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Crónica del fin de semana

Javier Rueda

Crónica del fin de semana

Lleno total en muchas de las sesiones de este fin de semana, en una clara muestra del inmenso interés que despiertan en la ciudad condal propuestas de este tipo. Sin duda, la organización de la mostra ha vuelto a hacer un gran trabajo de programación, una selección a prueba de bombas de cualquier crisis que, tras cuatro días de proyecciones, ha puesto punto y final a los dieciséis años de historia de esta gran celebración del cine africano.

Como tantos otros espectadores habituales, sumándonos a su amplia familia de adeptos, esperamos que esta despedida sea solo un breve paréntesis y que, dentro de unos pocos años, podamos volver a sumergirnos en una de las cinematografías más desconocidas por occidente. Por el momento, solo nos queda darle las gracias de todo corazón a la asociación Ull Anónim, no solo por todos estos años de buen cine sino por su tesón y constancia en acercarnos la cultura africana. Hasta pronto; ha sido un placer.


Respecto a las obras que hemos visto durante este fin de semana, una de las que más no ha gustado ha sido "Notre étrangère", de Sarah Bouyain (Burkina Faso, 2010) , una largometraje de ficción que trata con mucha sensibilidad la perdida de las raíces africanas por todas esas generaciones que han crecido en occidente sin apenas contacto con sus familias, por ejemplo aquéllas que de bien pequeñas han sido adoptadas por familias europeas, como es el caso de la protagonista de esta película; mas también de aquéllas que han venido a occidente a trabajar y viven el día a día en un mundo que no alcanzan a comprender, en una sociedad que no les deja vivir más que al margen.

Galardonada con el Premio Oumarou Ganda a la primera obra (FESPACO Burkina Faso, 2011) o el Gran premio del Festival d’Amiens (Francia, 2010), su historia nos acerca a la vida de Amy, una joven mestiza que vive en Europa y que decide regresa a Bobo, en Burkina Faso, para buscar a su verdadera madre, de la que no tiene noticias desde que a los ocho años se separó de ella. Pero al llegar solo encontrará a una tía con la que no puede hablar sin ayuda de una traductora y con el misterio sobre el paradero de madre, en una ciudad que le resulta extraña y en la que no consigue encontrar sus supuestos arraigos. Por su parte, Mariam, una mujer burkinabé de 45 años, limpia oficinas en París y hace años que no es más que una sombra furtiva que bordea la vida...

Técnicamente bien filmada, con aire costumbrista y muy buena inmersión en la sicologia de sus dos protagonistas, dos mujeres que estan inmersas en un mundo que les resulta alienado, la directora tiene el acierto de saber plasmar los tiempos de ambas experiencias vitales, que acaban siendo las del espectador. Aquí nadie tiene más razón que otros, por lo que la invitación a la reflexión es certera y honesta. Y es que ninguno de los personajes del film es culpable de nada, pues el relato es sabio a la hora de no meter en escena a los responsables de las realidades mostradas, pero sus acciones pueden ocasionar amargura a las personas que les rodean y, sobre todo, a ellos mismos; esta es la lección última del relato, plantearnos el por qué de esas situaciones de sufrimiento y el profundo desarraigo que hay detrás de ellas. Todos son inocentes, pero tienen su parte de responsabilidad en el asunto.


También nos resultó muy especial "Koukan Kourcia", de Sani El Hadj Magori (Níger, 2010) , una especie de documental ficcionalizado que, con el propósito de hablar sobre la emigración desde Níger de las últimas décadas, nos acerca a la figura de Hussey, una aclamada cantante que en los años 70 animó con sus canciones a la marcha de sus compatriotas hacia otros países, en busca de un futuro mejor para ellos y las familias que dejaban atras. La historia se situa en la actualidad, un una realidad en la que esos emigrantes nunca volvieron. En ese contexto, el realizador del documental convence a Hussey para que le acompañe en un largo viaje hasta Costa de Marfil, con el propósito de reencontrarla con los nigerinos exiliados para que les cante y con ello les convenza de volver a su país.

Lo más especial de este trabajo es contemplar el poder de la música en esa sociedad, en un registro sentido, vigoroso y vocalista comparable a nuestro cante jondo. No es menos especial la figura de Hussey, una mujer de tremenda personalidad y una voz incomparable. Por último, cabe destacar también el íntimo retrato que hace de las gentes de níger, de las que se explica poco pero se expresa mucho. Galardonado con el Prix UEMOA (Fespaco 2011) y como Mejor documental en Milán 2011.


Otro trabajo que nos sedujo fue el largometraje de ficción "Microphone", de Ahmad Abdalla (Egipto, 2008) , que habla sobre la joven comunidad artística independiente que habita en Alejandría, un grupo de inconformistas que tratan de abrirse camino en una sociedad anquilosada y reacia a salirse de la ya vieja norma.

La historia sigue los pasos de Khaled, quien al volver a Alejandría después de varios años fuera descubre que es demasiado tarde para revivir la relaciones tanto con su antiguo amor como con su padre. A partir de ahí, su errancia por la ciudad le irá descubriendo una escena alternativa en la que hay artistas de hip hop que actúan en las aceras, músicos de rock que tocan en los tejados o grafiteros que atacan la ciudad en la oscuridad de la noche.

Rodada de manera muy independiente y auspiciada por los propios artistas que retrata, su estilo fresco y su vibrante retrato "a pie de calle" nos hacen disfrutar de las creaciones de este colectivo mientras descubrimos los aspectos sociales e intelectuales de los que luego serian los máximos artífices de la Primavera Egipcia.

Premiada con el Tanit de Oro (Festival de Cartago, 2010), Mejor película árabe (Festival de El Cairo,  2010) y Mejor montaje (Festival de Dubai, 2010).


Por su parte, el interesante documental "Le cri de la mer", de Aicha Thiam (Senegal, 2008) , nos mostró el problema de la emigración ilegal en Senegal, un país en donde cientos de jóvenes se lanzan al mar intentando llegar desde allí a las costas de Canarias e incluso de Barcelona, por lo que muchos de ellos perecen en el intento.

En concreto, nos muestra la lucha de Yaye Bayam Diouf, una mujer que perdió a su hijo cuando éste quiso llegar a Canarias en un cayuco. Hoy en día, en su barrio, Thiaroye dedica su vida a luchar contra la inmigración clandestina, concienciando a las juventudes locales y dando apoyo a todas las madres que han perdido a alguno de sus hijos.

Si bien el documental se centra en la experiencia de esta mujer y la cooperativa que ha montado, nos muestra también el duro testimonio de un superviviente de una de estas travesías y, en un determinado momento, deja bien claro que el problema de la emigración ilegal, que como todos sabemos es la pobreza, viene dado una vez más por los tratados de pesca que los altos cargos de ese país han pactado con la comunidad europea, unos acuerdos que se suceden en muchos otros países africanos y que, en resumidas cuentas, posibilitan a los países europeos pescar masivamente en las costas de ese continente, dejando sin peces a sus comunidades de pescadores.


En cuanto a la sección Mamá África, un espacio dedicado a aquellos trabajos que exploran las raíces africanas existentes en los países de sudamérica, fueron tres los trabajos proyectados, todos ellos documentales y centrados en Colombia.

En el primero de ellos, "Mamá Chocó", de Diana Kuéllar (Colòmbia, 2010) , se nos propone un viaje imaginario de regreso a la tierra que dejó una mujer chocoana desplazada en la ciudad de Cali, siendo en todo momento una evocación permanente de su hogar y de su deseo y lucha por volver a tener un lugar digno donde vivir. Esta mujer, que tuvo veintiséis hijos y casi cien nietos, representa pues el espíritu de los desplazados colombianos, a los que va dedicado este documental y de los que muestra las calles del distrito de Aguablanca, con sus cantos e historias sobre Chocó, su región original, desolada y abandonada a causa de la guerra. Una obra emotiva y reivincativa sobre una de las muchas tristes realidades de Colombia y otros países de sudamérica.

En "La toma", de Colectivo de la Toma (Colòmbia, 2010) , la reivindicación se basa en denunciar que el gobierno colombiano hace tiempo que entrega títulos de propiedad y licencias ambientales a multinacionales para que estas exploten sus minas de oro, sin consultar previamente a las ancestrales comunidades propietarias. Con tal fin, este documental realizado por sus propios protagonistas, cuenta el sentir y las acciones de un pueblo que ha luchado incansablemente por conservar su cultura y su territorio.

Por su parte, "Kuagros", de Rodolfo Palomino Cassiani (Colòmbia, 2010), nos explica los antecedentes y el cómo son actualmente los kuagros de la localidad de San Basilio, declarada patrimonio cultural de la humanidad en 2008 y primer palenque libre de América. Realizado por un grupo de autóctonos de dicha localidad, este trabajo resulta muy clarificador para entender su estructura y su propia evolución cultural.

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