UN COUTEAU DANS LE COEUR", de YANN GONZALEZ. Una película de gran capacidad sensorial que mezcla con facilidad terror y erotismo, construyendo una atmósfera sensual y onírica cuando no agustiante y surreal. Destacan sus intérpretes, muchos de ellos con un gran carisma y un rostro inolvidable, así como una puesta en escena que nos hace tener la constante sensación de estar asistiendo a una macabra representación teatral, entrevista desde la zona de bastidores. Es por eso que no solo nos recuerda gratamente a estetas del horror como Dario Argento y Lucio Fulci, sino también a un profeta del homoerotismo y la ficción teatralizada como fue a Rainer W. Fassbinder. Y también a la Nouvelle Vague y cineastas como François Truffaut o Jean-Luc Godard, en este caso más en su trasfondo metacinematográfico que estético, profesando un constante amor al cine que culmina interpelándonos como audiencia en un bellísimo final. Sin duda, el director francés ha presentado una de las joyas de esta edición, una hermosa obra de quien que ya nos sorprendió en Sitges 2013 con la muy sugestiva "Les rencontres d'après minuit".

Cambiamos de tercio para hablar de "GHOSTHUNTER" de BEN LAWRENCE, un documental sobre el "cazador de fantasmas" Jason King. Un investigador paranormal, de vocación altruista, al que el director empezó a seguir años atrás, intrigado tras la lectura de un artículo suyo en donde además de explicar tan curiosa profesión comentaba también la muerte de su hermano, a quien aseguraba ver como fantasma de manera regular. Con tamaño punto de partida, Lawrence nos propone acompañarle en este retrato de una amistad vivida a lo largo de más de un lustro, un viaje íntimo en el que no solo veremos como el tiempo moldea la evolución de este personaje, sino en el que también iremos descubiendo -al mismo tiempo que el director- un doloroso pasado familiar cuyos ecos influyen de manera drástica en el presente, como si de una presencia ectoplasmática se tratase. A la postre, una sencilla y emocionante reflexion sobre el poder fantasmagórico de la memoria y de cómo el horror se encuentra principalmente en el "más acá", en donde el director comparte igual talento que su protagonista, el don de ser un cazador de fantasmas.

Y nos vamos a la ciencia ficción más seria para hablar de "ANIARA" de PELLA KÅGERMAN y HUGO LILJA, una epopeya espacial  existencialista que versa de manera íntima sobre el sentido de la vida y la relación del ser humano con su entorno. Una ambiciosa empresa que parte de una premisa muy interesante: tras dejar atrás una Tierra prácticamente destruída e invivible, un crucero espacial autosuficiente queda a la deriva, obligando a su extensa tripulación a tratar de amoldarse a esta nueva situación, esperando un milagro que los pueda hacer volver y que puede que tarde muchos años en suceder. A partir de aquí, el relato se articula en torno a una protagonista con la que viviremos los diferentes estadios de esta "nueva era" del ser humano, en su intento de encontrar motivaciones para seguir adelante y afrontar los problemas que tiene organizarse socialmente en este mundo artificial, trasunto metafórico de cualquier planeta habitado. Y es en ese sentido de hacer de espejo para que la audiencia revise sus propios relatos, entre los que se incluye el trato que dispensamos a nuestro propio planeta, que esta película sueca encuentra su mayor virtud, algo que deja claro desde bien principio con su referencia a "Solaris" (Stanislaw Lem), la célebre novela polaca en donde una substancia extraterrestre era capaz de proyectar las frustraciones y anhelos del ser humano. Un reflejo explorado desde una mirada filosóficamente atomista, despojada pues de sustratos mágicos o religiosos, algo dificil de encontrar en el cine moderno y que nos obliga a analizar todas sus situaciones desde la más absoluta de las soledades, ya que la única verdad que existe en el film es la materia, carente de voluntad ni propósito en sí misma. Un largo viaje a través del vacío, cuya única concesion a la esperanza reside en un final fuertemente alegórico y con visibles preminiscencias a "2001: Una odisea del espacio" de Stanley Kubrick; una invitación a aprovechar la oportunidad que tenemos de salvar nuestra nave-planeta, porque nuestra supervivencia depende exclusivamente de nosotros.

Llegó de nuevo el tiempo de las retrospectivas con "THROW DOWN" de JOHNNIE TO, "SANTO CONTRA CEREBRO DEL MAL" de JOSELITO RODRÍGUEZ y "KRVAVÁ PANI" de VIKTOR KUBAL. Empezamos por la primera: una tragicomedia sobre tres perdedores juntados por el destino, construida como un canto de amor al deporte al judo y a Akira Kurosawa, cineasta japonés que comenzó su carrera precisamente con "La leyenda del gran judo" (1943). Una obra fiel a todas las bondades de este célebre director hongkonés, en donde destaca como siempre su gran elegancia narrativa y una maravillosa construcción y desarrollo de personajes. Seguimos con la que fue la primera incursión cinematográfica del mítico héroe de la cultura latinoamericana, una obra rodada en Cuba en plena revolución que sigue los pasos del "enmascarado de plata" en su lucha contra las fuerzas del mal. Una película mítica y muy divertida que pudimos ver gracias al director Nicolas Winding Refn, ya que él mismo financió su restauración después de que casi se perdiera por completo debido a los efectos del terremoto que sufrió México en 2017. Por útimo, pudimos asistir a un pase muy especial, nada menos que la proyección en pantalla grande de la maravillosa adaptación animada que hizo Viktor Kubal del relato de la condesa húngara Elisabeth Bathory, un bellísimo y muy poético cuento romántico de terror, que además fue precedido por varios de los cortos de este maestro eslovaco de la animación, entre los que estaban "El cine" y "El meteorólogo".

El momento más decepcionante de estos días fue descubrir la desastrosa adaptación de "EL AÑO DE LA PLAGA", la famosa novela de Marc Pastor, que ha hecho CARLOS MARTÍN FERRERA con su película homónima. Ver para creer, pues cuesta digerir que una propuesta con semejante punto de partida, apoyada y avalada para más inri por las principales instituciones de la industria cultural (TVC, ICAA e ICEC), acabe resultando tan mediocre en fondo y forma. Nada se salva, más allá de un par de situaciones interesantes pero mal resueltas y un Iván Massagué que añade todo el carisma que puede a un personaje mal escrito y peor desarrollado. En resumen, una mediocre adaptación de "La invasión de los ultracuerpos", más literal de lo que presume el director, con una puesta en escena torpe y efectista en el peor de los sentidos, que además no sabe definirse en su mezcla desigual y aleatoria de géneros, naufragando pues con una comedia que no hace gracia, un drama que no despierta emoción alguna y una accion aburrida y muy mal planificada.

Tampoco nos entusiasmaron mucho EDERLEZI RISING, de LAZAR BODROZA y "FONOTUNE: AN ELECTRIC FAIRYTALE", de FINT. La primera por tener un guión insultantemente machista, algo que a nivel ético anula de por sí todo lo demás que pudiera ofrecer, pero que encima está al servicio de un relato de ciencia ficción mediocre en sus situaciones y que fracasa por completo en lo mal que desarrolla su pretendida disquisicion filosófica. También por una dirección poco virtuosa que además saca muy poco partido a las numerosas situaciones eróticas que contiene la trama. Solo se salva su estética de ciencia ficción espacial, aunque acabe resultando repetitiva. En cuanto a "Fonotune...", poco entusiasmo nos evoca hablar de una obra que basa todo su interes en una estética interesante en su propuesta pero excesivamente hermética en su desarrollo y significados. Una experiencia pues poco empática y menos sensorial de lo que pretende, a lo que contribuye el coitus interruptus que supone su apuesta por negar constantemente a la audiencia, de manera plenamente consciente, el cumplimientos de las expectativas que el film va generando a lo largo de su metraje. En definitiva, el típico ejemplo de cómo lo que en primera instancia parece ambición acaba por desenmascararse como pretenciosidad; y encima peca de lo mismo que la anterior película, un marcado poso machista -menos agresivo pero igualmente deplorable- en su desigual retrato de los personajes femeninos respecto de los masculinos, estúpidamente sexualizados tanto de manera plástica como narrativa.

Y llegamos a la última película que comentaremos de esta edición festival, "KEEPERS" de KRISTOFFER NYHOLM, un intenso drama psicológico en torno a tres fareros que tomarán la peor decision de su vida: querer quedarse con el botín de unos mafiosos, que llega a la isla como consecuencia de un naufragio. A partir de ahí, la violencia irá en aumento y les obligará a cometer actos para los que su alma no está preparada. Un interesante punto de partida para una narración excesivamente correcta, tan medida y calculada, tan bien fotografiada y sonorizada, que acaba no teniendo corazón. Y eso que los tres actores protagonistas, cada uno de una generación distinta, ayudan mucho a hacer creíble el relato, en especial Gerard Butler limando la forzada evolución de su personaje, pero si algo queda claro en la recta final del film es que para poder retratar el descenso a los infiernos has de estar dispuesto a ceder pare del control a la locura. Ese es el principal fracaso de Nyholm, que construye aquí un thriller que debería ser de alto voltaje pero que acaba impactando mucho menos de lo esperado. Aun así, no es una mala película en su conjunto y entretiene, por más que se nota su voluntad de ser lo más mainstream posible.

En fin, aquí acaba nuestra cobertura de esta edición 51 del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges. Un año excelente que hemos vivido intensamente, encantados de poder compartirlo a través de nuestra crónicas. Esperamos que lo hayáis disfrutado también mucho. Y mañana viene la despedida definitiva, al son de los míticos temas de Snake Plissken, Jack Burton, Napoleón Wilson, Michael Meyers... ¡Nos vemos en el concierto de Carpenter!

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