Splice
Vincenzo Natali 2010 Canada, Francia, EEUU
Espléndida aunque poco pulida película de ciencia ficción fantástica, dirigida por el creador de Cube.
El director que ya nos sorprendiera con Cube vuelve a deleitarnos que Splice, un espléndido film de ciencia ficción fantástica que, jugando con el mito de Franskentein como base, nos propone reflexionar sobre temas como la ética científica, las relaciones de pareja, el capitalismo en la ciencia moderna e incluso la moral sexual de nuestros días, todo ello aderezado con un ligero barniz de suspense muy bien utilizado gracias a pervertir varios clichés del género de terror.
En su apartado técnico, destaca la genial utilización que hace el director en su puesta en escena de tan pocas y reducidas localizaciones, apostando por una sobriedad genérica que avala y ensalza las citadas pretensiones reflexivas del film. Sobresalientes son además los maquillajes, prótesis y animatrónicos creados por dos maestros como Greg Nicotero y Howard Berger, que sumados al buen trabajo en animación 3D nos permiten ver la evolución de una criatura que, en sus diferentes estadios, conseguirá transmitirnos sentimientos diametralmente opuestos (respeto, asco, cariño, deseo, ¿miedo?)
En cuanto a sus intérpretes, Adrien Brody cumple, si bien quien destaca es Sarah Polley, actriz que parece estar en su mejor momento a tenor de sus últimos trabajos que ha realizado para cine.
En el apartado de los reproches, si algo se le puede achacar al film es que en su parte final decanta la historia hacia el terror, volviéndose previsible y falta de interés, sobre todo en comparación con lo que podía haber dado de sí todo el contenido afectivo y sexual que se habia desarrollado hasta ese punto a lo largo del metraje. Así pues, cabía la posibilidad de expandir aun más la amoralidad del triángulo afectivo y la perversidad de la criatura diseñada. También echamos en falta un mayor calado en las reflexiones propuestas, que a veces se quedan casi en el mero enunciado.
En cualquier caso, es una muy buena película de ciencia ficción fantástica con suficientes elementos de interés como para hacerse un hueco en la memoria del espectador, gracias a un estilo de regusto clásico muy de agradecer en estos tiempos en los que este género ha sido sistemáticamente maltratado a base de productos de innecesaria opulencia visual.

