Miel Para Oshún
Humberto Solás 2001 Cuba | España
Esta cinta, producida en el año 2001, supone en ese momento un paso histórico para Cuba, ya que es la primera vez que se rueda una película enteramente digital dentro de ese país.
Miel para Oshún, del director Cubano Humberto Solás, ha sido proyectada
en la Casa América de la ciudad condal dentro del festival Festival
Independiente de Barcelona, ya que en la pasada edición le dedicó al
reputado director una amplia retrospectiva. La afluencia de público fue
importante, como era lógico de esperar debido a lo difícil que resulta
ver cine procedente de la isla de Cuba, sobretodo en nuestro país.
Naturalmente, la presencia de su director hizo crecer la expectativa
hasta niveles palpables.
Esta cinta, producida en el año 2001, supone en ese momento un paso
histórico para Cuba, ya que es la primera vez que se rueda una película
enteramente digital dentro de ese país. Los consolidados actores Jorge
Perrugoria e Isabel Santos encabezan un reparto que, en su mayoría, es
'gente del pueblo', pues tal y como su director quiere reflejar, la
película es la primera de la "trilogía del pueblo", seguida de "Barrio
Cuba" (2005).
"Miel para Oshún" narra la historia de Roberto (Jorge Perrugoria) en el
momento en que decide volver a Cuba en busca de su madre, todo ello 32
años después de que su padre le llevara ilegalmente a los Estados
Unidos de América. A su llegada a la Habana, se reencontrará primero
con su prima Pilar (Isabel Santos), con la que surgirá progresivamente
un cierto enamoramiento, quizás como elemento para mostrar en esa
relación el trasfondo nostálgico de lo perdido y las ansias de
recuperarlo, de materializarlo. Los dos se embarcan junto con el
taxista-guía Antonio, magníficamente interpretado por Mario Limonta, en
una aventura dramática y cómica al mismo tiempo, una verdadera road
movie que nos muestra la realidad cubana de dentro a afuera, la genuina
piel de un país marcado por una maltrecha economía y una historia
reciente llena de dolor.
El propósito personal de Roberto para encontrar a su madre no es más
que una excusa, pues Solás lo utiliza a modo de pretexto para mostrar
el drama colectivo de toda una sociedad que ha sufrido en sus propias
carnes el periplo del exilio. Así pues, el viaje se convierte en un
decisivo encuentro con su país y su verdadera identidad, un viaje con
el propósito de mostrar la realidad de un período turbulento de la
historia de Cuba.
A lo largo del film podemos observar toda una serie de personajes y
situaciones anecdóticas, cómicas donde subyace un verdadero drama
nacional. Pilar es una restauradora del patrimonio nacional que realiza
tareas menores para poder salir adelante. La muchacha que comparte piso
con ella ejemplifica la problemática del turismo sexual en la isla. El
frigorífico vacío la cruda realidad de la situación de ambas. En
definitiva, la desesperación de vidas agobiadas por el umbral de la
pobreza y la búsqueda de mejores (o peores) vías que las hagan salir de
esa situación.
La escasez de medios con que cuenta esta humilde producción, de hecho
"fue un milagro donde ni siquiera agotamos el presupuesto" cuenta Solás
con complicidad, no supone un obstáculo para ofrecer al espectador una
puesta en escena que, aunque sobria, no escatima en capacidad artística
para hacernos llegar el precepto más legitimo de toda la película, que
es transmitir al pueblo cubano la idea de la reconciliación pacífica.
Los personajes trazados con la precisión del magisterio que ha revelado
Solás desde su ya emblemática "Lucía", proponen una cubanidad a prueba
del más exigente especialista o del más campechano nativo. Cabe
destacar el personaje de Antonio, el catrín cubano que, con toda la
picaresca nacional sintetizada en su persona, nos pone en contacto con
la personalidad del común de los cubanos sin que el estereotipo mas
rampante lo deslegitime. Así pues, con la sabiduría con que son usados
los elementos de la comedia, el director nos hace recordar aquella
vieja máxima aristotélica de que la risa es una vía para llegar a la
verdad. Humberto Solás, al igual que el genio de Chaplin, demuestra que
la comedia es una forma ácida y efectiva de presentarnos la realidad en
que vivimos, de hacernos reír primero para después de razonarlo acabar
conmovidos ante la realidad de lo mostrado.
"Miel para Oshún" es un viaje para los que son cubanos y los que no lo
son, una mano tendida para la introspección y la reflexión de la
realidad en que vivimos.

