Tropic Thunder
Ben Stiller 2008 EEUU
En la selva del sureste de Asia se rueda una superproducción sobre la guerra de Vietnam con las estrellas más populares del momento.
Pero, a medida que transcurre el rodaje, todo lo que podría ir mal, va
mal. La situación va de mal en peor, sobre todo para el director de la
cinta, Damien Cockburn. Tanto es así, que su reparto de estrellas acaba
abandonado en mitad de la jungla. Ellos creen que Damien los seguirá
filmando con cámaras ocultas, pero lo cierto es que en la selva se
desarrolla una auténtica guerra. Así pues, los protagonistas deberán
hacer todo aquello que harían sus personajes, y sobre todo, comportarse
como auténticos soldados si quieren salir con vida de ese infierno.
Señoras y señores, levántense de su silla (o sillón, o butaca, o lo que
sea) y pónganse a aplaudir: nos encontramos ante la mejor comedia del
año.
"Tropic Thunder: ¡Una Guerra muy Perra!" (sic) supone la
reunión de varios y variopintos actores, algunos dedicados al género,
otros más bien alejados del mismo, que parecen haber sido tocados por
la Gracia de Dios (nunca mejor dicho). Supone además el retorno de Ben
Stiller (genio entre los genios) tras las cámaras, después de la
incomprendida pero mítica "Un Loco a Domicilio" y de la fantástica
"Zoolander". Y qué demonios, supone ver a Robert Downey Jr. como una
suerte de Michael Jackson invertido, ¿qué más se puede pedir?
Ah,
¿qué hay quien pide más? Pues ahí está un guión absolutamente delirante
que durante poco más de cien minutos provoca más de una y de dos
carcajadas al tiempo que arremete (de manera algo light, eso sí) contra
prácticamente todo el que se le ponga por delante.
Parodiando las
más míticas películas bélicas de los últimos y no tan últimos años,
"Tropic Thunder" no tarda en hacer hincapié en la situación
cinematográfica actual, burlándose de las extravagancias de las
estrellas, de los retornos desfasados, de los dictadores de las
compañías productoras (¿o es que la introducción de varios
fake-trailers no es un velado homenaje a la incomprendida y rápidamente
castrada "Grindhouse"?), de la cantidad de guiones sonrojantes paridos
con el único objetivo de engañar al espectador y robarle vilmente su
dinero... y de Eddie Murphy.
Pero al margen de todo ello,
lo más importante es que se trata de una película realmente divertida
de principio a fin, con un argumento delirante que se convierte en
invitado de lujo del constante enfrentamiento interpretativo de los
actores, verdadero protagoinsta del film.
Y es que resulta difícil
decantarse por uno de ellos. Tanto Jack Black, como Ben Stiller, Steve
Coogan, o el propio Matthew McConaughey están soberbios en sus roles,
pero los que realmente se llevan la palma son por una parte el ya
citado Robert Downey Jr. en la piel de un actor que, cual Peter
Sellers, ha perdido su personalidad debido a la excesiva incursión en
sus personajes, y actualmente se ha oscurecido la piel para hacer de
soldado afroamericano (su actuación es digna de una nominación a los
Oscar); por la otra, sin ninguna duda, Tom Cruise, en el que con toda
probabilidad sea el mejor papel de su carrera hasta la fecha, y por
tanto mejor será no desvelar nada del mismo, que incluye maquillaje a
go-go. Si algo se puede decir es que limpia, y de qué manera, la imagen
que actualmente se tiene de él.
Por hacer mención a otros
aspectos, cabe destacar la soberbia puesta en escena con la que Stiller
y su equipo construyen un film elegante y visual (y auditivamente)
sobrecogedor. De este modo, la selva en la que se sitúa la acción no
tarda en convertirse en un protagonista más, un amigo fiel y a la vez
el peor de los enemigos, como demuestra la explosiva reacción del
supuesto director del film dentro del film (Coogan) nada más poner un
pie en ella.
El salto cualitativo hacia adelante de las dotes del
actor de "Los Padres de Ella" queda por tanto sobradamente demostrado
otorgando dicha vitalidad a la flora del lugar, mediante una dirección
elegante, sobría y opulenta.
Pero todo ello son minucias empleadas para justificar una comedia fallida, y en este caso no son en absoluto necesarias.
"Tropic Thunder" es una película desternillante de principio a fin, que
no baja su ritmo humorístico en ningún momento intercalando chistes de
brocha gruesa gamberrescos con otros de cínico humor negro, dolorosa
autocrítica... o de niños cabrones haciendo putadas a los mayores
(cuando la vean, lo entenderán).
Como si de una versión
altamente mejorada de "Zoolander" se tratara, se convierte con toda
probabilidad en la comedia del año, un clásico instantáneo de
innumerables escenas míticas que tardarán en ser olvidadas. Y lo más
importante, se trata de una comedia de aquellas que se pueden ver una y
otra vez sin que suponga problema alguno, probablemente debido a la
sensación de que los actores debieron disfrutar de lo lindo con ella.
¡Larga vida a Ben Stiller y su pandilla!
Carlos Giacomelli

