The President's Last Bang
Sang-soo Im 2005 Corea del Sur
Imponente título para esta recreación de un hecho crucial en la reciente historia de Corea del Sur, el asesinato del dictador Park por parte de su mano derecha el Director Kim.
Imponente título para esta recreación de un hecho crucial en la
reciente historia de Corea del Sur, el asesinato del dictador Park por
parte de su mano derecha el Director Kim, jefe supremo de la agencia de
Inteligencia y Seguridad de ese país. Así pues, en el transcurso del
film se exponen al espectador los días previos y posteriores a ese 26
de octubre de 1979, centrándose especialmente en los personajes del
Director Kim y sus hombres de confianza, a quienes sigue los pasos en
sus preparativos y conflictos internos así como en su participación en
el suceso.
Lo primero que salta a la vista de esta producción es su impecable
apartado técnico, con una fotografía muy cuidada, evocando la seriedad
del tema tratado, además de efectos especiales "a la antigua" soberbios
y una planificación clásica deudora por momentos del mejor Coppola.
Por desgracia, ese alto nivel conseguido en aspectos de puesta en
escena queda lastrado por una dirección que no acaba de lograr darle un
ritmo adecuado a la historia, con una narración dispersa e insuficiente
que por momentos sume al espectador en el tedio más absoluto por
pretender evocar trascendencia a través de sucesos alargados
innecesariamente.
Todo ello para llegar a un clímax, el del asalto al
lugar donde se encontraba el dictador aquella noche, que desorienta por
su poco brioso montaje en triple paralelo y que por tanto acaba
sabiendo a poco, tanto como el errático desenlace posterior que se nos
muestra para los personajes, si bien al menos se percibe en todo
momento la fuerza de la importancia real que tuvo lo que acontece.
Otro de los detalles que no consiguen convencer en este film es el
propio guión, pues teniendo en cuenta que se trata de la recreación de
unos hechos que pasaron años atrás, uno se pregunta por que en este
retrato de las personas que participaron en ellos no se profundiza más
en sus motivaciones, por lo que el espectador que no haga un esfuerzo
previo de documentación acabará el visionado de la película sabiendo
prácticamente lo mismo que ya pudo leer anteriormente en la sinopsis.
Por último, las actuaciones y la música están muy supeditadas a la
trama y a lo errático de su desarrollo, por lo que no destacan aún
estando a un muy buen nivel.
En definitiva, esta película imperfecta en su narración pero de altos
vuelos técnicos y violencia bien usada, censurada en su país
seguramente por recordar heridas aún sin cicatrizar, constituye para el
público la oportunidad de acercarse a la convulsa historia moderna de
Corea del Sur desde un prisma comprometido y respetuoso con el pasado.

