SÁBADO 5 DE MAYO. RENDICIÓN
NO REGRET (HUHWAEHAJI ANAH) | Corea del Sur, 2006, Digibeta, 114 min
Director: LEESONG HEE-IL, Guión: Leesong Hee-il, Producción: Lee Sum-mi.
Intérpretes: Lee Han, Lee Yeong-hoon, Jo Hyeon-cheol, Kim Dong-wook, Jeong Seung-gil, Kim Hwa-yeong, Lee Seung-cheol, Kim Jeong-hwa.
Sección: OFICIAL
Cosmopolita cuento de hadas en el que un hombre rico se enamora de alguien pobre, con la peculiaridad de tratarse también de un hombre.
No Regret transcurre en pleno Seúl y nos cuenta una cruda historia de amor. Por un lado, tenemos al orgulloso Su-min, personaje decidido a valerse por sí mismo aunque deba hacer cualquier cosa para ello; por otro lado nos topamos con Jae-min, un niño de papá que nunca ha tenido problemas en la vida y está acostumbrado a obtener sin ningún esfuerzo todo lo que anhela.
Tras mucha resistencia, el pobre acaba dejándose vencer ante sus sentimientos y, por vez primera en su vida, ser feliz al lado de un hombre que le quiere con locura. La prueba que tendrán que superar pasará por la confianza de Su-min en los demás y la valentía ante la presión familiar de Jae-min.
Como suele ocurrir reiteradamente en films coreanos, encontramos mucha violencia, llegando a su punto culminante en la parte final de la película en la que casi mueren enterrados vivos los dos protagonistas. Esta secuencia es una de las más interesantes tanto por su simbología como por su tratamiento; el paraje en el que sucede es una ciénaga inhóspita en la que un viento, tan enfurecido como Su-min, fustiga al follaje; además, los colores se han perdido y apenas se aprecian sólo los blancos y negros.
Hay una naturalidad presente en todo momento. La relación que se crea entre los dos chicos tiene una chispa muy especial que puede apreciarse, sobre todo, en las escenas en las que hacen el amor, emotivas y enérgicas. Al estar rodada en digibeta, formato que recuerda a cámaras amateurs, el movimiento y la textura son mucho más realistas. La luz parece haber sido captada sin modificaciones. Un ejemplo claro de lo anterior es que el tono del film es pálido incluso en escenas alegres en las que se podría haber dado algo más de intensidad de color.
Además, la introducción de una mascota que se comporta como si el protagonista realmente fuera su dueño, refuerzan la sensación de llaneza del film.
Una muestra del poder del cine para luchar contra la opresión y de la progresión que vive el séptimo arte en un país con tanto potencial como China.
El joven reportero recorre las calles de Barcelona mientras recuerda momentos fugaces de las películas que más le han gustado. Comprende, con una sonrisa, que jamás podrá dejar de amar el cine.