Spider-Man: Lejos de casa

Jon Watts 2019 EEUU

Las vacaciones del trepamuros

Vuelve Peter Parker. A estas altura, tras dos reinicios y una custodia compartida entre Marvel y Sony, el trepamuros empieza a correr el riesgo de despertar pereza ante la idea de seguirle la pista a lo largo de obras que ni siquiera llevan su nombre. Sin olvidar a quienes todavía tienen muy presentes tanto la trilogía de Sam Raimi como las dos entregas de Marc Webb. El mundo de las sagas cinematográficas ha cambiado considerablemente y la cosa ya no es tan sencilla como hacer una maratón de una trilogía. Sin embargo, "Spider-Man: Lejos de casa" contiene lo necesario para poder ser disfrutada del mismo modo que cuando abres un cómic para entretenerte durante un rato.

Y es que, desde el primer minuto, esa es la constante sensación con "Lejos de casa". Hemos llegado a un punto en que son innecesarias las presentaciones tanto de personajes principales como de contexto. Ya conocemos a este Peter y lo que ha vivido por su cuenta, junto a Tony Stark y el resto de los Vengadores. También sabemos de dónde venimos, pues "Vengadores: Endgame" está muy reciente y los acontecimientos que narra ya forman parte de la cultura popular del género superheróico. Únicamente es necesario presentar al antagonista de turno y un par de arcos a seguir durante dos horas. Por ello, esta nueva entraga de sus andanzas se siente del mismo modo que abriendo un número cualquiera de cómic de Spider-Man: Te puedes incorporar rápidamente, desconectar y disfrutar de una historia autoconclusiva.

Sí que es cierto que, siendo esta la vigésimo tercera película del Universo Cinematográfico de Marvel, el hastío y el aroma a refrito empieza a ser notable. Los ecos de la tecnología y la memoria de Tony Stark y la vigilancia-espionaje de Nick Fury están casi agotados. Por ello, el toque fresco de "Lejos de casa" y lo que la hace única como película del arácnido es que es una road trip europea combinada con una comedia romántica adolescente. Alejada de Manhattan y de preocupaciones como llegar a fin de mes, aquí tenemos a un Peter Parker que únicamente quiere relajarse y pasárselo bien durante unos días de verano. Bueno, y declararse a la chica de la cual está enamorado. Pero no es la primera ni será la última película sobre este Spider-Man, de modo que su arco de personaje sigue avanzando pero sin llegar a cerrarse del todo.

Y es que Peter Parker tiene dieciséis años y ya ha vivido una sobredosis de aventuras épicas e intergalácticas. Un personaje que tiene principios pero que por ahora carece de grandes aspiraciones. Por eso quiere algo de escapismo. Sí, está madurando, y respecto al eterno discurso ligado al trepamuros, en esta ocasión se recalca la importancia de dedicarle tiempo a uno mismo. Porque es totalmente lícito cargar con responsabilidades y, de tanto en tanto, tener unas merecidas vacaciones. Es, de hecho, incluso esencial para poder retomar las tareas con más ímpetu.

Mientras que la saga de Raimi tuvo reminiscencias del cine de terror y las de Webb eran un híbrido entre drama romántico y videojuego, Watts mantiene el rollo instituto y el contexto de tecnología futurista sumándole secuencias de acción realmente fantásticas. No por lo asombrosas que son, pues no son de lo mejor que ha protagonizado Spider-Man, sino por el componente fantástico. Enemigos gigantes surgidos de un agujero negro y representados por los cuatro elementos; multiversos y sus posibilidades; secuencias de alucinaciones donde lo real y lo irreal se entremezclan; estos son algunos de los ingredientes que hacen de "Lejos de casa" un espectáculo visual divertido.

Entre sus lastres, la banda sonora, pues en esta ocasión Giacchino ha jugado menos con los temas de personajes y localizaciones. Además de que las canciones que suenan a lo largo del viaje están realmente de fondo, cual playlist. O el humor en sí, que en ocasiones se decanta hacia lo naif en lugar de tener chascarrillos realmente divertidos. Esto tal vez sea por el casting, algo flojo en comparación con los secundarios que pudimos ver en la anterior "Homecoming" y que aquí se echan en falta. Incluso los giros de guión, que funcionan, flaquean por lo que hay detrás de ellos. Son los motivos, no las consecuencias, otro de los puntos flacos de esta película. Volvemos a estar ante antagonistas realmente pintorescos, pero esta vez con un fondo simplón.

Pese a todo, recordemos que esto es una superproducción veraniega protagonizada por un adolescente que, además de su identidad, carga con la del superhéroe más juvenil de la historia. Un superhéroe que lidia con sus intereses y sus responsabilidades, y que acude cuando se le necesita para liderar escenas de acción coloridas y después vivir situaciones cómicas con sus compañeras de clase. Un personaje que forma parte de la cultura popular y, aun así, sus responsables procuran dar a su público lo que éste pide sin caer en lo extremadamente fácil. Incluso regala alguna que otra sorpresa agradable, para variar, ocultas a lo largo de la película y durante los créditos finales. "Lejos de casa" es algo así como comida rápida lo menos tóxica posible, pero comida rápida al fin y al cabo.

Iban Granero del Río