La Familia Savages
Tamara Jenkins 2007 EEUU
Con dos nominaciones a los Oscar a sus espaldas, correspondientes a las categorías de mejor actriz y mejor guión original, llega por fin a nuestras pantallas "La Familia Savages".
Esta película es una muestra más de cine
teóricamente indie (pero cuya producción corre a cargo de la
todopoderosa Fox), escrita y dirigida por Tamara Jenkins, y
protagonizada por Laura Linney y Philip Seymour Hoffman. Sin embargo,
poco o nada tienen en común el resto de producciones independientes con
esta.
¿Qué harías tú si de repente te vieras obligado a abandonar tu
rutinaria vida para hacerte cargo de tu padre, que tras tantos años de
distanciamiento y unos recuerdos infantiles nada gratos se ha
convertido casi en un completo extraño para ti? Esta es la pregunta con
que "La Familia Savages" apuñala a sus espectadores. Y ante esta
situación se encuentran súbitamente Wendy y Jon, dos hermanos también
separados por el tiempo y la distancia, aunque con una vida igual de
desilusionante.
La única opción que encuentran viable los protagonistas es la de
recluir a su anciano padre en un asilo cercano a la casa de Jon, aunque
eso signifique que tengan que convivir juntos durante el tiempo que sea
necesario.
Y así, con un devenir totalmente natural de las cosas, arranca esta
película cotidiana, simple y sumamente palpable, que no es más que un
acercamiento a las vidas y sensaciones de dos personas corrientes, y al
mundo que les rodea.
Porque desde luego, si hay algo que distingue a "La Familia Savages" de
las recientes "Juno" o "Lars y una Chica de Verdad", es precisamente su
cercanía, su realismo, y por tanto la ausencia de oníricas artimañas
que busquen el beneplácito de todos. El guión de Jenkins no busca ni la
risa ni la lágrima fácil. No disfraza a sus protagonistas de ángeles o
mártires. En vez de ello, se dedica a componer una historia y unos
personajes que realmente parece que sean como la vida misma.
Y curiosamente, es justamente así como logra transformarse en una de
las películas más cargadas de emociones y sensaciones que un servidor
ha visto en los últimos tiempos.
Entrelazando situaciones entrañables con dramáticas y otras de cínico
humor, la película va despojando a sus personajes poco a poco,
mostrando sus personalidades, inseguridades, y fortalezas. Y son tan
creíbles, que al mismo ritmo el espectador se va encariñando con ellos,
convirtiéndose inconscientemente en un protagonista más de la historia.
Por descontado, la aportación de los actores es fundamental para que el
film llegue a transmitir correctamente sus emociones. Como no podía ser
menos, tanto Laura Linney y Philip Seymour Hoffman como el resto de
secundarios (espectacular la labor de Philip Bosco en su papel de
padre) parecen en estado de gracia. Así, diálogos y silencios, e
incluso simples miradas se interpretan con mucha fuerza y casi
espontaneidad, lográndose momentos sobrecogedores y literalmente
inolvidables, como la discusión que los dos hermanos mantienen a las
afueras de una residencia, o las charlas entre Wendy y Jimmy (Gbenga
Akinnagbe), encargado de cuidar al señor Savage
Así pues, "La Familia Savages" es un discurso sobre la cotidianidad,
las relaciones personales, los sueños rotos, y la esperanza. Una
historia sobre las personas y su día a día. Sobre los tropiezos que
pueden dar y su facultad para sobreponerse, alzarse y retomar el camino
con dignidad. Temas de los que se ha hablado con anterioridad, pero que
muy pocas veces han recibido el trato sencillo y cercano, pero también
absolutamente brillante, que se les da aquí.
Insisto, no es una película para reír a carcajadas. Tampoco para sacar
el pañuelo. Pero conforme transcurren los minutos, uno se da cuenta de
lo mucho que le está llegando, y es perfectamente consciente de que
saldrá de la sala con la mente aún perdida en tan sencilla pero
sorprendente historia. Y eso es algo que ni la todopoderosa "Juno" fue
capaz de conseguir...
Carlos Giacomelli
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