Kiefer Sutherland, Paula Patton, Cameron Boyce
Cinco años después de su sorprendente remake de "Las Colinas Tienen
Ojos", Alexandre Aja regresa con "Mirrors", revisión también de una
cinta de terror (en este caso oriental, "El Otro Lado del Espejo"), en
la que Kiefer Sutherland interpreta a un atormentado agente de
seguridad, en lucha consigo mismo y con la diabólica presencia que se
esconde tras los espejos del destartalado centro comercial que
custodia...
Leía poco antes de ver la película que Alexandre
Aja quería cambiar de registro y abandonar el terror físico y terrenal
tan palpable en sus dos anteriores films, por otro mucho más implícito
que hiciera enfrentar al espectador a sus propios miedos. Por
consiguiente, cuando se le puso a tiro la oportunidad de revisionar
"Into the Mirrors", que además trataba sobre un tema que confiesa
inquietarle ("todos tenemos una relación muy personal con los espejos",
afirma), no lo dudó demasiado y enseguida se puso a reescribir junto a
su fiel compañero Grégory Levasseur, una versión personal del guión,
alejándose del original (del que afirman haber captado sólo la idea
principal, algo que desconozco debido a que no he visto -ni pienso
hacerlo- la original) occidentalizándolo y acercándolo a sus
inquietudes y a su estilo, siempre impactante y demoledor.
El resultado final puede tildarse a su vez de fracaso y obra maestra, todo depende del prisma con el que quiera analizarse.
Una de las principales virtudes de "Reflejos" radica precisamente en
ese acercamiento de un relato tan marcadamente asiático al cine de
terror más americano, tanto a nivel técnico-artístico (casi podría
decirse que la propia elección del protagonista, un Kiefer Sutherland
convertido en el héroe y patriota americano del momento gracias a la
serie "24", tiene obvias intenciones) como argumental. La historia de
espíritus y fantasmas tras los espejos se sitúa aquí en un edificio más
que cercano a la casa de Amityville o el Hotel Overlook. Mejor
reflejada (!) queda la fusión entre terror oriental y el "American
Gothic" en su tramo final, del que sólo diremos que el espectador, casi
sin percatarse, es traslado en pocas escenas del puro estilo "Ringu" (o
sucedáneo) al survival más absoluto...
Cambiando machetes por
visiones y engañosos reflejos, Aja consigue por tanto el objetivo de
alejarse de su estilo,pero sin abandonar por completo su credo, esto
es, una devoción casi enfermiza por el cine de género estadounidense
clásico.
Y sin olvidarse del gore, claro está.
Y es que,
aunque notablemente reducida en relación a sus anteriores películas, la
ultraviolencia explícita sigue presente en "Mirrors". Así, la elegancia
visual de films como "The Ring: La Señal" o "El Grito" (ambos, remakes
de films orientales) de la que Aja parece hacer uso y abuso, se
enfrenta a escenas como la que se esconde en el prólogo, en que un
hombre agarra un pedazo de cristal y, en plano fijo, se abre la
garganta de lado a lado, chorreando sangre a borbotones (y cito el
ejemplo visto en el trailer por no desvelar alguna de las demás
escenas, de una truculencia realmente impactante).
Así
las cosas, ¿por qué "Reflejos" no se encuentra en el ranking de mejores
películas de terror de los aficionados (donde sin duda deberían
encontrarse tanto "Alta Tensión" como la ya citada "Las Colinas Tienen
Ojos")?
Son varios los enfoques que pueden responder a esta
pregunta, que a su vez sirven para colocarla en el grupo de las
decepciones del año.
El principal problema, sin duda, es que su
estreno se produce casi siete años después del "The Ring" de Verbinski
(y diez del "Ringu" de Nakata), en los que el espectador ha sufrido la
aparición de decenas de películas similares (o directamente, iguales).
De haber visto la luz antes, no cabe duda de que estaríamos hablando de
una de las mejores cintas de terror de la década, y desde luego el
mejor remake de los muchos que llevamos vistos.
A día de hoy, sin
embargo, lo que queda es una película que ni innova ni sorprende en
absoluto, limitándose a seguir uno a uno los ya más que manidos pasos
del género (y eso incluye pasajes de dudosa credibilidad y personajes
estereotipados hasta la náusea).
No cabe duda de que Aja y
Levasseur son unos guionistas inteligentes, y prueba de ello es que la
película no deja de interesar pese a todo, haciendo que el público se
sienta (medio)atraído por su argumento y desee conocer su conclusión.
Además, cuenta con momentos de alta tensión muy logrados, que demuestran el saber hacer de Aja tras las cámaras.
Por ello, sorprende que este tándem llamado a ser el futuro salvador
del cine de terror haya bajado tanto el listón, optando por un
acomodamiento total que llega al decepcionante punto de buscar el susto
mediante repentinos aumentos de decibelios y fugaces sombras cruzando
la pantalla. Así, la película no asusta. Y aunque bien sabido es que
Aja nunca ha optado por el terror, centrándose en la tensión elevada
hasta el paroxismo, a "Reflejos", por el género al que pertenece y su
potencial latente, se le debía exigir justamente eso, miedo hasta decir
basta.
La misma sensación da justamente Sutherland, impecable
cuando se trata de enfrentarse a situaciones de estrés y angustia
(dramáticas en algunos casos), pero más bien limitado cuando debe
transmitir el supuesto pavor que siente su personaje cuando se mira al
espejo.
Así pues, si uno no ha visto nada de terror oriental,
o no sabe ni quién es Alexandre Aja (básicamente, si ha vivido en un
búnker los últimos años), seguramente verá en "Reflejos" una obra
maestra del cine de terror. Si en cambio se espera lo que, por otra
parte, cabía esperar de ella, resultará más bien decepcionante,
limitándose a remake más, estrenada cinco años más tarde de lo que
debería, pero eso sí, mucho mejor que los vistos últimamente.
Por Carlos Giacomelli
No es ninguna novedad que los libros del festival mantegan un nivel de calidad alto. Este año los temas han sido la ciencia ficción y el mítico King Kong.
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La inauguración y el primer fin de semana del festival nos han dejado películas para todos los gustos.