La semana empezó con Los ladrones Viejos, documental mexicano que
nos retrata las vidas de una generación de carteristas, rateros y
ladrones que en los sesenta llegaron a tener cierta repercusión social.
El autor de este trabajo, Everardo González, no pretende reflexionar
sobre nada en concreto ni tiene más propósitos que descubrirnos los
códigos de conducta ética que caracterizaron a estos personajes, las
diversas “categorías” de delincuentes que poblaban las calles de esa
época, las traiciones que vivieron y del precio que finalmente pagaron
por su modo de vida.
Por tanto, Los Ladrones Viejos no destaca por su capacidad de penetrar
en nuestro subconsciente ni por proponernos reflexión alguna, mas
ofrece información sobre un tema que puede interesar a mucha gente
aunque sea por su vertiente más morbosa. Por último, si hemos de
apuntar algún aspecto claramente negativo, le achacamos una excesiva
duración patente en una ligera reiteración de situaciones einformación
redundante.
Acto seguido vimos el discreto documental "Sabes más de lo que no
Sabes", una mirada narcisista y caprichosa sobre el distanciamiento y
la incomunicación que sufre un occidental -la propia directora- al
viajar al país del sol naciente y tener que interactutar con una
sociedad y una cultura toalmente ajena y extraña.
Esta experiencia, narrada en primera persona, se complementa con su
propia experiencia vital previa y posterior al viaje, ya que su marido
es japonés y, tras años de convivencia, ella todavía sigue intentando
establecer los límites de la comunicación entre culturas diferentes, no
ya verbal sino cultural y emocional. Por desgracia, de quien realmente
esta hablando es de ella misma y además su discurso se queda en el mero
enunciado, por lo que nuestro interés baja rápidamente y podriamos
llegar a aburrirnos sino fuera porque algunas de las imágenes tienen
cierta gracia (el resto no pasan del costumbrismo de saldo). Obviable.
Al final de la jornada nos reencontramos con Dalila Ennadre, que esta
en Barcelona para presentarnos su documental "El Batalett, Femmes de la
Médina", trabajo en el que "mete" su cámara en las cocinas y las salas
de estar de una comunidad de mujeres marroquíes que viven en la medina
de Casablanca, parte antigua de esta ciudad y lugar en donde se
concentra la mayor parte de su pobreza.
La palabra la tienen de nuevo las mujeres, amas de cosas a las que
acompañamos mientras cocinan, limpian, tienden la ropa y, en general,
se ocupan de sus hijos y marido. En sus sencillas y humildes
reflexiones, algunas tan irrevocables como expresadas desde la
ignorancia o, mejor dicho, el desconocimiento de otras realidades
-porque la suya se la conocen demasiado bien-, se construye un retrato
humano y muy íntimo del alma de la sociedad marroquí y de sus mujeres.
Tratándose de un documental de Dalila Ennadre es obvio que durante
el metraje van surgiendo reivindicaciones de derechos civiles, defensa
de la mujer, liberación sexual, postcolonialismo, etc..., aunque la
intención última es que sea este segmento de la población tan poco
escuchado el que aporte su visión de la realidad cotidiana de su país
(recordemos que aunque hoy en día en Marruecos si que hay una cierta
presencia de la visión femenina esta proviene de integrantes de clases
medias-altas).
Al acabar la proyección de este espléndido documental, Dalila atendió a
las preguntas del público y entre todo lo dicho destaca su visión del
"audiovisual como un medio de activismo y militancia" y del "formato
documental como la mejor manera de trabajar en ese sentido". Así mismo
dijo "no sentirse especialmente atríada por la pulcredad de la imagen
ya que prefiere mantenerse cercana y directa con las personas
entrevistadas".