Cada año decimos lo mismo, pero es que siempre es la verdad: el BAFF acaba de pasar su mejor edición. Creciendo en número de espectadores de forma espectacular, apuestas como el BAFF Anime han sido rotundamente exitosas, encabezadas por la proyección de One Piece que batió todos los récords de taquilla que se recuerdan, llenando tres pases hasta los topes. Además, la opción de abrirlo a la audiencia joven, con pases a mediodía y gratuitos, es muy acertada para ir dando ya a conocer un festival a un público que será el que lo sustente dentro de no muchos años.
Las secciones también han cumplido su cometido. La Sección Oficial ha puesto en el candelero unas cinematografías, la taiwanesa y la malaya, que no suelen ser habituales en las salas de nuestro país, dando cabida también a propuestas tan osadas como Aurora, mientras que el mainstream oriental se ha visto reflejado en la Asian Selection, sección ideal para iniciarse en este mundillo. A su vez, los pases de la nueva sección Emergents han dejado un sabor de boca mucho mejor de lo esperable, subiendo el nivel de anteriores ediciones, y dejando perlas como Our Brief Eternity que perdurarán en las retinas de los afortunados que la visionaron.
Más allá de los premios otorgados, para un servidor merecen mención más que especial dos películas principalmente, Our Brief Eternity y Café Noir. Propuestas arriesgadas ambas, poseen un virtuosismo al que no estamos acostumbrados, y ejemplifican que no son necesarios muchos medios para crear obras de inconmensurable belleza e historia deliciosa. Estas son las que se llevan el premio de ser las favoritas de este año para quien escribe estas líneas, cogiendo el relevo a la clamorosamente perfecta Love Exposure cuyo recuerdo imborrable no olvidaremos jamás.