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Crónica de un día aciago

Javier Rueda

Crónica de un día aciago

Aun cuando es notable que la sección oficial del festival a empezado a remontar el mediocre comienzo de este año, principalmente gracias a los dos pases de Haute Tension de principios de semana y al excepcional evento que fue el "Día de Corea" de ayer martes (de lejos la mejor jornada de lo que llevamos de SitgesŽ03), hoy hemos vuelto a quedarnos con la miel en los labios, pues aunque se ha seguido la tónica ascendente iniciada esta semana en cuanto a la calidad de lo mostrado no es menos cierto que obras como Dragonhead o Qui a tue Bambi no han respondido a las expectativas.

De la primera, esperada adaptación a la pantalla grande de un famoso cómic, poco se puede salvar a parte de sus fantásticos efectos infográficos, capaces de recrear una humanidad completamente devastada pero insuficientes para esconder el pésimo trabajo del director, cuyo pulso parece ahogarse en un guión que, dicho sea de paso, contiene situaciones y diálogos hilarantes y a todas luces anticlimáticos.

De la segunda todos esperábamos algo bueno principalmente porque el encargado de hacerla era uno de los responsables de Harry, un amigo que os quiere. Al final, y a excepción de la soberbia actuación de Sophie Quinton, todo se queda en una insulsa e innecesaria nueva vuelta sobre una historia basada en la estructura (y coartada) narrativa de Mulholland Drive.

Afortunadamente no todo han sido decepciones, pues hemos podido ver la muy reivindicable Visitors y la absolutamente recomendable Gozu , nueva muestra del estilo más cómico del siempre interesante Miike que no en vano ha sido rebautizada en el festival como Takashi MiikeŽs Yakuza Horror Theatre. Una nueva perla que sumar a su extensa filmografía y que tiene el honor de mostrar algunos de los efectos "a la vieja usanza" más impactantes que se han visto en estos 6 días.

Por cierto, Miike ha comparecido ante los medios y entre otras cosas ha dicho que le gusta rodar sin un guión definido para así improvisar sobre la marcha; ¿será por eso que consigue rodar tantos títulos al año?
En fin, sabiendo que Gozu está hecha en tres semanas uno empieza a pensar que quizás esté en lo cierto....

Larga vida al maestro!!!

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