Madrid
Basilio Martín Patino 1987 España
Vanguardista película del intrépido realizador salmantino en la que un realizador alemán viaja a Madrid para realizar un documental sobre el 50 aniversario de la Guerra Civil.
La ficción y el documental se dan la mano para interrogarse sobre como
el montaje cinematográfico es capaz de analizar y (sobre todo)
construir el pasado y el presente.
La trama gira en torno a un cineasta alemán que, con motivo del 50
aniversario de la Guerra Civil, llega a Madrid para elaborar un
documental sobre la contienda. Su contacto con el material de archivo y
con la realidad actual de esta gran urbe crearán tal desconcierto en el
realizador que, replanteándose su propuesta inicial de puesta en
escena, llegará a estas dos conclusiones: en primer lugar, solo
entenderá el pasado si consigue entender el presente y, para ello,
deberá impregnarse de todos los aspectos socioculturales de la realidad
que lo rodea; en segundo lugar, debe descartar la obviedad, todo
aquello que se desprenda a simple vista de lo mostrado, así como
reprimir las formulaciones explícitas de sus propias dudas y nuevas
certezas.
Hans -así se llama el protagonista- es en realidad el alter ego
de Patino y sus reflexiones son las propias del salmantino, autor
siempre a la vanguardia del cine español que con este film empezó a
formalizar de manera expresa algo que ya era notable en su filmografía
anterior y que sería razón de ser de muchos de sus films posteriores;
su rechazo de la obviedad, del cliché y del dogmatismo que lastran no
solo a muchos documentales sino al cine de ficción que trate temas
históricos o biográficos. "No sonrías en la foto", dice Hans.
En la película se hace una radiografía de Madrid en cuerpo y alma. Lo
que late en lo profundo de su paisaje urbano y el devenir de sus
gentes. Una ciudad definida como incoherente e inacabada, una suma de
construcciones y gentes que conforman un modo de manifestarse. Lo
"popular" está en sus fiestas, su arte, sus cultos y sus
reivindicaciones. Mas Madrid no deja de ser el reflejo de cualquier
comunidad y, consciente de ello, Patino reflexiona en términos
universales -el tiempo, la muerte, el amor, el cine- y deja el
localismo solo para la trama y los referentes culturales que sirven de
ejemplo a su exposición.
Patino mira a través de Hans y este, a su vez, mira a través de su
cámara y de las imágenes con las que cuenta -suyas o de archivo-,
creándose un juego de espejos que permite sortear las barreras de la
narración clásica y abordar la puesta en escena desde la libertad
creativa, apoyándose en los diálogos tanto como en la música, los
pensamientos en off y la sobreimpresión de textos. Toda esta riqueza,
articulada gracias a un soberbio trabajo de montaje, da lugar a una
película rota e inconexa -desde un punto de vista clásico-, que obliga
al espectador a hacer el esfuerzo de reconstruirla, a entender las
interconexiones apenas apuntadas en un relato que no tiene nada de
lineal y que incluso se permite transgredir las reglas de una historia
de amor que, a priori, parecía el único punto de apoyo.
Una de las películas de vanguardia más interesantes del cine español
que nos alerta que "las imágenes no son ni verdad ni mentira, son un
elemento de fascinación".

