La valoración de la última edición de l'Alternativa no puede ser más positiva. La oferta que se ha podido contemplar este año ha sido soberbia, de un nivel artístico tan alto como la acertada organización y disposición de la misma en secciones y espacios afines en lo temático. El trato a la prensa ha sido exquisito, lleno de atención y rapidez, si bien quien más ha salido ganando ha sido el público asistente. Imprescindibles las retrospectivas, en las que se podía revisitar a artistas como Theo Angelopoulos o Marguerite Duras (a la que, al igual que en sus historias, siempre se acaba volviendo) o se descubría desde la más absoluta oscuridad a cineastas tan reivindicables y necesarios como el guerrillero Eyal Sivan, suerte de Ken Loach a la israelí pero (si cabe) más punzante y (sobretodo) menos autocomplaciente. Tampoco faltó a la cita el mejor cine sudamericano, de la mano del genio cubano Humberto Solás, de quien no solo se trajo su última obra sino que se proyectó una pequeña pero intensa retrospectiva de su filmografía, con la aclamada 'Lucía' como cabeza de cartel de dicha muestra.
Igual suerte tuvieron los amantes de los cortometrajes, quienes encontraron en la muestra Oberhausen lo que no se suele ver en otros festivales, algo tan sencillo pero últimamente tan esquivo como son los cortos de autor, llenos de calidad y ante todo intención artística.
La sección oficial a concurso gozó de buena salud y títulos, aunque como es costumbre en cualquier festival la calidad de estos varió entre lo discreto y lo interesante, habiendo pocos casos de obras rematadamente malas o increíblemente buenas. Aun así la calidad media fue bastante alta, siempre apostando por la vanguardia y lo trasgresor (pretendido o no).
Por último, la organización todavía no ha facilitado datos sobre la afluencia de público o la recaudación global, pero lo que si pude constatar en las proyecciones es que había público a todas horas, incluso en aquellas sesiones y horarios más adversos (ya fuera por lo temprano de la proyección o por el carácter minoritario de la obra). Sobre las sedes, cada año en aumento, solo decir que fueron suficientes para albergar todo lo que se ofrecía y que la organización cuidó los horarios al máximo, consiguiendo que el festival fluyera según lo previsto y a todos nos diera tiempo de cumplir con nuestro "planning".
Desde esta humilde columna felicito a los organizadores del festival por el excelente nivel de su propuesta y les animo a que el año que viene sigan apostando por ofrecer todavía más contenidos. A título personal les agradezco de manera especial el que me hayan hecho descubrir a Eyal Sivan, a quien dedico un extenso artículo dentro de este propio maxi-reportaje que AVED dedica al festival, pues me ha parecido un auteur con todas las de la ley, atrevido, punzante y reflexivo. En una palabra, imprescindible, tanto como esta edición de l'Alternativa, Festival de Cinema Independent de Barcelona.