Este martes nos promete calidad con su oferta retrospectiva. Martín
Patino y Ennadre, dos autores tan distintos en sus formas como iguales
en su compromiso con sus ideales.
Empezamos el día con El Grito del Sur: Casas Viejas, de Basilio Martín
Patino, poliédrico documental sobre una revuelta campesina reprimida de
forma sangrienta por la Guardia Civil en tiempos de la II República. La
reconstrucción se hace posible a través de varios materiales, antre
ellos la recuperada filmación de un equipo de cineastas
soviéticos (censurada luego por las autoridades comunistas) y las
imágenes de un operador británico (miembro de la escuela documentalista
inglesa), ambas falsas y filmadas por el propio Patino, quien tambien
filma "sus propias" reconstrucciones y entrevista a falsos testigos y
supervivientes reales.
La sensación de verismo es total y salva por completo el preámbulo
inicial de la realización de este film, que no es otro que la ausencia
total de documentos y testimonios gráficos reales de esa bárbara
masacre. Lo más interesante de este trabajo es que no solo consigue
reconstruirnos con pelos y señales los acontecimientos historicos,
teniendo pues un estimable valor didáctico desde el punto de vista
histórico, sino que su elección de alternar su propia "recreación" con
otra ficción igualmente creada por él, pero puesta ante nosotros como
"real", tiene como propósito hacernos reflexionar sobre la propia
veracidad de la realidad que conocemos y el papel del audiovisual en la
construcción de nuestra actual hiperrealidad.
Por tanto no es casual que las dos falsas grabaciones recreen sendos
estilos antagónicos de entender la transmisión de la realidad a través
del formato cinematográfico; la ficción elaborada e hiperbolizada (la
película de montaje al
modo soviético) y el cine documental sin artificios -aunque igualmente
militante- fomentado por Grierson y la escuela documentalista
británica. Esta mezcla de estilo de representación, sumada la asumida
como propia de Patino, propone un nuevo juego dialéctico de
perspectivas y de formas estéticas que hacen que la distancia entre
ficción creativa y objetividad histórica sea casi imperceptible.
En cualquier caso, Patino se toma muy en serio los hechos que narra,
situaciones que además plantean muchos temas afines a su ideología
personal y por tanto recurrentes en el resto de su filmografía; el
hambre, el reparto de la tierra, el anarquismo, la
represión sangrienta, la agitación social, el fracaso de la II
República como objeto de análisis para entender el movimiento y la
etapa franquistas), todo ello orquestrado junto al discurso
metacinematográfico sin que la coherencia o la legibilidad de la obra
sufran resquicio alguno. Pura genialidad.
Después de semejante tratado sobre el propio género documental nos tocó
volver a poner los pies en el suelo, mejor dicho en la dura arena del
desierto, para asistir al visionado de "La Caravana de Mé Aicha", otro
documental perteneciente a la retrospectiva sobre Dalila Ennadre.
En esta obra se nos cuenta la vida de la anciana Aïcha Messaoud o,
mejor dicho, se recorre su memoria a través del viaje que la propia
Ennadre emprende en búsqueda de las raíces nómadas de Messaoud, pues
vivió casi toda su vida en el seno de la familia nómada del jeque Mael.
Kilómetro tras kilometro, siempre el desierto como paisaje, las
situaciones que Ennadre vive y sus reflexiones en off se entremezclan
con los recuerdos que nos relata la propia Aicha; historias de pueblos
nómadas de larga tradición que durante todo el siglo XX se vieron
obligados a sedentarizarse; siglos de sabiduría y riqueza cultural que
ahora sobrevivien luchando contra la decadencia y el olvido.
Aunque raro en su filmografía, este trabajo no ansía reivindicar nada
en especial sino más bien acercarnos a una cultura que, pese a vivir
sus horas más bajas, parece que ha recuperado una cierta estabilidad
-después de la crisis que les supuso la creación y posterior cierre de
las fronteras coloniales- y por tanto ha encontrado su lugar dentro de
estos tiempos modernos tan materialistas y acelerados.
Despues de haber visto dos trabajos tan buenos costaba acabar el martes
viendo otro documental, mas hicimos de tripas corazón sabiendo que lo
que se proyectaba era otro trabajo de Patino y eso nos daba esperanzas
de que finalmente valiese el esfuerzo.
Efectivamente, en Caudillo nos encontramos con otro buen trabajo de
Patino, esta vez un documental editado íntegramente con imágenes de
archivo que recoge y recorre la figura del dictador Francisco Franco
desde sus inicios como reputado soldado a su instauración como Caudillo
de España, pasando por el impacto que su heroicidad demostrada en
África causaba en la cultura popular previa y coetánea a la II
República.
Pese a su título y el personaje que articula la narración, Caudillo
refleja más una época que un personaje, apoyándose en unas maravillosas
imágenes de archivo de las cuales muchas eran inéditas hasta la fecha
en nuestro país. Se utilizan imágenes de los dos bandos de la contienda
sin apenas hacer juicios de valor y, aunque a veces se les escape
alguna que otra puya, Patino consigue ser (y parecer) frío, distanciado
y objetivo, dejando que lo mostrado hable por si mismo y conforme en el
espectador su propia opinión.
Además del titánico esfuerzo documentalista y las ansias completistas,
este documental nos regala un montaje vibrante, lleno de energía y de
épica, con secuencias emocionantes y emocionadas como los bombardeos de
Madrid acompañados por los poemas de Neruda "Madrid 1936", el escrito
de despedida de Don Miguel de Unamuno, el Himne dels Segadors utilizado
como marcha fúnebre que acompaña a las imágenes de los catalanes
derrotados que han de exiliarse o las imágenes del entierro del
camarada Durruti.
Por otra parte, es una de las pocas producciones no pro-franquistas que
tratan con respeto a la figura del dictador, mostrando toda su épica y
heroicismo retóricos que le acompañaron allá donde fuere, sin pretender
negarle nunca su condición de ser uno de los grandes protagonistas de
la historia del pueblo español. Otra cosa es que la propia parafernalia
característica del Movimiento juegue hoy en día en contra de la imagen
del Caudillo, pues no hay nada tan demoledor como la objetividad que
presenta este documento histórico al mostrarnos todo el tinglado de
"reminiscencias épico-imperiales,
de cruzadas y de arcángeles con espadas que durante tanto tiempo fue la
iconografía heroico-triunfalista y de cartón-piedra del franquismo"
(Fernando Trueba. GUÍA DEL OCIO, 1977).
Si algo queda claro al finalizar la proyección es que Franco nunca tuvo tanta razón como cuando dijo que a el solo lo juzgaba
Dios y la Historia pues, si bien el primero siempre ha esquivado dar su
opinión, ahora tenemos esta sensacional película creada con cientos de
fragmentos de heterogénea Historia para que podamos juzgarlo nosotros
mismos. Las imágenes hablan por sí solas...