Henry Thomas, Patrick Fugit, Nicki Aycox
En Dead Birds, la segunda obra del desconocido director Alex Turner, se
nos presenta un slasher bastante típico en el fondo. Uno a uno, un
grupo de personas irá cayendo bajo las garras del monstruo de turno. En
este caso, pero, la novedad reside en la forma, ya que toda la acción
pasa durante la Guerra Civil americana, en medio del territorio
confederado.
Un grupo de soldados desertores del Ejército Sudista, atracan un banco
donde se acaba de depositar los sueldos de uno de los cuerpos del
Ejército. En su huida, deciden esconderse en una antigua mansión
abandonada, que había pertenecido a un camarada del cabecilla de la
banda, interpretado por Henry Thomas (El niño de ET). Una vez lleguen
allí, descubrirán que la citada mansión tuvo un pasado reciente nada
placentero, y los resultados de miles de ritos vudú están aún allí.
En cuanto a la película en sí, sigue el esquema del slasher más
tradicional. Como se ha comentado, su mayor novedad reside en situar la
acción en un tiempo y lugar más propicio para el western que no para
las películas de terror. Sin embargo, esta originalidad en cuanto a
escenario no puede ocultar una cierta debilidad de guión, que resulta
harto predecible en la mayor parte del metraje. Esa previsibilidad, y
un ritmo quizá demasiado pausado, son los mayores lastres de esta, por
otra parte, estimulante propuesta.
Lo mejor : El diseño de la criatura
Lo peor: Nos la sabemos de arriba abajo.