MARTES 1 DE MAYO. "Todo problema tiene su solución, por duro que sea el camino"
TO GET TO HEAVEN FIRST YOU HAVE TO DIE (BIHISHT FAQAT BAROI MURDAGON) Tadjikistán, 2006, 35 mm, 93'
Director: DJAMSHED USMONOV, Guión: Djamshed Usmonov, Producción: Marie Masmonteil, Denis Carot.
Intérpretes: Khurched Golibekov, Dinara Droukarova, Maruf Pulodzoda.
Sección: AS
La última obra del director Djamshed Usmonov retrata el paso a la madurez de Kamal a través de su propia odisea.
El argumento arranca de manera original, con un chico que viaja a la ciudad en busca de una respuesta a su incapacidad para tener relaciones sexuales. Ya en la ciudad, se dedica a buscar ese algo que necesita persiguiendo instintivamente, cual psicópata, a diferentes mujeres. A partir de ese momento la magia se rompe y nos introducimos en una película americana de gangsters; de hecho, las coincidencias con Out of sight (Steven Soderbergh, 1998) son imperdonables.
Un toque de humor curioso ocurre cuando se menciona en el film al Dr. Usmonov y éste defiende que fornicar cura todos los males. Una frase que da que pensar, sin duda, acerca del propósito del director.
Lo que más llama la atención es el uso de los blancos y negros así como de contraluces colocados con gran mimo. La luz es intensa pero pálida, lo cual crea una percepción triste de la escena, diferenciándose sobremanera de filmes vistos hasta el momento en el festival, en los que la luz amarilla reinaba por completo. El estilo, pues, es tan diferente como su procedencia.
Recapitulando, la primera parte de To Get to Heaven es la más interesante, ya que se muestra al protagonista casi como un antihéroe, rodeándose de situaciones patéticas que, en su afán de conseguir su objetivo, nos transportan a un mundo mágico cual príncipe de una fábula en busca del zapato que ajuste.
SWAY (YURERU) | Japón, 2006, 35 mm, 119 min.
Director: MIWA HISHIKAWA, Guión: Miwa Nishikawa, Producción: TV Man Union.
Intérpretes: Joe Odagiri, Teruyuki Kagawa, Masato Ibu, Hirofumi Arai, Yoko Maki.
Sección: AS
Como su propio nombre indica, Sway es un vaivén constante.
No es la primera vez que nos encontramos con este tipo de suspense en el cine japonés, pues comparte características habituales tales como el ritmo pausado o los planos detalle como telón de fondo a conversaciones. En el caso que nos aguarda, todo lo anterior está al servicio de una trama que roza el thriller psicológico.
La historia nos acerca a la vida de Takeru. Tras varios años viviendo en la ciudad, Takeru vuelve al hogar a raíz del fallecimiento de su madre. Durante su estancia fallece una amiga de juventud y su hermano, Minoru, se autoinculpa de los hechos. A partir de ese momento se sucede un largo juicio para determinar lo que ocurrió, que culmina con el encierro del hermano debido al testimonio del protagonista. Al cumplir la pena, Takeru va al encuentro de Minoru para volver con él a su hogar.
Al abandonar el pueblo y convertirse en un cosmopolita engreído y sabelotodo, el protagonista perdió contacto con las raíces, con la inocencia, con la honradez, con la familia en pro de la civilización. Su forma de ver el mundo es suspicaz y retorcida. Por ello, acaba por pensar, e incluso recrea en su mente, que su hermano es culpable.
Tras años cargando con la culpa de haber causado ese sufrimiento a su propio hermano, su recuerdo cambia repentinamente, indultándolo. Finalmente, se decide por llevar la paz a su corazón y decide recuperar todo lo que perdió.
La simbología es clara. La modernidad puede hundir a la tradición; sin embargo, es inevitable volver a ella ya que es parte de uno mismo.
La idea que se extrae del film es que los recuerdos son tan volubles como los sentimientos y, dependiendo de éstos, la percepción se modifica irremediablemente.
DOG DAYS DREAM (HAYABUSA) | Japón, 2005, MINI DV, 73 min.
Director: ICHII MASAHIDE, Guión: Ichii Masahide, Producción: Koizumi Fumika.
Intérpretes: Nakamura Kuniaki, Moriya Ayako.
Sección: D-CINEMA
Para acabar con la selección de hoy tenemos una película de la sección D-Cinema.
Esta irreverente y divertida obra digital es la gran sorpresa del festival. Demuestra que, con un argumento original y talento tras las cámaras, puedes ofrecer un producto tan prometedor como la mayor de las producciones.
La historia transcurre durante una ola de calor y nos muestra el hogar de un rematado perdedor y su desgraciada mujer. Son una pareja joven, con muy poco dinero, que ansían con comprarse un aparato de aire acondicionado. Poco a poco el ambiente irá haciéndose cada vez más insoportable, debido a la inmadurez del esposo, un chico con buenas intenciones pero algo vago. Su compañera acabará hartándose y se abandonará a la desidia hasta que éste reaccione.
Casi todo 'El Sueño de un Día de Perros', se desarrolla en el interior de la casa de los personajes principales, una minúscula habitación en la que duermen y comen. Un ambiente que cada vez se hace más agobiante, sensación reforzada por una fotografía oscura que se centra en el chico, el principal causante y participe de todas las penas de la pareja.
El tono jovial en el que se desarrolla la historia es cercano al anime, sobre todo por lo exagerado de algunas escenas y la falta de la ceremoniosidad que, en otras historias, suele caracterizar al tradicional pueblo japonés. Para hacerse una idea, la primera secuencia muestra al protagonista saliendo urgentemente de su camioneta para defecar en un descampado.
En definitiva, este es un film con el que la risa no cesa y que, gracias a su frescura, se convierte en un entretenimiento estupendo sin más pretensiones.
Una muestra del poder del cine para luchar contra la opresión y de la progresión que vive el séptimo arte en un país con tanto potencial como China.
El joven reportero recorre las calles de Barcelona mientras recuerda momentos fugaces de las películas que más le han gustado. Comprende, con una sonrisa, que jamás podrá dejar de amar el cine.