DOMINGO 29 DE ABRIL. LA SUMA DEL PASADO
THE EXAM (KAOSHI) | China, 2006, 35 mm, 104 min.
Director: PU JIAN, Guión: Pu Jian, Producción: Nanjing Film Studio, Communication U. of China.
Intérpretes: Qu Feng-qin, Zhou Hai-chun, Liu Lai-fu, Yang Xinyu, Xu Bo.
Sección: OFICIAL
The exam es un ejemplo de lo que puede llegar a ser el cine, un
pellizco de la existencia, en este caso un pedazo de la realidad, pura
y simple. Recordándonos a Ni uno menos (Zhang Yimou, 1999), la historia
y gran parte del elenco son los propios protagonistas del hecho real
que se nos narra.
Una profesora ha de realizar un examen a sus cinco alumnos. La
peculiaridad se halla en que residen en un paraje natural alejado y de
muy difícil acceso. Viven sin electricidad, son autosuficientes,
carecen de miedos cosmopolitas y, cuando han de ir a la ciudad, no
tienen otra opción que atravesar durante horas un barrizal que se
interpone en su camino hacia el autobús que les
lleva a la urbe. La monotonía de la aldea se ve afectada cuando los
niños, influenciados por el 'alcalde' de la zona, fallan a propósito el
examen para que la profesora no consiga su posible traslado. Su modo de
vida se refleja en su forma de ser. El diálogo se usa como forma de
relacionarse unos con otros, sin prisas y sin adornos innecesarios.
Los medios con los que está rodada son básicos, inclusive tiene algunos
fallos de fotografía que podrían haberse evitado. Se podría decir que
todo está acorde con la intención de la obra, creando la idea de
inocencia hasta en su nivel técnico.
Cuesta imaginar que este micro-mundo exista en nuestros días; sin
embargo, nos es necesario saber que es posible este modo de vida
pacifista, en el que no hay adictos a la televisión y donde los niños
tienen un enorme campo de trigo como zona de juegos, con total
inocencia. No es que la película abogue por esta forma de vida sino más
bien la presenta como una opción, como la que tomó, veinte años atrás,
la propia protagonista del film caracterizada por su aplomo y
convicción. El propio desenlace apoya este hecho dejándonos, en cierta
manera, las puertas abiertas a cualquiera de los dos caminos.
RAIN DOGS (TAI YANG YUE) | Malasia, 2006, 35 mm, 94 min.
Director: HO YUHANG, Guión: Ho Yuhang, Lim Lay-kuen, Too Set-Fing, Producción: Lorna Tee, Ho Yuhang.
Intérpretes: Liu Wai Hung, Kuan Choon Wai, Cheung Wing Hong, Pete Teo, Chua Thien See, Yasmin Ahmad.
Sección: OFICIAL
Rain Dogs nos muestra una Malasia pobre y oscura en la que la crisis
adolescente pasa por aceptar la muerte de un hermano, sopesar el
respeto por tu madre y (re)conocer la violencia.
La historia sigue los pasos de Tung, un joven que poco después de
visitar a su hermano recibe la noticia de que éste ha muerto en una
reyerta. Este trágico hecho, unido a la relación que mantiene su madre
con un tipo que sólo sabe quitarle el dinero, le impulsa a mudarse a
casa de su tío sita en la ciudad.
Sin perder el estilo pausado y contemplativo al que nos acostumbra el
cine asiático, la película está repleta de tintes de cine negro
independiente americano. Los planos y las situaciones nos recuerdan a
un film noir; sin embargo, la resolución de las escenas nos trae de
vuelta a sus raíces orientales. Así pues, mientras los personajes
secundarios crean una atmósfera opresiva alrededor del protagonista,
éste no se abandona a la venganza o la agresión.
Es destacable el escenario angustioso en el que se nos introduce. El
uso de las sombras ayuda a crearlo, para, en algunos momentos, no dejar
apenas percibir los rostros de los personajes. Una de las imágenes más
simbólicas al respecto transcurre en un cementerio; después de un
retroceso de la cámara se nos muestra el campo de lápidas a través de
las rejas, evocando la idea de la muerte como algo de lo que no se
puede escapar.
La película transcurre entre las pesadillas del protagonista, sin que
se vea ninguna evolución en la historia, lo cual crea un vacío en el
espectador acostumbrado a una narración dotada de un principio,
desarrollo y final consecuentes entre sí. De todas formas, no se puede
obviar el hecho de que la realidad misma puede llegar a ser ilógica e
inexplicable, por lo tanto la reacción del personaje principal ante
esta incongruencia vital es una de las intenciones de Rain Dogs.
SUMMER PALACE (YIHE YUAN) China
Dir: Ye Lou, Guión: Ye Lou, Feng Mei, Ying Li, Producción: Dream Factory, Laurel Films, Rosem Films, Fantasy Pictures.
Intèrpretes: Hao Lei, Guo Xiaodong, Hu Lingling, Zhang Xianmin.
Secció: OFICIAL
"Cuando hubo guerra di mi sangre y ahora que hay paz no puedo dar un paso"
La última película del día, Summer Palace, nos muestra la trayectoria
de Yu Hong a través de su diario. La historia es la de una chica de
pueblo que consigue entrar en la universidad de Pequín. Lejos de la
supervisión paterna, inmersa en un mundo sin restricciones, da rienda
suelta a su verdadero ser.
El film relata la libertad encarnada en alguien atemporal, con la
peculiaridad de vivir en la china comunista. En palabras de la
protagonista, la única forma que tiene de definir su turbulencia
interna, su falta de paz, lo que hizo que jamás volviera a ser la
misma, es amor. Son tan intensos sus sentimientos y pensamientos que no
soporta la dependencia que ello le crea, tanto como para revelarse
provocando todo lo contrario: 'te quiero y por eso tenemos que dejarlo
aquí'.
Durante el año 1989, los estudiantes empiezan a manifestarse con las
consiguientes cargas militares. Dentro de la película, este contexto se
trata como metáfora de la vida interior de la protagonista más que como
una explicación de su comportamiento. No se habla de política ni de los
motivos que condujeron a los movimientos estudiantiles de esa época,
únicamente de las emociones. De hecho, ni siquiera se hace referencia a
la masacre de Tian'anmen.
Uno de los temas más interesantes que se abordan es el de la unión de
la moralidad con la legalidad. Aun teniendo un sexo impulsivo,
encuentros adulteros e incluso un aborto, Yu entiende que algo no puede
ser malo si se es feliz con ello. Según ella, su ternura, su pasión,
sólo era mostrada durante el acto sexual, de manera muy intensa,
visceral, real, explotando literalmente y revirtiéndose en sus
relaciones.
Experimenta el deseo ardiente de absorber lo que el mundo tiene para
ofrecer, con sus titubeos y sus equivocaciones pero firme en los
momentos difíciles. En suma, ella representa la parte de China que
volaba aún anclada al suelo, el sueño.
La sucesión de fechas y lugares nos van situando dentro de la historia;
es muy interesante observar la expansión a otros países de los
protagonistas, en concreto a Alemania, y el modo en que les afecta el
desarraigo aún sabiendo que su patria es lo más parecido a una cárcel;
sin embargo, hacia la parte final del film, coincidiendo con la madurez
de los personajes, demasiados saltos temporales nos desconectan del
film, provocando la idea de que esta época vital carece de importancia
y llegando a mitificar la juventud.
El film está rodado con Steadicam en la mayoría de su metraje; en lo
que llevamos de festival es el primer film que la utiliza. En las
escenas en las que es virtualmente imposible su uso no se pierde el
estilo, optando por mover la cámara de forma similar. Gracias a la
Steady, nos acercamos íntimamente a la acción, sintiendo la diversión,
la inocencia, la impotencia o la muerte como propias. Su elección y uso
en la película es magistral, retratando la juventud en sí misma con su
alegría, su activismo y su tormenta.
La fotografía es bastante realista, inicialmente oscura para,
progresivamente, ganar en luminosidad a partir de la llegada de la
protagonista a la universidad. Por lo que a montaje se refiere, éste se
caracteriza por tener bastante velocidad y ritmo gracias al uso de
cortes incluso dentro de una misma secuencia, adecuándose perfectamente
a la historia y el momento narrados.
Summer Palace es una película moderna. Su sello oriental se aleja de la
idealización de la puesta en escena, para mostrar llanamente los
sentimientos de los personajes y, en concreto, del gran desconocido
chino, la mujer. Todo un reto para sus creadores que obviamente se han
topado con el veto de su país.
Una muestra del poder del cine para luchar contra la opresión y de la progresión que vive el séptimo arte en un país con tanto potencial como China.
El joven reportero recorre las calles de Barcelona mientras recuerda momentos fugaces de las películas que más le han gustado. Comprende, con una sonrisa, que jamás podrá dejar de amar el cine.